La alcaldesa Colau se planta el lazo amarillo y primeros incidentes de la Diada

Los jóvenes de la CUP insultan a la Policía Nacional y lanzan botes de humo y pintura contra la comisaría de Vía Layetana.

Pablo Planas (Barcelona)

La diada de los presos y los "exiliados" ha arrastrado a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que se ha puesto el lazo amarillo de los separatistas durante la ofrenda floral frente a la estatua de Rafael de Casanova en Barcelona. Según Colau, este Onze de Setembre es la diada de los "ausentes" y aboga por la puesta en libertad de los políticos presos por el golpe de Estado para facilitar la negociación entre el Gobierno y el Govern.

Todos los dirigentes separatistas han mostrado su acuerdo en materia de presos, único punto en común en un bloque cada vez más fracturado entre quienes abogan por la unilateralidad y la desobediencia y quienes aspiran a pactar un referéndum de autodeterminación con el Ejecutivo de Pedro Sánchez. El entorno de Puigdemont, la ANC y la CUP se alínean con la primera postura, mientras que el grueso del partido republicano, Òmnium y los comunes podemitas, encabezan la segunda facción.

En la ofrenda floral se han registrado leves incidentes entre separatistas cuando han hecho acto de presencia los componentes del Moviment Identitari Català (MIC), catalogados de "fascistas" por una parte de los concurrentes. Después, un grupo de jóvenes de Arran, la facción juvenil de la CUP se han manifestado delante de la comisaría central de la Policía Nacional, en la Vía Layetana, que estaba custodiada por Mossos d'Esquadra.

Con la impunidad habitual, estos sujetos han lanzado botes de humo y de pintura contra la fachada, han desplegado de un edificio aledaño una gran pancarta contra las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y han proferido las consignas habituales sobre la propiedad de las calles, las "fuerzas de ocupación" y la validez del 1-O.

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