Gobierno y Generalidad pactan hablar de presos y referéndum en la comisión bilateral

Batet y Artadi cierran el orden del día de la primera "cumbre" de "deshielo", que se celebrará el 1 de agosto.

Pablo Planas (Barcelona)

Gobierno y Generalidad han acordado que el orden del día de la primera reunión de la comisión bilateral en siete años incluya la situación de presos y "exiliados", así como el derecho a la autodeterminación. El encuentro se llevará a cabo en Barcelona el próximo miércoles, 1 de agosto, con el propósito de crear un marco de negociación permanente.

La consejera de Presidencia, Elsa Artadi, ha sido la encargada de negociar con la ministra de Política Territorial y Función Pública, Meritxell Batet, el contenido del orden del día de la "cumbre", si bien la parte catalana estará dirigida por el republicano Ernest Maragall, cuya consejería de "Exteriores" incluye también las relaciones institucionales.

La reunión de este jueves entre Batet y Artadi ha sido larga y en un ambiente constructivo, según ambas partes. El Ejecutivo de Sánchez ha aceptado la introducción de un punto denominado "consideraciones de la Generalidad" relativas a la situación política, los presos, los fugados y un referéndum pactado con el Estado.

El Govern de Torra y Puigdemont pone en primer plano el tratamiento judicial del golpe del 1-O. Todo lo demás es secundario. El Gobierno de Sánchez acepta el orden del día planteado por la Generalidad para no enturbiar el "deshielo", pero desliza que los expedientes de presos y evadidos exceden sus facultades y que no está en posición de acordar un referéndum de autodeterminación para Cataluña. En cambio, ofrece a la Generalidad ingresos extra, inversiones del Estado y más participación autonómica en la gestión de infraestructuras. Querría, eso sí, que la Generalidad participara en las reuniones multilaterales con el resto de las Autonomías y que Torra estuviera presente en el próximo encuentro entre el presidente del Gobierno y los presidentes regionales.

Equipos negociadores

La división independentista amplía el margen de maniobra del Gobierno. Meritxell Batet encabezará el equipo negociador de Moncloa arropada por cuatro secretarios de Estado y la delegada del Gobierno, Teresa Cunillera. Ernest Maragall encabezará la parte catalana con presencia vigilante de consejeros y altos cargos afectos a Puigdemont. El consejero de "Exteriores" también se reunió con Batet a principios de semana y abonó el terreno para que el Gobierno acepte acometer el asunto de los presos y la autodeterminación en la primera "comisión bilateral".

El primer acto de la reunión será aprobar el acta del último encuentro de la comisión bilateral Estado-Generalidad, ente cuyo último "presidente" por la parte catalana era Josep Duran Lleida. Será un contacto de tanteo para elaborar presupuestos y calendarios en el apartado "técnico". De las reacciones posteriores cabrá inferir el estado de los contactos relativos a presos y fugados.

El efecto Puigdemont

Puigdemont quiere ser el interlocutor de Sánchez y que se se note. Su oferta es volver al día anterior a la aplicación del artículo 155 de la Constitución y alude a las negociaciones con ETA para exigir el contacto directo con el presidente del Gobierno. El sábado regresa a Waterloo, donde será agasajado por sus fieles. Ha ganado la "asamblea nacional" del PDeCAT. Los diputados convergentes en Madrid están bajo su mando, en teoría. En la Generalidad parece tener más contactos. Quim Torra sigue sus instrucciones y Elsa Artadi, si bien distanciada, no se aparta del guión.

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