Junqueras toma el mando del referéndum y humilla al PDeCAT

Puigdemont atribuye los ceses de tres consejeros y un alto cargo de su partido a que "han dado un paso al lado" y se somete al guión de ERC y la CUP.

Pablo Planas (Barcelona)

El líder de ERC, Oriol Junqueras, emerge de la crisis reforzado en sus funciones y blindado por la "cláusula colegiada", un formato de toma de decisiones basado en la "corresponsabilidad y solidaridad de todo el Govern". Si resulta inhabilitado, arrastrará con él a todo el ejecutivo regional. La rueda de prensa para anunciar los cambios ya ha evidenciado el cambio de tornas. Manda ERC y Puigdemont ha comparecido en compañía de Oriol Junqueras.

Según las explicaciones de Puigdemont, él no ha cesado a nadie sino que habrían sido los consejeros quienes habrían decidido "dar un paso al lado", según el eufemismo del president, ante la fase final del proceso. Los señalados son la portavoz y consejera de Presidencia, Neus Munté, el titular de Interior, Jordi Jané, y la de Educación, Meritxell Ruiz. También ha caído el secretario del ejecutivo, Joan Vidal de Ciurana.

A Munté le sustituye el convergente Jordi Turull, hasta ahora presidente del grupo parlamentario de Junts pel Sí. El departamento de Interior y el control de los Mossos pasa a manos de Joaquim Forn, portavoz municipal del PDeCAT en Barcelona y persona de confianza de David Madí, el exasesor de Mas que forma parte de una suerte de gobierno para pilotar el proceso. En cuanto a Educación, consejería clave en la gestión de los institutos como colegios electorales, la designada es la economista Clara Ponsatí, miembro de la Assemblea Nacional Catalana (ANC). Víctor Cullell será el sustituto de Vidal de Ciurana. Han tomado posesión este viernes por la tarde.

Además de subrayar que han sido los cesados quienes pidieron el relevo en sus consejerías, Puigdemont justificó los cambios en el carácter "extraordinario" de la legislatura, que ha dicho que "también concluirá de forma extraordinaria, con el referéndum del 1 de octubre".

Tras la consumación de la purga, Junqueras ha anunciado que las competencias de "procesos electorales" pasan al control de Vicepresidencia, que las decisiones "serán corresponsables y solidarias entre todos los miembros del gobierno". También anunció la creación de un órgano de coordinación formado por él mismo, Puigdemont, el nuevo secretario del ejecutivo catalán y el de su departamento, Josep María Jové.

La crisis de gobierno deja un PDeCAT tocado y con una parte del partido en estado de choque tras los ceses ordenados por Puigdemont, quien ha admitido además que la remodelación se ha realizado en "conversaciones" con Junqueras, así como con el expresidente Artur Mas. Puigdemont ha cedido a las presiones de ERC y la CUP, que quería cobrarse en concreto la pieza del ya exconsejero de Interior, Jordi Jané, por considerarlo un "colaboracionista".

Puede que no sea la última remodelación antes del 1 de octubre. Meritxell Borràs, única investigada por el momento del gabinete Puigdemont/Junqueras se mantiene al frente de Gobernación, pero despojada de las competencias de organización electoral. Presidente y vicepresidente han negado cualquier discrepancia entre los socios de Junts pel Sí y han llegado a asegurar que en el gobierno no hay consejeros del PDeCAT y ERC sino de la coalición.

Desproporción en las bajas

Sin embargo, la lista de víctimas del proceso no deja de aumentar en la formación heredera de Convergencia, bien sea por inhabilitaciones (Mas, Rigau, Ortega y Homs), investigaciones (Meritxell Borràs y Francesc Esteve, ahora director del gabinete jurídico de la Generalidad) o ceses, como en el caso de Jordi Baiget, Neus Munté, Meritxell Ruiz, Jordi Jané y Joan Vidal de Ciurana. En la lista de bajas de ERC consta el cese del exsenador Santi Vidal por decir que la Generalidad tenía a todos los catalanes fichados (origen de la investigación que el jueves compiló el episodio de la pareja de la Guardia Civil de paisano entregando una orden judicial en el denominado Teatre Nacional de Catalunya) y la investigación que afecta a Carme Forcadell y Anna Simó como presidenta y componente de la mesa del Parlament. En ese expediente, también constan como investigados dos convergentes más, Lluís Coromines y Ramona Barrufet.

Tal desproporción es la que llevó a Homs a proclamar su célebre "hasta los huevos". El apoyo de Artur Mas a la escabechina de cargos que eran de su estricta confianza, como Munté, Baiget o Vidal de Ciurana, ha acallado las críticas en público de dirigentes del PDeCAT como Marta Pascal, cuyo nombre suena para sustituir a Turull en la presidencia de Junts pel Sí a modo de consolación.

La organización y celebración del referéndum ha dinamitado al partido convergente y también ha puesto en evidencia que quien pilota el gobierno catalán es Junqueras, como Puigdemont como facilitador de las depuraciones de los convergentes dudosos. Todos los nombres del nuevo gobierno son considerados separatistas sin mácula de la línea dura y dispuestos a llegar hasta el final en el golpe de Estado.

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