Así fue, paso a paso, la 'Operación Nemo', que acabó con la detención de Ana Julia

El juez ya ha decretado el ingreso en prisión sin fianza para ella por varios delitos, entre ellos asesinato y detención ilegal

O.M. | Agencias

El teniente coronel de la Comandancia de la Guardia Civil de Almería, José Hernández Mosquera, y el comandante de la UCO, Juan Jesús Reina, han ofrecido este jueves una rueda de prensa para dar a conocer detalles de la investigación que acabó con la detención de Ana Julia Quezada.

Con todo atado, la Benemérita ha puesto a Ana Julia a disposición del juez, acusada de detención ilegal y asesinato. Y el titular del juzgado de Instrucción número 5 de Almería, Rafael Soriano, ha decretado su ingreso en prisión comunicada y sin fianza. Añade también el magistrado el delito contra la integridad moral. La autora confesa del crimen mató sola al pequeño Gabriel Cruz, sin implicación de terceras personas.

Hernández Mosquera y Reina han sido los encargados de relatar paso a paso cómo se desarrolló el operativo, que la Guardia Civil ha llamado 'Operación Nemo' en honor a Gabriel y que acabó con el descubrimiento del cadáver del niño en el coche de la entonces pareja del padre.

El niño salió de casa de su abuela en Las Hortichuelas dirección a casa de sus primos el día 27 de febrero a las 15.30 horas. A las 18.00, "la abuela, al ver que no regresaba a merendar, se va a casa de lo familiares, pregunta por él y le dicen que Gabriel" no estaba allí. Se empieza entonces la búsqueda con los vecinos. Llaman a los padres que están en otras localidades y entre todos buscan a Gabriel. "A las 20.30 pasan aviso a la Guardia Civil, al 112, y se inician las labores de búsqueda ya coordinadas". Se rastrearon 625 kilómetros y más de 500 puntos con la ayuda de más de 5.000 personas.

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Paralelamente comenzó la investigación. En los primeros momentos los agentes supieron de un hombre sobre el que pesaba una orden de alejamiento de la madre. Llegó a estar detenido y se comprueba que había manipulado la pulsera electrónica en el momento de la desaparición del menor. Pero desde el primer momento se informa de que no se le considera sospechoso.

La camiseta

Es 3 de marzo cuando se le detiene y ese mismo día la investigación da un vuelco: Ana Julia Quezada encuentra la camiseta de Gabriel en una zona que acababa de ser rastreada. Además, "estaba ligeramente húmeda, había llovido los días anteriores, de la humedad y de la propia humedad de la noche hubiera estado más mojada", ha explicado Hernández Mosquera. Con esto "pretendía desviar la atención hacia terceras personas y crear esperanzas". La camiseta fue colocada en la finca de Rodalquilar, cerca de la cual vive una expareja de Ana Julia, quien insistió al padre del niño y su compañero sentimental en buscar en esa zona, y, en un descuido, dejó caer la prenda.

"Durante toda la investigación íbamos acumulando incongruencias y movimientos extraños", como llamadas perdidas de teléfonos móviles en poco espacio de tiempo y movimientos extraños con los que va diciendo a la familia qué va a hacer. Pero la camiseta fue determinante.

A partir de este momento fue sometida a un seguimiento y vigilancia que concretaron que con frecuencia, pero siempre acompañada, se dirigía a una finca de Ángel Cruz, el padre de Gabriel, ubicada a 5 kilómetros del punto de la desaparición en Las Hortichuelas Bajas, ubicada en el término municipal de Rodalquilar. "Hacían pequeños movimientos, la vivienda estaba en reformas por parte de la pareja, estaban pintando y arreglando". Durante el seguimiento, planearon una "maniobra" para "desviar la atención a la que estaba sometida el principal objetivo" por parte de la prensa y así el domingo 11 de marzo se produjo la respuesta.

Creyeron que estaba vivo

Los investigadores pensaron y barajaron como hipótesis hasta el último momento que el niño estaba vivo. "Eso ha condicionado mucho el manejar los tiempos y las acciones, es difícil actuar cuando vas buscando la seguridad de una persona, entraña muchas dificultades. El final no es el que esperábamos, todos esperábamos haber encontrado a Gabriel con vida", ha dicho Hernández Mosquera.

Reina ha explicado que "más allá de la esperanza, hubo una serie de indicios" y ha afirmado que mientras hubiese una posibilidad, "por pequeña que fuese, había que pelear por ella". "Nuestra obsesión era encontrar a Gabriel con vida", ha incidido. Por ello, la búsqueda de Gabriel se centró en habitáculos en los que pudiese encontrarse y evitar una "mala actuación que pudiese tener una consecuencia fatídica" ante la que se había convertido en la principal sospechosa.

En este sentido, han apuntado que entre dichos indicios se encontraba la "actitud extraña" de la mujer cuando la familia se planteó elevar la recompensa que ofrecían por Gabriel, lo que les hizo pensar en un posible móvil económico. Reina ha añadido que a esto se sumaron los comentarios "casi públicos" que realizaba la detenida sobre su convencimiento de que el niño iba a aparecer. "Incluso el día de la concentración dijo que no lo haría porque había mucha presión, que lo haría mañana. Eso nos animaba a decir, vamos, que está con vida", ha dicho.

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De esta forma, nada hizo pensar a los agentes que ya se encontraba fallecido mientras recababan otra serie de informaciones que permitieron llegar a una "conclusión clara", desde el punto de vista policial, que tenía "cierta ambición económica". Por esto mismo no se trabajó sobre la finca de Rodalquilar en la que se encontraba enterrado Gabriel con equipos dispuestos a la búsqueda de restos mortales; se descartó porque no lo habían encontrado vivo allí.

"El momento más duro. Lloramos, claro que sí"

"La mañana del domingo, tenemos la primera constatación de que pudiera ser que no estuviera con vida y ahí se desarrolla todo el dispositivo y se ordena la detención, que se tuvo que hacer con mucho cuidado para no poner en peligro la vida de una tercera persona y si había un hilo de esperanza de que Gabriel estaba vivo para no hacerlo peligrar". Fue al abrir el maletero del coche de Ana Julia cuando se comprobó finalmente que el niño estaba muerto. "Lo puedo definir como el momento más duro de nuestra carrera profesional. Lloramos, claro que sí, y el que no lo hizo allí, lo hizo luego".

No obstante, los padres -Ángel Cruz y Patricia Ramírez- nunca supieron que ella era la principal sospechosa. No se trasladó este dato a los progenitores aunque sí que se estaba investigando al entorno familiar y que se estaban recabando manifestaciones de sus miembros en diferentes momentos. "Si alguien sospechaba, las sospechas no nos conciernen, tenemos que trabajar buscando pruebas, las sospechas no valen para nada. Sí como información para ir valorando en una investigación", ha dicho Reina. "Comunicamos que estaban investigando a todo el mundo, para que no focalizaran en nadie. Pedimos naturalidad para que ella (Ana Julia) pudiera cometer un movimiento" que llevase hasta el niño.

Y es que la encarcelada por delitos de detención ilegal y asesinato creó una farsa en general para cubrir sus pasos. "Todo era una farsa. Delante de los medios, farsa. Cada vez que alguien iba al cortijo de Rodalquilar, farsa. Todo era una cobertura, era su forma de intentar desviar la atención sobre ella", ha dicho.

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"Frialdad máxima", sin "empatía" y "egocéntrica"

La Guardia Civil considera que Ana Julia es desde el "punto de vista policial" una persona de una "frialdad máxima", que mantiene una "falta de empatía hacia otras personas" y "egocéntrica". Es una persona a la que "ciertas circunstancias negativas" le pueden provocar una inestabilidad "muy grande" además de ser "muy manipuladora".

"Queríamos que cometiera el último error y lo hizo la mañana del domingo cuando se vio un poco más liberada (de la prensa). La pena es que queríamos que nos llevase a Gabriel y nos llevó al sitio donde estaba enterrado".

No han querido dar detalles sobre la muerte del niño más allá de que murió asfixiado y no sufrió, pero sí descartan el relato que Ana Julia realiza sobre una supuesta discusión. "Respecto a la versión que da de unos insultos, estamos convencidos de que tenemos carga de prueba suficiente para demostrar cómo ocurrieron los hechos. Hay uno importante aunque no tenga valor judicial: Ángel y Patricia han educado a ese niño en amor y respeto a la gente", ha dicho Reina.

El móvil del crimen

Así, sin querer defender una única hipótesis sobre por qué Ana Julia acabó con la vida del niño, Reina ha sostenido que "hay un hecho evidente, que para Ángel, Gabriel era lo más importante". "Los fines de semana los pasaba con él, a cualquier hora estaba con él y eso es lo más importante".

Al ser interpelados por el lugar al que la mujer pensaba trasladar el cuerpo una vez extraído de la finca de Rodalquilar (Níjar, Almería) de la familia paterna del niño en la que había sido enterrado, Hernández Mosquera ha dicho que los investigadores creen que "no sabía a dónde iba". "Pasaba por sitios conocidos para ella. Iba al final un poco desorientada. No podemos todavía afirmar a qué zona iba", ha concretado.

La mujer salió esa mañana sola hacia la finca y, sometida a una estrecha vigilancia, quitó los tablones y piedras decorativas de jardinería que había colocado sobre el punto en el que había enterrado al niño junto a un pozo y "sacó el cuerpo de una persona menuda que podía encajar perfectamente con Gabriel".

Tras esto, lo envolvió en una manta, lo metió en el maletero y se dirigió en coche en dirección a Almería y finalmente llegó a Vícar, donde la Guardia Civil la detuvo y sacó el cuerpo semidesnudo del niño del automóvil. Gabriel sólo llevaba unos calzoncillos, ya que el resto de la ropa, a excepción de la camiseta que la mujer dejó junto a la depuradora para "dar esperanza" a Ángel Cruz, o incluso para desviar la atención sobre un exnovio, la había tirado en un contenedor de vidrio en la barriada de Retamar, en Almería.

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