Torra compara a los golpistas presos con los fusilados del 39

Tardà exige al Gobierno que obligue a la Fiscalía a retirar el cargo de rebelión para apoyar los Presupuestos de Sánchez e Iglesias.

Pablo Planas (Barcelona)

Escalada verbal del separatismo. España es una democracia "entre comillas" y el franquismo pervive en las estructuras y los poderes del Estado español. El presidente de la Generalidad, Quim Torra, considera además que "no es suficiente con sacar a Franco del Valle de los Caídos" y que como en el franquismo,"el Estado se atreve a tener presos y exiliados". Torra ha hecho estas declaraciones en el curso de un homenaje a Lluís Companys en el cementerio de Montjüic.

En opinión del relevo de Puigdemont, la situación actual es similar a la de 1939, ya que los golpistas están presos "por dar la voz al pueblo". El mismo parecer ha mostrado el primer teniente de alcalde de Barcelona, el podemita Gerardo Pisarello, quien abundó en que "la judicatura, en sus esferas más altas, no ha cortado los vínculos autoritarios con la cultura de la dictadura".

El diputado de ERC en el Congreso Joan Tardà se ha sumado a estas consideraciones y ha añadido que "frente al poder y el monopolio de la violencia del Estado, nosotros tenemos la dignidad heredada de los antifascistas que dieron la vida por la libertad".

Presiones al Gobierno

De fondo, la previsión de que la Fiscalía abona el cargo de rebelión contra los golpistas presos, lo que implica unas penas mínimas de quince años. ERC no está dispuesta a negociar los Presupuestos con el Gobierno de Sánchez si la Fiscalía no retira sus acusaciones y así lo ha advertido Tardà en el homenaje a Companys. El partido republicano es uno de los socios que necesita el Ejecutivo socialista para aprobar sus cuentas y en principio parecía mucho más predispuesto al pacto que los neoconvergentes liderados por Puigdemont, cada vez más cuestionado internamente por su errática gestión política.

ERC exige un gesto rotundo del Gobierno con Fiscalía antes de sentarse a negociar. Es la misma pretensión que el grupo abanderado por Torra y Puigdemont, a pesar de que los dirigentes separatistas han afirmado por activa y por pasiva que no utilizarían a los presos como moneda de cambio en sus negociaciones con el Gobierno.

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