"Una estrella de la tele, con mucho pelo, palabra fácil y don de 'gentes'. ¿Les suena?"

El mundo sigue ahí, contra todos los pronósticos tras la victoria Trumps. Aquí la prensa destaca las coincidencias  con Podemos.

Pilar Díez

El Mundo dice que "Estados Unidos entra en la era del populismo". Y adorna la portada con una foto populista y manipuladora de un tipo haciendo una doble peineta con la típica gorra americana, con el lema de la campaña de Trump, y cara de camorrista. Una vergüenza periodística. El editorial se muestra inquieto. "Trump despierta hoy una absoluta incertidumbre mundial" porque el señor en cuestión "se ha limitado a venderse a sí mismo". Con enorme éxito, por cierto. Cree El Mundo que "el empresario ha capitalizado todo el voto del descontento. El descontento con la política tradicional y con los partidos clásicos, igual que esta sucediendo en buena parte del mundo", dice sin mencionar a Podemos. Y, como ayer otros medios, se aferra a que "el sistema político estadounidense se asienta en un afinado juego de pesos y contrapesos". Ahora resulta que América es la leche, un ejemplo de democracia. ¿Qué ha sido del crónico antiamericanismo típico español? "El mundo no puede sino esperar asombrado ante la mayor incertidumbre que jamás ha despertado una elección presidencial". Qué emocionante, con lo aburrido que hubiera sido si gana la sosa de Hillary. Arcadi Espada, en su línea, arremete contra los votantes. "Cualquier frivolidad humana empalidece ante la actitud de esos miles y miles y miles de frívolos que habrán votado a Trump por las mismas razonas que se tiran por las montañas rusas de Disneylandia". Nada Arcadi, que vas a tener que irte a EEUU a impartir clases de lo que hay que votar y lo que no. Ya te veo recorriendo la América profunda dándoles la bronca a tipos como los de la fotografía de la portada. Ten cuidado, según las películas son tipos duros que se lían a puñetazos a la primera de cambio. Nos cuentas a la vuelta. Anson dice que "el mundo tiembla", pero que no será para tanto. "El establishment le embridará las manos y le peinará la grotesca pelambrera". Esa es una buena idea, este hombre necesita un peluquero con urgencia. Pablo Iglesias se agarra los machos ante las inevitables comparaciones. "Iglesias ve en Trump fascismo y no pupulismo". Pero Teodoro León Gross le recuerda que "Podemos comparte la lógica populista de Trump, su teatralidad y tácticas retóricas". Y Raúl del Pozo, tan coleguita de Monedero, acaba por dar la puntilla. Ha ganado "el voto del miedo, el voto oculto ha apostado mayoritariamente por un millonario caníbal con la estúpida contradicción de que está contra el establishment". Clavadito a Pablo Iglesias salvo por lo de millonario, que sepamos. Porque un poquito caníbal no me negarán que es. Ayer casi se come a Albert Rivera.

El País, se ha tomado un valium tras el ataque de histeria de ayer. "Obama y Clinton invocan la democracia ante Trump". Bueno, se pongan como se pongan este tío tan raro ha ganado democráticamente. El editorial suelta una sarta de mentiras sobre la reacción ejemplar de Hillary. Destaca que tanto ella como Obama "han coincidido en reconocer a Trump la condición de legítimo ganador", sólo faltaba. "Dudamos de que Trump se hubiera comportado de forma tan ejemplar en caso haber perdido", dice obviando que la candidata se negó a admitir públicamente su derrota y esperó al día siguiente casi fomentando manifestaciones en contra de Trump. El País desconfía del "perfil conciliador y moderado" de Trump tras la victoria, y hace bien. Eso sí, confía en la "fortaleza de la democracia de EEUU". Y dan la razón a Rivera. "No les falta razón a los líderes populistas del mundo en aplaudir la vitoria de Trump como propia –los de la ultraderecha lo han hecho abiertamente, los de la extrema izquierda se han protegido tras declaraciones sobre la clases populares–". Comentario editorial aderezado con el siguiente titular: "Espinar cree que el republicano ha 'conectado mejor' con las clases populares". Toma zasca. Entre los analistas, que los hay a porrones, José Ignacio Torreblanca insiste en que "también celebran la victoria de Trump los nuevos populistas de izquierdas o la izquierda de siempre, en España o fuera de ella. Para ellos esa victoria confirma el inminente colapso del sistema". Al populismo de izquierda y derecha "solo les une la pasión por destruir las estructuras fundamentales de lo existente, de todo aquello en lo que se basa nuestro modo de vida (…) Sus máximas y eslóganes son prácticamente idénticos: todos quieren y dicen hablar en nombre del pueblo, al que quieren devolver el poder hurtado", que "pretenden la limpieza de todo aquello que dicen que ha ensuciado la dignidad nacional, restaurar su esplendor y expulsar de ella a todos los impuros y que no comulguen con su esencialismo". O sea, Podemos. "No son los pobres ni los perdedores los que se han revuelto contra el sistema, sino unas élites fanáticas que saben cómo manipular las emociones y manejar los medios para instalarse en el poder en nombre del pueblo". ¡Anda!, Podemos.

ABC dice, en referencia a Hillary, que "EEUU tira de patriotismo y democracia para asumir la era Trump". El editorial se pregunta cómo pudo ser, cómo hemos llegado a esto. "El mensaje de Trump es populista, pero tal evidencia no exime de preguntarse por qué ha ganado un candidato objetivamente inconveniente para acceder al presidencia". No está de más recordar que aquí la izquierda hizo lo mismo cuando ganó Rajoy. Que si la gente es idiota por votar a un corrupto, que cómo puede la gente votar al señor de Bárcenas y los recortes. Jaime González dice que no le demos más vueltas. "La única verdad es que Trump ha ganado porque ha acertado a conectar con lo que piensan millones de americanos". Y como los que votan son los ciudadanos en su conjunto, no sólo los periodistas, luego pasa lo que pasa. Isabel San Sebastián nos pone los pelos de punta. "Ahora tenemos en la Casa Blanca a una estrella de la tele con mucho pelo, palabra fácil y don de 'gentes'. ¿Les suena? ¡Dios nos pille confesados". Córcholis, si es el mismito retrato de Pablo Iglesias.

La Razón titula "Nuevo desorden mundial". "Trump intenta calmar el miedo al populismo con un discurso conciliador", pero no cuela. Dice Marhuenda que "el populismo siempre se estrella contra su propios planteamientos, pero no sin provocar graves desajustes económicos y sociales allí donde se aplica (…) La elección de Trump sigue siendo una mala noticia para todos. Solo queda confiar en la fortaleza de esa gran democracia que es Estados Unidos y en la inteligencia probada de sus siempre denostadas élites", dice suspirando por un pasado que no volverá. Julio Valdeón es el encargado de traernos a casa el desastre. "El tsunami nacionalista y racista nos está cogiendo con los pantalones en los tobillos". "En España sufrimos el doble reto de unos nacionalismos inevitablemente xenófobos e insolidarios y una izquierda agusanada por los nietos de Laclau. El caudillismo, la cosificación del adversario, el desprecio por el sistema y sus contrapesos, la impugnación de la democracia, la fervorosa creencia en las teorías conspirativas y el desprecio por la verdad son sus verdaderos motores, en Michigan y en Gerona". Fernando Rayón pone nombres propios a los Trump españoles. "En España, el paradigma es Pablo Iglesias, que es capaz de cambiar de mensaje y solución en función del día de la semana o de la estación: todo vale para conseguir el voto". ¡Es verdad! Pasó de la cal viva del PSOE a intentar formar gobierno con los socialistas, pasó de ser socialdemócrata a radical de izquierdas puño en alto… Ufff, qué sudores.

En La Vanguardia Fernando Ónega dice que la prueba del algodón de que nuestro Trump es Pablo Iglesias es que "huye de su comparación como de la peste. Cuanto Rivera los comparó, el líder podemita reaccionó como si le hubieran acusado de un crimen". Sí jo, saltó como una pantera. Quien se pica ajos come. Hasta Rahola, que no es precisamente un ejemplo de moderación y tolerancia lo dice: "Trump es un populista muy parecido a los que recorren Europa. Recetas simples, boca sucia, dominio de los medios, un desprecio agresivo hacia los políticos tradicionales y una imagen de sheriff del condado que se carga a los malos pistola en mano". No hay duda, tenemos un Trump con coleta.

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