Rivera aspira a arrancar el curso político con Valls como candidato en Barcelona

El PP se desmarca de una candidatura de unidad constitucionalista en la Ciudad Condal.

Mariano Alonso

El comienzo del curso político 2018-1019 será muy distinto del que nadie podía imaginar antes de la moción de censura que en junio llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa. Singularmente será así para Albert Rivera, al que el nuevo Gobierno socialista le ha colocado en una posición radicalmente distinta: de socio crítico del PP y ‘conseguidor’ de sus reformas a opositor puro y duro al Ejecutivo, en dura pugna con Pablo Casado.

El líder de Ciudadanos aspira y confía en presentarse en la reentré de septiembre con un auténtico fichaje bomba, el de Manuel Valls como candidato a la Alcaldía de Barcelona. Una incorporación cuya gestación, por su longitud en el tiempo y la complejidad de las negociaciones, se asemeja a lo que en el mercado de fichajes futbolístico suele tildarse de culebrón del verano.

El ex primer ministro francés, nacido en la Ciudad Condal en 1962, fue el primero en plantear esa posibilidad el pasado abril, y Rivera le abrió las puertas de Ciudadanos. Desde entonces, la negociación, en la que participan distintos sectores del constitucionalismo catalán, se ha enfriado, aunque fuentes naranjas siempre insisten en que llegará a buen puerto, a la espera de concretar los detalles de una candidatura que podría no ser únicamente del partido naranja, sino más amplia.

Una intensa agenda en España

Valls ha intensificado su agenda en España este verano, dejándose ver con el propio Rivera en un acto de España Ciudadana en Palma de Mallorca, aunque también con el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, o con el Nobel Mario Vargas Llosa. El presidente de Ciudadanos, en declaraciones a Europa Press, asegura ahora estar "ultimando" la candidatura, en la que figurarán varias personas de la sociedad civil y muy posiblemente también la actual portavoz naranja en el consistorio barcelonés, Carina Mejías.

La aspiración es ganar la capital catalana para el constitucionalismo, aprovechando además la proyección internacional que Valls -alguien que ha dejado claro varias veces que el nacionalismo "es la guerra"- puede darle a la batalla contra los separatistas.

El necesario acuerdo con PSC y PP

Para ello se antoja imprescindible un amplio acuerdo postelectoral con los partidos constitucionalista, dado que tanto el PSC como el PP han descartado sumarse a una candidatura conjunta, que en principio estaba en la cabeza de Valls. A ese respecto, el secretario general de los populares, Teodoro García Egea, dejaba claro en Europa Press este lunes su camino: "Vamos a trabajar en Barcelona, como en el resto de España, con candidaturas del PP y de personas que se identifiquen con nuestro proyecto".

Lo cierto es que para que la empresa tenga finalmente éxito, el bloque constitucionalista debería mejorar ostensiblemente sus resultados de 2015, cuando Ciudadanos (5), PSC (4) y PP (3) sumaron doce concejales, en un consistorio donde la mayoría absoluta está en 21 ediles. Para ello la formación naranja debería mantener su pujanza en el cinturón metropolitano barcelonés que demostró en las elecciones autonómicas del pasado diciembre, cuando por primera vez en democracia un partido no nacionalista ganó los comicios en Cataluña.

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