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Puigdemont echa el freno de mano para evitar manifestaciones españolas masivas

El prófugo de la justicia retoma las riendas de la Generalidad, desautoriza a su valido y "defiende" la libertad de expresión "de los otros".

Pablo Planas (Barcelona)

Novedades de calado en la batalla de los lazos amarillos. El prófugo Puigdemont ha llamado a la calma. El separatismo retrocede el día en el que la Policía Nacional ha detenido al agresor de la ciudadana española de origen ruso que retiraba lazos y en el que todas las televisiones recogen la espectacular y masiva descontaminación propagandística de varias localidades de la provincia de Gerona.

Puigdemont ha agarrado definitivamente las riendas de la Generalidad. Torra ha resultado ser un incendiario hasta para sus afines. Las órdenes a los Mossos de amenazar e identificar a los "arrancalazos", el acoso y las agresiones a quienes se atreven a mancillar la propaganda separatista y la escalada dialéctica de Torra empezaban a generar un tsunami similar al del pasado 8 de Octubre, cuando más de un millón de ciudadanos se manifestaron por las calles de Barcelona en contra del golpe de Estado separatista. Se repitió el 29 del mismo mes, dos días después de la proclamación independentista en el Parlament.

El otoño caliente que alegremente anunciaban los dirigentes golpistas amenazaba con girar en otoño final del separatismo. La operación de blanqueo de la agresión a una mujer por retirar lazos no ha cuajado. Los "grupos armados" de los que alertaba Torra al ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, ya no son un problema según otra carta del consejero de Interior, Miquel Buch, con el mismo destinatario. La portavoz del "Govern", Elsa Artadi, habla de "hechos anecdóticos". Para TV3 son "aislados". Las hordas fascistas ya no son un problema.

Tras un calentamiento explosivo, el separatismo echa el freno de mano. Ya no quiere hablar en la Junta de Seguridad del 6 de septiembre de los "grupos armados" con supuestos agentes de la autoridad empotrados, ni de las agresiones a fotógrafos y diputados de ERC. Y exige además que la Fiscalía renuncie a investigar los últimos altercados políticos en Cataluña.

Mensaje "institucional"

Puigdemont aporta las nuevas consignas. Retoma el mando y lo demuestra en su último discurso. La nueva consigna es no atacar a los "quitalazos", sino respetarlos. Mensaje "institucional" de Puigdemont desde Waterloo:

"Las discrepancias políticas que tenemos con el Estado español no estarán nunca por encima, por parte de la mayoría política que apoya al gobierno de Cataluña, de favorecer la convivencia pacífica en nuestro país. Esta voluntad es y debe ser compatible con la libertad de expresión para denunciar situaciones que consideramos injustas o para la discrepancia política, tal como debe ser en una sociedad democráticamente libre. Como ya ha quedado perfectamente claro en los últimos años, no se trata de una mera discusión de competencias sino que se trata, en definitiva, de buscar el máximo respeto mutuo. Hago un llamamiento a no escalar un conflicto sobre la iniciativa de los lazos amarillos porque todas las expresiones tienen cabida en las calles de Cataluña, pero nunca debemos hacer ninguna concesión ni a la violencia ni a la censura. El espacio público puede y debe acoger todas las expresiones democráticas, que deben ser respetadas. A todos aquellos que han diseñado y alentado una escalada de confrontación les tenemos que hacer frente con serenidad y sin caer para nada en sus provocaciones, que sólo alimentan actitudes radicales que dificultan el necesario diálogo entre las partes. La Generalidad y el Estado se han emplazado al diálogo y este es el deseo mayoritario. La Generalidad no abdicará de sus competencias, pero, como siempre, quiere que la racionalidad democrática y la cooperación sean el camino para resolver los problemas. Por eso proponemos dialogar en el ámbito que sea más oportuno y hagámoslo ya. Todos los que tenemos responsabilidad debemos implicarnos sin ambigüedades y vacilaciones en la condena de todo acto de violencia que persiga coartar la libertad de expresión de los otros. Sería una grave irresponsabilidad alentar una confrontación social con la finalidad de interferir en el clima necesario que debe acompañar todo momento de diálogo".

Al separatismo, el cóctel molotov le ha estallado en las manos. La libertad de expresión en Cataluña es atreverse a tocar la propaganda separatista, tener "narices" para retirarla. Puigdemont cambia de registro. Discurso "conciliador" para demostrar que Torra no pinta nada, apaciguar a los separatistas y evitar una reacción similar a la del pasado año. El otoño caliente es ahora un plato de baja cocción y temperatura variable.

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