El 'vicepresidente' Pablo Iglesias descubre su "sintonía" con el racismo

Pedro Sánchez empieza a pagar el precio de la moción de censura y nombra a Iglesias vicepresidente en la sombra.

Pilar Díez

El Mundo dice que "Sánchez se abre a ceder a Urkullu la caja de las pensiones". Para abrir boca. Francisco Rosell da la voz de alarma. "Resulta hiriente la prisa del nuevo Gobierno por satisfacer las viejas reivindicaciones del nacionalismo vaso respecto a los presos de ETA". Hombre, en teoría sólo tiene dos años. "Va quedando cada vez más claro que el apoyo que los partidos nacionalistas y separatistas dieron a la moción de censura que entronizó a Pedro Sánchez no fue en absoluto un cheque en blanco", nadie da duros a pesetas. "Sánchez carga en su mochila hipotecas que amenazan con dinamitar principios de Estado", quien con niños se acuesta... "Por ese camino el nuevo Gobierno se encontrará presumiblemente con el rechazo de una mayoría ciudadana, representada por aquellas fuerzas que defiendan el interés general frente a la insaciable voracidad de partidos secesionistas dispuestos a dinamitar España". Puede, pero como el presidente por accidente tiene secuestrado el voto de la ciudadanía, a él se la trae al pairo. "No puede pretender este débil Gobierno mantenerse vivo al precio de indigestas cesiones al nacionalismo", dice Rosell. Ya oíste a Podemos, Rosell. Sí se puede. "Sánchez debe comprender que la responsabilidad de su cargo está por encima de su supervivencia política. Está en juego España". Responsabilidad, España, Sánchez se va a partir de risa. Y mientras Sánchez iba a pagar el voto vasco, Iglesias hizo ayer un nuevo amigo, el racista Torra. El líder podemita descubrió una gran "sintonía" con el xenófobo catalán. En fin, apuntaba maneras. Raúl del Pozo se quedó ayer de piedra con la entrevista que le hizo Federico a Cospedal. "El PP está en torno a setecientos y pico mil afiliados, le dijo María Dolores de Cospedal a Federico Jiménez Losantos. Federico contraatacó a una de las niñas asesinas repreguntando: '¿Pero no tenía más de 800.000?' Ahora resulta que tienen menos población que Teruel' (…) O sea que hay menos afiliados que cargos públicos. Habían fardado de ser el partido más grande de Europa: nos habían contado una milonga". O sea, cuatro gatos y encima unos ratitas, porque no paga ni Dios.

Lo de El País es de traca. Esconde la reunión de Sánchez y Urkullu en una columnita y nos trata de colar que "los nacionalistas vascos relajan su presión sobre el Gobierno". Que sólo piden 37 competencias, las pensiones, la seguridad social, los presos, la autodeterminación… naderías. Aizpeolea es el encargado de vendernos la burra. "El PNV no va a complicar la legislatura a Sánchez. Sus propuestas proceden del pacto de Gobierno PNV-PSE suscrito en 2016: traspaso de la gestión de las cárceles, como en Cataluña, y de la Seguridad Social sin romper la caja única, así como políticas de convivencia –acercamiento de presos de ETA a Euskadi, caso por caso–. Sánchez ha asumido negociarlas, con lo que el PNV le concederá el tiempo y la prudencia solicitadas". A la chita callando.

ABC desmonta las mentiras de El País. "Desmontando España". Confronta las dos fotos de ayer: Sánchez con Urkullu e Iglesias con Torra. "Sánchez promete a Urkullu estudiar 37 concesiones para el País Vasco, e Iglesias a Torra, mediar para lograr una república plurinacional". Hala, venga, hoy me siento generoso. Dice Bieito Rubido en su Astrolabio que "todos nos preguntábamos" a cómo le salió a Pedro el kilo de diputado para sacar adelante la moción de censura. "Parece que vamos conociendo los detalles". El editorial dice que "la clave política del Gobierno de Sánchez será el precio que esté dispuesto a pagar a los nacionalistas por mantenerse en el poder", que por lo que estamos viendo es 'lo que me pidas, corazón'. Hermann Tertsch cree que Sánchez "nos lleva al enfrentamiento civil y al caos en 18 meses". Muy optimista te veo Hermann. Empieza a rezar para que sean 18 meses, porque un tipo que echa a un presidente diciendo que va a regenerar y lo primero que hace es nombrar ministro a un imputado, un tipo que dice que va a convocar elecciones y luego se descubre como un redomado embustero y dice que no, no es de fiar. Álvaro Martínez comenta el comienzo de la gran amistad entre Pablo Iglesias y el racista Torra. "De la reunión salió el vecino de Galapagar lanzando jubilosos aleluyas al derecho a decidir y encantado de su entrevista con el supremacista del lazo amarillo". Parece que se sintió muy identificado con el racismo.

La Razón dice que "las víctimas piden a Sánchez una reunión urgente por el acercamiento de presos". Marhuenda trata a Sánchez con guante de seda y alaba su "cautela". "Hizo bien el presidente Sánchez en expresar esas cautelas (...) La lucha contra el terrorismo es de índole estatal y nunca puede ser objeto de una negociación bilateral entre los representantes de un ejecutivo del PNV el gobierno de la nación". Un gobierno con 85 escaños y sin pasar por las urnas. "Nadie está en contra de abordar desde el racionalismo y la leal colaboración, las demandas de los nacionalistas del PNV, pero sólo aquellas que atañen a la comunidad vasca y no implican decisiones que corresponden al conjunto de la población española, representada por el gobierno de la nación". Ya, Marhu, pero es que ayer no se habló de colocar una fuente en la playa de la Concha. Fernando Rayón no es tan condescendiente. "Mientras Sánchez predicaba desde la tribuna que no haría nada contra la Constitución, entregaba al nacionalismo separatista las llaves del castillo a cambio de las de la Moncloa, ayer el presidente del Gobierno pagó su deuda". Y mientras, "Iglesias hace de vicepresidente de Sánchez ante Torra". O sea, que Pedrito nos ha colado otra trola y ha nombrado al podemita vicepresidente de facto.

La Vanguardia corrobora el cargo de Iglesias. "Torra apuesta por Podemos como puente con el nuevo Gobierno". Lo confirma con total seguridad Enric Juliana, un tío enterado. "Íñigo Urkullu en La Moncloa, Pablo Iglesias, en el Palau de la Generalitat (…) Tras la reunión, el líder de Podemos telefoneó a Sánchez para transmitirle un primer balance de su visita a Barcelona. Un balance positivo". Parece que se va descubriendo de qué iba la reunión secreta. Que votar PSOE es votar Podemos. Si nos dejan votar alguna vez, claro.

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