Vuelve el caso Faisán: el juez investiga a los altos mandos de Rubalcaba

José de la Mata interrogó en secreto a dos condenados: el comisario Pamies y el inspector José María Ballesteros. Ninguno aportó un solo dato.

Libertad Digital

El juez José de la Mata ha reabierto la causa del caso Faisán y citó a declarar a los dos policías condenados: el comisario Enrique Pamies y el inspector José María Ballesteros. Según informa Fernando Lázaro en El Mundo, la reapertura se produce a partir de un informe de la desaparecida Brigada de Análisis y Revisión de Casos (Barc), en el que apuntaba indicios sobre la autoría intelectual entre los altos mandos del Ministerio del Interior de 2006, a cuyo frente estaba Alfredo Pérez Rubalcaba.

Tal y como aparece en la documentación, los agentes señalaron al que fuera director general de la Policía en aquel momento y destacado dirigente del PSOE vasco, Víctor García Hidalgo, y a su superior directo de aquella etapa, el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho.

La Barc señalaba que en las conversaciones telefónicas se revelaba que García Hidalgo "tuvo conocimiento de los hechos, que los transmitió a Antonio Camacho" y que ambos, junto a otros dos mandos policiales, "hicieron posible una conspiración encaminada a la destrucción del dispositivo policial del 4 de mayo de 2006 junto a los ya condenados". El juez De la Mata declaró secretas las nuevas pesquisas y tomó declaración a la comisaria que estaba al frente de la Barc.

Además, citó a declarar a Enrique Pamies y a José María Ballesteros en calidad de testigos –ambos ya están condenados y su responsabilidad en el caso está delimitada-. El juez y el fiscal, Carlos Bautista, preguntaron y repreguntaron quién les dio la orden de acudir al Faisán aquel 4 de mayo de 2006 y alertar al dueño de que se iba a producir una operación antiterrorista contra el aparato de extorsión de ETA. Ambos mantuvieron su versión de que nada tenían que ver con esa delación y que son inocentes.

De la Mata interrogó a Pamies y a Ballesteros durante más de una hora a cada uno, sin lograr que aportaran dato alguno sobre la posible implicación de sus superiores en aquella actuación.

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