Puigdemont explota la prisión provisional de Junqueras

Los separatistas aplazan el debate sobre la lista única y el Tribunal Superior avala la huelga general convocada por el sindicato de un exterrorista.

Pablo Planas (Barcelona)

Carles Puigdemont prosigue su campaña electoral en Bruselas. Este martes ha recibido el apoyo de doscientos alcaldes separatistas y ha lanzado duras advertencias al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y al presidente del Parlamento europeo, Antonio Tajani. "¿Es esta la Europa que queréis, una Europa que encarcela a un gobierno?", alegó el expresidente de la Generalidad en el mitin de consumo interno en Bruselas aderezado con la presencia de representantes del Sinn Fein, la Liga Norte y los xenófobos y separatistas flamencos del V-NA, cuyos miembros en el gobierno belga dan cobertura a sus colegas catalanistas.

La "oferta" de reedición de Juntos por el Sí pierde fuelle. Puigdemont insiste en la idea con la colaboración de la Asamblea Nacional Catalana (ANC). Ómnium no se pronuncia y el líder de ERC, Oriol Junqueras, ya ha dejado claro por escrito que no es partidario. Este martes se ha cerrado el plazo para la inscripción de coaliciones electorales para las elecciones autonómicas del 21-D. El 17 deberán estar inscritas las candidaturas con nombres y apellidos. El PDeCAT presiona a ERC con furia y alega que la dispersión de candidaturas independentistas favorece a los "unionistas".

Puigdemont se aprovecha de las restricciones de Junqueras. Los medios públicos catalanes dan máxima cobertura a los movimientos del expresidente catalán. El PDeCAT copa TV3 Catalunya Ràdio se traslada a Bruselas.

Al tratarse de política catalana puede pasar cualquier cosa, incluso que ERC acoja en sus listas y bajo sus siglas a los dirigentes del PDeCAT, a los representantes de la escisión nacionalista del PSC encabezada por Ernest Maragall y Joan Ignasi Elena, a los restos separatistas de Unió y a los encomendados de la CUP. Los sondeos precipitan el triunfo del partido republicano y certifican la caída en picado de lo que queda de Convergencia.

Puigdemont agita el mantra de la unidad ante la excepcionalidad de las elecciones "ilegítimas" de Rajoy. Dispone de gran capacidad de movimiento, explota TV3 y Catalunya Ràdio y ha arrancado a la ANC el aval para una candidatura conjunta "por la democracia". Su rival, Oriol Junqueras, reside en la prisión de Estremera y dio a imprenta un texto en el que aboga por la unidad de acción de los partidos separatistas pero descarta la candidatura común. Los plazos de la ley electoral no impresionan a Junqueras y Puigdemont.

Coaliciones "blancas"

A esas instrucciones de Junqueras se ciñe ERC, pero todos los partidos han previsto la inscripción de coaliciones "blancas" en el registro electoral, nombres de conveniencia que les permiten alargar el debate hasta el día 17, cuando finaliza el plazo para designar candidatos. Queda claro que el partido de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, no se integrará en un hipotético frente popular. Cataluña en Común concurrirá con la versión catalana de Podemos, cuyos dirigentes, con Albano Dante Fachin, han dimitido a la búsqueda de un hueco en la órbita "soberanista". Todo apunta a que ERC y el PDeCAT se presentarán por separado, pero hasta que los candidatos no sean oficiales cabe columbrar cualquier peripecia.

Transportes y escuelas

La huelga general de este miércoles en Cataluña cuenta con la autorización del Tribunal Superior de Justicia (TSJC), que ha rechazado la denuncia de la patronal catalana Fomento del Trabajo Nacional. El sindicato independentista Intersindical CSC (Confederación Sindical de Cataluña) es la entidad convocante. Está dirigida por el exterrorista de Terra Lliure Carles Sastre, condenado por el asesinato de Bultó, y representa al 1,5% de los trabajadores de Cataluña. CCOO y UGT se han desmarcado de la huelga y sólo avalan paros puntuales para exigir la libertad de los Jordis, Junqueras y los exconsejeros. El sindicato mayoritario en la enseñanza, Ustec, apoya la huelga, así como los sindicatos del transporte público. Colapso garantizado a pesar de que los partidos miran para otro lado enfrascados en la bronca sobre la lista única.

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