A Godó le entran sudores fríos con la fuga de empresas: "Quedamos a dinar"

Cataluña entra de lleno en campaña con la mitad de sus listas en la cárcel. España es diferente.

Pilar Díez

El Mundo dice que "el TS abre a Junqueras la vía Forcadell para que pueda hacer campaña". De locos. Ya se deja sentir el aburrimiento sobre Cataluña, sumida en una vulgar y corriente campaña electoral. Por ello Federico Jiménez Losantos, por ejemplo, habla de Podemos. "Aterrados por las encuestas, los podemitas han ideado un eslogan que los retrata: conectar España". Pablo Iglesias, más perdido que el barco del arroz, no ha entendido que "el millón de barceloneses que ha salido a la calle el último mes enarbolando cientos de mieles de banderas españolas está muy conectado con España", los desconectados con la realidad son ellos. "Si Podemos se hunde en las encuestas es precisamente porque la nación española, la única nación que Iglesias no reconoce en España, se ve en peligro y reacciona masivamente contra la casta política (…) Si en vez de degradarlo a gente, Iglesias respetara al pueblo español, no iría camino de la ruina en las urnas". "Hace muchos siglos que los españoles tienen una formidable conexión: la lengua española", que "está siendo atacada salvajemente en las escuelas bajo yugo separatista", pero el español es duro de pelar, como se está viendo. "Conectaos a España vosotros, que nosotros ya estamos conectados". Deja, deja, Federico, en ese mundo desconectado están mucho mejor.

El País se apresura a anunciar a bombo y platillo que "PSOE y PSC rechazan cualquier tipo de pacto con secesionistas". Ya. También Pedro Sánchez prometió y prometió en campaña que no pactaría con Podemos y le faltó tiempo para entregarle comunidades y ayuntamientos a tutiplén. ¿O ya no nos acordamos? Que pregunten a los empresarios, ellos seguro que todavía tienen en la memoria las mentiras del socialista. Cebrián, que se mantiene como jefazo del periódico, vuelve con el raca-raca de la reforma constitucional y el manido "encaje de Cataluña" en España. Encaje de bolillos, más bien. Juan Francisco Fuentes, un catedrático de Historia de la Complutense dice... Bueno no se entiende muy bien lo que dice. "La retirada del Estado ha alimentado el independentismo en vez de apaciguarlo" y hay que "restablecer toda la presencia del Estado en Cataluña que sea compatible con una autonomía y una Constitución reformadas. Conviene evitar la tentación de dar un nuevo paso atrás y ceder a la presión independentista, porque ese intento de apaciguamiento, en vez de traernos la paz, nos situaría ante una nueva exigencia: esta vez, los países catalanes". ¿Quiere decir que la reforma debe ser para reforzar la presencia del Estado en Cataluña? ¿Y para eso es necesario una reforma de la Constitución? ¿No era, según la línea editorial de El País, para reforzar el autogobierno y darles pasta? No hay quién les entienda.

ABC dice que "Sánchez rechaza pactar con independentistas tras el 21-D", incluso parece que se lo cree. Eso sí, matiza que "el PSC es el competente en la política de acuerdos". Lo que nos retrotrae a cuando Zapatero intentó forzar a Montilla a dejar gobernar a Artur Mas –antes de convertirse en el Moisés de la independencia– y el charnego más vendido de Cataluña le dijo que nanay de la china. Ah, la memoria, qué malas pasadas juega a los que tratan de engañar. Por lo demás, los columnistas hablan mucho de la "gran mentira de la secesión" tras la catarata de indepes renegados aferrados a la vía Forcadell. "Se retractan de boquilla pero no se les oye pedir perdón por los desperfectos causados por su desvarío", critica Ignacio Camacho. "Aquí han pasado muchas cosas y muy graves para quedar impunes", clama Carrascal. "Les endilgaron a los catalanes una ristra de trolas de récord Guinness", dice Luis Ventoso. Pues ahí los tienes, haciendo campaña tan campantes y con un electorado intacto.

La Razón dice que "dos Mossos de vacaciones escoltan a Puigdemont en Bruselas". Ya, salió ayer en todos los digitales. Es la ventaja que tiene Internet sobre el papel. El arzobispo de Valencia Antonio Cañizares reflexiona sobre Cataluña "desde la fe". Más le valdría expulsar a esos vergonzantes curas catalanes que dan mítines indepes en las misas. Abel Hernández dice que en vez de tanto jiji, jaja con el nuevo cuento de los separatistas mejor que nos expliquen "cómo se ha financiado el movimiento secesionista", "de dónde salió el dinero, un dinero que era de todos". "Esa es la forma más segura de hacer justicia en este caso y de impedir que se repita. Antes de las elecciones deben quedar las cuentas claras", señor Montoro. Carmen Morodo entra en campaña con un titular de carcajada. "El PP plantea al Congreso reforzar el control estatal de las escuelas catalanas". Pero Carmen, muchacha, si no hace un mes que el ministro de Educación dejó claro que no había adoctrinamiento. Reconoce, no le queda más remedio, que "hay un antecedente a mediados de octubre cuando ninguno de los grandes partidos apoyó a Cs en el Congreso con su moción contra el adoctrinamiento en las aulas". Y eso que no estábamos en campaña electoral. Anda, Carmen, no hagas el ridículo.

A La Vanguardia no le llega la camisa al cuello. "Un millar de empresas se llevan también la sede fiscal". Qué susto, ¿eh? A Godó le han entrado sudores fríos y ahora quiere que seamos amiguitos, pelillos a la mar. "Quedamos a dinar", dice, en relación a un encuentro en Madrid entre catalanes y madrileños para una comilona. "El lema del acto fue "Quedamos a dinar. Quedem per comer", que recuerda mucho al podemita parlem, hablemos. No especifica quién paga, pero deja caer en una frase el "adecuado encaje de Catalunya en el Estado español", que en román paladino es que pagamos los demás. "Iniciativas de este tipo deberían generalizarse en diversos ámbitos de la sociedad para superar la brecha que se ha abierto entre catalanes y el resto de ciudadanos españoles". ¿Que se ha abierto? ¿Ella solita, sin ayuda de nadie, ni de Mas, Puigdemont, TV3, La Vanguardia, Rac1? "El hecho de que uno de cada cuatro españoles esté dispuesto a dejar de comprar productos catalanes es un reflejo de la gravedad". ¿Nos duele la pela, eh, señor Godó? El conde quiere que hagamos las paces mientras su columnista estrella Pilar Rahola vomita en la columna de al lado cosas como "el trueno de las voces españolistas", "tertulianos del guerracivilismo televisivo", quién fue a hablar. "Como si no hubieran despreciado nuestra identidad, ni atacado nuestra lengua", "agravio fiscal", "represión", "agresiones que hemos sufrido como nación". Bonita manera de hacer las paces. Va a ser que no, señor conde, mejor no quedamos ni a comer ni a cenar, porque como se traiga a esta fanática enloquecida vamos a acabar tirándonos los platos a la cabeza.

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