Jiménez Losantos se enerva con el "ridículo de la progrez periodística española"

Seguimos con el apocalípsis zombi que se ha montado tras el triunfo de Trump, no se habla de otra cosa.

Pilar Díez

El Mundo dice que "Trump planea un seísmo en su Administración en Washington". "Prepara un gobierno de grandes empresarios y políticos afines para revolucionar la gestión desde el inicio de su mandato". Pero ¡cómo! Elegir a gente afín para su gabinete, qué barbaridad, a quién se le ocurre. Lo normal es rodearte de adversarios, como hacemos aquí, y a ser posible que te pongan verde todos los días. Federico Jiménez Losantos está hasta las narices de las tonterías que estamos oyendo y leyendo desde que ganó Trump. "La progrez periodística española sigue haciendo el ridículo en América y abroncando a los votantes republicanos en vivo y en directo, pese que Trump no ha dicho que 'azotaría hasta sangrar a periodistas incómodas', ni ha asaltado un centro de culto amenazando de muerte a curas y feligreses, ni ha respaldado a terroristas, ni ha robado pisos de protección oficial a los que lo necesitan, ni ha estafado a Hacienda ni a la Universidad, como la Banda de la Tuerka que adoran estos peritos en democracia (…) El antiamericanismo que politicastros y periodistastros exhiben desde el 11-S quedará satisfecho con Trump, pero la satisfacción saldrá cara. Toda Europa, incluida Gran Brexitania, deberá pagar su seguridad militar", a jorobarse. Del editorial, destacar una frase sensata para consolar a Federico: "Habrá que juzgarle por sus hechos". Manuel Hidalgo nos ameniza el día contándonos cómo lo lleva la familia Trump. En el "largo cortejo de familiares" que acompañó a Trump "en la noche de autos" se fijó en el pequeño Barron, de 10 años. "Me impresionó la lacia seriedad del joven Barron, trajeado y encorbatado de una manera impropia para sus años. Dicen que estaba cansado y aburrido, lo cual es plausible, pero yo creí verle abrumado ante su temprana responsabilidad". Habrá que presentarle a nuestra Leonor para que le anime. "¿Qué será de ese niño?", se pregunta preocupado. En cuanto a la primera dama, Melania, señala que es la encarnación del sueño americano. "Llegó a Estados Unidos desde el gélido comunismo de la Eslovenia yugoslava y que, desfila que te desfila, ha llegado nada menos que a la Casa Blanca. Es probable que Melania Knauss quisiera llegar muy lejos, pero cabe dudar de que quisiera llegar tan alto. Su cara y la de su hijo Barron no eran, la otra noche, las caras de la felicidad". Con lo bien que vivían ellos. ¿En qué lío nos has metido Donald?, se preguntarán.

El País dice que "Obama y Trump ponen en marcha una difícil transición". No se le pasa la rabieta a Prisa y dedica otro editorial incendiario al flamante presidente americano. Ni cien días ni puñetas. "Ha presentado un programa económico contradictorio, mal hilvanado y construido sobre las ideas, claramente nocivas, del proteccionismo más rancio y de la negación de la multilateralidad". Pese a que sin lugar a dudas el cielo se ha caído sobre nuestras cabezas, como se temía Astérix, "hay razones para un optimismo moderado". El País ve esta débil luz de esperanza porque "los mercados mundiales, de momento, han optado por esperar y ver". Mira tú, esperar y ver, qué frivolidad. Pues no. "La trumpconomics parece hoy un peligroso salto en el vacío (…) Una amenaza inminente". Vale que este tremendismo lo practique un periódico que Trump jamás leerá, pero el colmo es que un miembro del Gobierno español se dedique a anunciar el fin del mundo por la llegada de Trump. Es lo que hace José María Lasalle, secretario de Estado de Cultura hasta el momento. "Desde el pasado martes, un estremecimiento recorre el espinazo de nuestra racionalidad liberal", escribe. "La democracia es una idea demasiado luminosa como para verla definitivamente oscurecida por la sombra populista". A ver si le recita estas cursilerías a su jefe Rajoy y democratiza un poco su propio partido. Mientras, el pobre Jorge M. Reverte lleva "24 horas esperando el apocalípsis, que no se ha producido afortunadamente todavía". ¿Cómo que no? ¿Es que no lees tu propio periódico?

ABC dice que "Trump y Obama inician el traspaso con pies de plomo y guante blanco". ¿Y qué esperaba? ¿Que se liaran a guantazos? Bieito Rubido parece que va recuperando la cordura. "Deberíamos dejar de flagelarnos por la victoria" de Trump. "Ha sido la voluntad mayoritaria de uno de los pueblos más democráticos del planeta" que además tiene "el intransferible derecho a equivocarse". "El paraguas democrático norteamericano protege a la derecha y a la izquierda. Por tanto, no es de unos ni de otros: es de todos. Así que no es lícito cuestionarlo porque no haya ganado el que nos gustaba a nosotros", dice en el Astrolabio. E insiste en el editorial más razonable desde la noche del martes en ABC. "Trump ha sido un candidato lleno de sombras, y ahora hay que esperar a que se retrate como presidente. Lo que sí está acreditada es la calidad del sistema democrático de Estados Unidos, el único país del mundo que se fundó como una democracia y que, ni en sus peores momentos, dejó de funcionar como tal. Ningún territorio europeo puede afirmar lo mismo", y menos España, donde a la izquierda le encanta dar clases de democracia. Hughes tiene la mosca detrás de la oreja. "Todavía no se sabe nada de las deportaciones masivas, no se tiene noticia de que famoso alguno haya cumplido su amenaza de emigrar a Canadá, tampoco se ha visto por la calle mujeres arrastradas by the pussy". ¿Qué estará tramando Trump? David Gistau disfruta con la pataleta de El País. "Lo más entrañable de los editoriales socialdemócratas de estos días ha sido la nostalgia que ya rezuman de la América, que, según ellos acaba con Trump: la garante de la paz europea. Digo entrañable porque ésa es precisamente la América cuya existencia jamás admitieron, cegados por los prejuicios ideológicos del mundo en vilo ante las represalias de Bush". También Hermann Tertsch admite estar "disfrutando como un niño". "Primero disfruté durante el recuento con la cadena norteamericana CNN que intentaba desesperadamente ocultar a su audiencia y negarse a sí misma lo evidente e inevitable: que ellos habían perdido (…) De los medios norteamericanos nos hemos podido reír mucho. Y llorar también por su inaudita parcialidad y militancia desvergonzada", pero como aquí de eso sabemos un rato, "con el desperezar de las tertulias patrias llegó la hilaridad". Cómo se lo pasó el tío con "el impotente gimoteo, los histéricos augurios y los enfados existenciales de la tropa de periodistas misioneros que se fueron a dar lecciones de democracia a los norteamericanos y de los que las daban desde aquí". Qué gozada, oye. Ignacio Camacho le riñe desde la columna de al lado. "A ti, lector que te alegras de la victoria de Trump sólo porque fastidia a los progres", cuidadín. "Antes de regocijarte con Trump recuerda que existe Podemos". Siempre tiene que haber algún aguafiestas, Hermann, qué le vamos a hacer.

La Razón titula que "la Casa Blanca se traspasa". Hay qué risa tía Felisa, tenía ganas Marhuenda de hacer gracias. Dice el editorial que "la tarea más urgente que tienen entre sus manos" Obama y Trump "es rebajar la tensión y apaciguar los ánimos de una ciudadanía dividida prácticamente a partes iguales". Las protestas "demuestran la crispación creciente entre una parte de la población que, no conviene olvidarlo, ha interiorizado como propia la masiva campaña de propaganda lanzada contra el candidato republicano por la mayoría de los medios de comunicación". Con la entusiasta participación de La Razón, por cierto, que tituló "Ante el abismo de Trump" un día antes de su elección y "Nuevo desorden mundial" el día después. Pedro Narváez no entiende tantos "golpes de pecho" por estos lares. "Cuando Podemos, el envés acelga del azafrán Donald, entró en el Parlamento de España no pareció que cundiera el mismo pánico, ni que los mismos analistas se tocaran la ropa. Al contrario, érase un día de poetas que habían descubierto el Parnaso porque habían mandado a los señores con corbata al Infierno de Dante". Y mira que llegaron en tropa, con bebés incluidos, con cal viva en sus mensajes, puños en alto, insultos, amenazas, y oye, que nada, que todo bien. Ussía se hace la pregunta más inteligente de la prensa. "Un hombre multimillonario, con una mujer guapísima, con un flequillo rubio que no le molesta, con todos los lujos posibles y probables a su alrededor, ¿qué gana siendo el presidente de los Estados Unidos?". Lo mismo es lo que se preguntaban su mujer y su hijo y de aquí las caras de funeral de las que habla Hidalgo en El Mundo, porque menudo follón en el que se ha metido sin ninguna necesidad.

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