La bochornosa pataleta de Ana Pardo de Vera por quedarse sin el cargo de su vida

Sin el menor pudor, la directora de Público utiliza Twitter para elogiarse a sí misma y criticar que no la hayan elegido para presidir RTVE.

Libertad Digital

Ana Pardo de Vera es directora de una web de extrema izquierda que mantiene la cabecera, Público, de lo que fue en su día el periódico diseñado y fundado por Jaume Roures por encargo de Zapatero cuando era presidente del Gobierno.

Su nombre ha sonado en los últimos días para presidir RTVE, aunque no con mucha fuerza, dado su paupérrimo perfil profesional, escaso currículum y desconocidos méritos para ocupar este cargo. Como era lógico, su nombre, cuya única baza era el sectarismo de izquierdas, fue rápidamente descartado y sustituido en la terna de candidatos por otros, igualmente escorados a la izquierda, pero con un poco más de solvencia intelectual y una imagen algo más presentable para el gran público, algo que tanto preocupa al asesor aúlico de Sánchez, Iván Redondo.

Pardo de Vera ya se veía en el despacho de Torre España y no parece haberle sentado nada bien el baño de cruda realidad que ha supuesto que su nombre, propuesto por Podemos, haya sido descartado de forma inmediata y tajante por el Gobierno. Tan convencida estaba de que el sillón era suyo que en los últimos días borró de su cuenta de Twitter más de 21.000 tuits, para evitar que le pasara lo mismo que al fugaz ministro Máxim Huerta. Sin embargo, su único apoyo provenía del partido de Pablo Iglesias, que tampoco ha tenido mayor problema en proponer a Sánchez otros perfiles similares pero algo más aseados como el periodista de eldiario.es, Andrés Gil (que también ha limpiado su Twitter borrando miles de tutis).

En una rabieta insólita y con pocos precedentes en la vida pública, Ana Pardo de Vera se "reivindica" a sí misma y comparte, a través de Twitter, el enorme chasco que se ha llevado después de verse tan cerca de un cargo con el que jamás habría soñado. En el hilo que publica en esta red social dispara contra Sánchez, Iván Redondo, el PSOE y todo el que pasaba por allí. Y en un alarde de originalidad no pierde la oportunidad de achacar las críticas casi unánimes que suscitó la mera posibilidad de su nombramiento al machismo de la derecha por el hecho de ser una mujer:

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