Rufián provoca que el presidente de la comisión del Alvia, también separatista, suspenda bruscamente la sesión

El diputado de ERC se salta el acuerdo de los grupos para emitir desde su móvil un vídeo con la llamada del maquinista, presente en la sala.

Míriam Muro | Mariano Alonso

La comisión de investigación parlamentaria sobre el accidente del Alvia, en el que hace cinco años murieron ochenta personas en Santiago de Compostela, celebraba este miércoles su segunda jornada, con la comparecencia del maquinista, Francisco José Garzón. La sesión transcurría en un fuerte clima de emotividad después de que Garzón, emocionado, requiriera de uno de los miembros de la mesa para leer su testimonio inicial, en el que aseguraba que una mejor señalización hubiese evitado el siniestro.

En el turno del portavoz de ERC, Gabriel Rufián, la tensión estallaba por los aires hasta el punto de que el presidente de la comisión Feliu Guillaumes, diputado del PDeCAT, suspendía abruptamente la sesión después de que el republicano, contraviniendo lo acordado previamente por los grupos, utilizase su teléfono móvil para que se oyese en la sala el audio de la conversación del maquinista con el interventor de Adif.

Se trata de un sonido que se analiza en la causa judicial y que puede encontrarse en Youtube, como el propio Rufián alegaba para justificar su actitud posteriormente en declaraciones a la prensa, donde remarcaba que la "única petición" del maquinista era que "se pasara el audio de su conversación con Atocha, minutos después del trágico accidente". El también independentista Guillaumes, por el contrario, afeaba la conducta del republicano: "He suspendido la sesión para no saltarnos el informe jurídico" afirmaba, al tiempo que precisaba que cuando ese audio sea enviado por el juzgado "evidentemente la comisión lo utilizará".

"Ha habido muchos gritos"

Rufián, quien al igual que los representantes de Podemos y del PNV considera al maquinista una "víctima más" del accidente ocurrido hace un lustro en Galicia, relataba así lo ocurrido después de la suspensión de la sesión, luego reanudada, cuando las cámaras de televisión ya no podían dar cuenta de lo que sucedía en el interior: "Ha habido gritos, alguien ha venido a mi sitio y me ha cerrado el micro, ha habido mucho nerviosismo" señalaba, calificando de "absoluta vergüenza que se haya suspendido la sesión".

Guillaumes, en cambio, apelaba a un acuerdo según el cuál, en este tipo de comisiones "no se puede utilizar un documento, audio, vídeo, lo que sea, que forma parte de una investigación judicial, aunque sea público. A menos que te lo haya entregado el propio tribunal. Pero si es de una de las partes o si simplemente es un documento filtrado, no se puede utilizar".

Fuentes de la comisión aseguran que, más allá de la discrepancia de fondo sobre el contenido, había un acuerdo amplio sobre que emitirlo no tenía interés e incluso podía ser considerado morboso. Al reanudarse la sesión, los portavoces de Ciudadanos, PSOE y PP, Fernando Navarro, Pilar Cancela y Celso Delgado, comenzaban sus intervenciones manifestando en tono muy airado su enfado con Rufián, como también hacía el propio Guillaumes. Navarro le acusaba de "montar el numerito" y Cancela afeaba en un tono muy indignado su actitud.

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