Lo que no le pase a Ada Colau

Colau mete la pata con el tráfico de influencias universitarias tras reivindicarse lesbiana, harta de la política y la reencarnación de Puig Antich.

Pablo Planas (Barcelona)

La sorprendente y polifacética alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha pisado por primera vez un charco en su desenfrenada carrera por ser famosa. La "confesión" sobre la misteriosa ejecutiva de una multinacional que le habría ofrecido acabar los estudios universitarios de Filosofía por la vía rápida se ha vuelto en su contra.

La alcaldesa quería meter cucharada en la guerra de la tesis de Sánchez y ha acabado por tener que pedir perdón a la Universidad de Barcelona y alterar sustancialmente unas declaraciones que evidencian un afán de protagonismo proporcional a las carencias de su discurso político.

Colau no tiene problemas de autoestima y no es la primera vez que toma al asalto la más rabiosa actualidad con oportunísimas "anécdotas" íntimas y pertinentes "parábolas" personales. Antes de explicar que no tiene la carrera acabada a pesar del singular ofrecimiento ya había protagonizado sonados casos de curiosas coincidencias.

El primero del que se tiene constancia sucedió el 3 de marzo de 2015, cuando la alcaldesa despachó el siguiente mensaje en Twitter: "Hace 41 años el régimen fascista mató a Puig Antich en Barcelona, y horas después nací yo. Barcelona ciudad valiente, que nunca se resigna a la injusticia!". Consta que Colau no practica el catolicismo, pero se desconoce si cree en la transmigración.


Sufrimiento vicario

El trino de Colau provocó una notable polémica. Uno de sus tenientes de alcalde, Jaume Asens, salió en su defensa en la misma red social respondiendo a los críticos con dos mensajes: "A nivel personal/familiar está asociado. Le ha marcado su vida. Todo lo personal es político" más "Y efectivamente es terrible nacer horas después de la ejecución de Puig Antich. Y eso refuerza la vinculación con él". El caso recuerda al de las personas que acudieron al Ayuntamiento como "víctimas" del 1-O tras contemplar en TV3 la emisión en bucle de las cargas policiales.

Colau también tiene una sensibilidad especial sobre las relaciones sexuales y mucho que decir al hilo de la actualidad. La alcaldesa ha manifestado haberse sentido violentada en una recepción oficial por culpa de los comentarios de dos empresarios que se habrían dedicado a ponderar su atractivo en su presencia. A caballo del orgullo LGTBI dio cuenta de su novia italiana y de otras relaciones lésbicas posteriores que no cuajaron. Fue la primera alcaldesa en declarar su bisexualidad en España. También relató un conato de violación en su tardoadolescencia a cuenta de la escandalera de "La Manada".

La penúltima experiencia casi paranormal ocurrió cuando Xavier Domènech, el exjefe de Podemos en Cataluña, tiró la toalla harto de las intrigas de Colau y el sector capitaneado por el marido de la alcaldesa, Adrià Alemany. Ada Colau publicó en Facebook un mensaje de despedida al compañero Domènech en el que afirmaba lo siguiente: "Yo (al igual que muchos compañeros) también me he planteado dejarlo en más de una ocasión en el último año, que ha sido especialmente duro. De momento resisto por responsabilidad, porque hay un gran equipo humano detrás, porque quiero mucho a mi ciudad y es un honor trabajar para ella con un proyecto colectivo transformador sin ningún tipo de poder mediático ni económico detrás. Pero hay límites, debería haber límites, o al final sólo se dedicarán a la política hombres ricos, sin escrúpulos, corruptos y sin responsabilidades familiares. Quizás ahora suena a caricatura, pero no estamos tan lejos".

Lo que ya no ha colado es su intento de convertirse en el perejil de la polémica sobre la tesis de Sánchez y las facilidades académicas de los políticos.

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