Una misa por los fallecidos de la División Azul desata una tormenta en Barcelona

Con Omella en Roma, el arzobispado advierte al celebrante de que "la misión de la Iglesia en ningún caso debe ser hacer política".

Pablo Planas (Barcelona)

En Cataluña, donde uno de cada dos campanarios luce una estelada, los "funcionarios" del Arzobispado de Barcelona están muy preocupados por una misa acontecida en L'Hospitalet el pasado sábado 5 de noviembre, una celebración encargada por la "Hermandad de Combatientes de la División Azul" de la capital catalana y que se llevó a cabo en la parroquia de la Inmaculada Concepción, cuyo rector es el sacerdote Custodio Ballester.

Los componentes de la Hermandad, en su mayoría familiares de fallecidos de la expedición franquista contra Rusia en la Segunda Guerra Mundial, habían encargado una misa funeral para honrar a sus allegados que coincidía con el 75 aniversario de la creación de la que fuera encuadrada en el ejército nazi como división de infantería 250. El párroco de la citada iglesia de Hospitalet es el celebrante habitual de los oficios religiosos de los cuerpos de policías y bomberos, así como de diversas agrupaciones de veteranos del Ejército.

La noticia de la misa de la División Azul, avanzada por el digital separatista y de extrema izquierda "La Directa", donde trabajó el exdiputado de la CUP David Fernàndez, ha causado un gran revuelo en medios nacionalistas católicos, que copan los puestos clave de la administración eclesial barcelonesa. El párroco Ballester es una de sus bestias negras por su propensión a oficiar misas en español, llenar la parroquia y organizar procesiones en Semana Santa en las que veteranos de la Legión portan el Cristo de la Buena Muerte.

La delegación de medios del arzobispado, en ausencia de Omella, que se encuentra en unas jornadas en el Vaticano, ha emitido una nota de tres puntos en la que afirma:


"El Arzobispado de Barcelona, en referencia a la información aparecida al diario digital La Directa, quiere hacer diversas apreciaciones:

-Tomamos nota de la misa que se celebró el día 5 de noviembre de 2016 en la parroquia de la Inmaculada Concepción de L’Hospitalet de Llobregat, y así se transmitirá a su rector.

-La misión de la Iglesia, en ningún caso, debe ser hacer política, sino acompañar a todos los fieles en su encuentro con Dios.

-Desde el Arzobispado de Barcelona, valoraremos los hechos y se tomarán las acciones pertinentes".


A pesar de la vaguedad del comunicado, los principales medios de comunicación catalanes infieren que Omella actuará contra el párroco, pues no es la primera vez que se quejan de él. Nuria Marín, nueva número dos del PSC y alcaldesa de Hospitalet, mandó una carta al arzobispo para que expulsara al cura de su ciudad por la citada procesión con legionarios.

Símbolos fascistas y comunistas

El sacerdote Custodio Ballester niega que la misa fuera una exaltación fascista, sino un mero acto religioso en el que dos miembros de la Hermandad lucieron gallardetes originales de la División. También le acusan de haber acogido en los locales parroquiales una exhibición de material fascista. Ballester rebate que también había símbolos del Ejército rojo y que en dicha exposición participaron tres catedráticos de Historia, uno de ellos Pavel Tendera, de la Universidad de San Petesburgo, que pronunció una conferencia con el título"La División Azul vista por el pueblo ruso, convivencia y anécdotas". Fuera de la iglesia, fueron condecorados un anciano que sobrevivió a la campaña en Rusia y familiares de fallecidos de la División Azul.

Sobre la polémica, Ballester, en declaraciones a Libertad Digital, se ha referido al exministro de Defensa José Bono, quien invitó a miembros de las Brigadas Internacionales y de la División Azul para que participaran en un acto conjunto durante un desfile de las Fuerzas Armadas bajo su mandato. "Cuanto se le reprochó la presencia de la División Azul –comenta el sacerdote–, Bono dijo que no haberlos invitado hubiera sido tanto como renunciar a una parte de la historia de España".

Ballester ha subrayado que la misa por los difuntos de la División Azul y sus familiares también se ha llevado a cabo en Madrid, Zaragoza y Valencia sin provocar el más mínimo revuelo.

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