Cabreo de Gistau con Sánchez: "Apreciado señor, me está usted fastidiando los artículos"

La guerra de los lazos se recrudece. El quita pon quita pon se apodera de las calles. Sánchez sigue con su vuelta al mundo.

Pilar Díez

El Mundo dice que "Crece la rebelión cívica contra la imposición del lazo". Un no parar. Los lacis ponen, los antilacis quitan, los lacis vuelven a poner… y así todo el verano. Dice el editorial que "en las calles de Cataluña se vive una tensión creciente" mientras "el Gobierno asiste al descarrilamiento de su estrategia apaciguadora por la terca vía de los hechos". "Una democracia cabal no es aquella en la que una la sociedad civil y la oposición política han de asumir el papel que le corresponde garantizar a la Administración, empezando por su policía". ¿Cabal? Hace más de un lustro que no ocurre nada cabal en Cataluña. "Y mientras la situación degenera en Cataluña, el presidente cultiva su imagen internacional por Iberoamérica, equivocando claramente las prioridades". Tiene que aprovechar que ahora los viajes le salen gratis, hombre. Y además aquí hay mucho curro, oiga. Mis espías paraguayos, que yo también tengo, no vaya a creer Luis Herrero que son patrimonio suyo, me han dicho que de Iberoamérica va a volar directamente a Australia y allí esperará a que se pueda viajar a la Luna. Visto que es imposible pescar al presidente en casa, David Gistau le envía una carta de quejas y reclamaciones. "Apreciado señor Sánchez. Me está usted fastidiando los artículos, que salen publicados demasiado tarde, cuando usted mismo se ha desdicho ya de aquello que los inspiró y ha cambiado completamente de opinión", leñe. "Hágase usted cargo también de los problemas que está creando a los periodistas orgánicos, conversos algunos de ellos, que le hacen el aguante y a los que usted obliga a defender una cosa y, al día siguiente, la contraria. Aclárese usted, por favor, y diga y haga cosas que duren más de cinco minutos". Un desconsiderado el presidente. Claro, como él lleva dos meses de vacaciones o tirado a la bartola.

El País le dedica su portada a Rivera, algo que no pasaba hacía mucho tiempo. "Rivera y Arrimadas se lanzan a una campaña en la calle en contra de los lazos amarillos". Lo mismo, mejor que en la calle, Rivera hubiera debido atreverse a quitarlos de las instituciones. Por su papel de político, más que nada. Cuenta la información que los de Ciudadanos fueron increpados al grito de "fuera", "vergüenza" y "fascistas". Arrimadas debió quedarse a cuadros, qué decadencia la de los lacis, antes la llamaban guarra y puta. El País se aleja de la consigna de Pedro Sánchez, todo es muy normal en Cataluña, equidistancia por favor. Jesús García narra en su crónica sobre la mujer a la que rompieron la cara que "el hombre que agredió a una mujer por retirar lazos amarillos en Barcelona…", y no compra la versión separatista de la pelea de camorristas. Soledad, cómo no pongas orden se te va a rebelar el equipo.

ABC cuenta que "El conseller de Interior ordenó no retirar la pancarta contra el Rey" el 17-A. No es por meterme con nadie, pero la noticia hubiera sido lo contrario. Dice el editorial que tal y como pinta la cosa en Cataluña "hay en este momento tantos, o más, motivos que en octubre de 2017 para volver a aplicar el 155. No hay competencias relevantes de la Generalitat que no estén al servicio de la independencia unilateral, de la ruptura del orden constitucional y de la quiebra de la concordia pacífica entre catalanes. Si el gobierno que preside Pedro Sánchez decide observar esta sucesión de agresiones a la democracia como árbitro ajeno al conflicto, se convertirá en cómplice de los agresores". Y el 155 lo va a solucionar, claro. "Cataluña se aproxima al precipicio de un conflicto civil en las calles". Ya hay un conflicto civil en las calles. Los lacis y la resistencia antilaci. Como dice Ignacio Camacho, en Cataluña se ha instalado la "pura xenofobia" que encabeza su presidente Torra. "Alrededor de los lazos amarillos la hegemonía supremacista ha construido una alambrada moral de separación interna. Los catalanes buenos son los que colocan, y quienes los descuelgan son los malos, los traidores y los extraños en su propia tierra". Pronto se los arrojarán a la cabeza, menos mal que son de plástico.

La Razón dice que "Sánchez y Torra aplazan su cita ante la escalda de tensión". Que se iba a celebrar en septiembre, pero no se producirá al menos hasta después del 1-O, cuando todo indica que los ánimos estarán mucho más calmados. Se nota que Sánchez no pasa por casa hace tiempo. Gistau, yo que tu no escribiría ni una línea de esa reunión. Sabino Méndez aconseja a Sánchez que no sea ingenuo y abandone toda esperanza. "Los catalanes, que ya tenemos décadas de trato con nuestros paisanos regionalistas, conocemos bien que la idea de diálogo conciliador de un nacionalista es que se le diga que sí a todo y que ante cualquier disidencia, mantenga la boca cerrada, bajo peligro de rotura de tabique nasal". Así que ya sabes, Pedro, cuídate esa naricita cuando vayas a Barcelona, si es que vas.

Porque dice La Vanguardia que "Torra desafiará al Estado en defensa de la ruptura", que va a decirle a Sánchez que "o referéndum o ruptura", por lo que según la teoría de Sabino o dice sí al referéndum o peligrará su nariz. Gistau, detente, ni palabra sobre la política de apaciguamiento de Sánchez que se avecina una nueva rectificación, y visto lo sucedido con los inmigrantes no es descartable que enchirone a Torra.

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