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Los desvaríos de Tardá: "¡Viva Andalucía libre y republicana!"

En un discurso plagado de amenazas y con constantes referencias al referéndum unilateral separatista, Tardá ha llegado a proclamar vivas a Andalucía.

Libertad Digital

En uso de la palabra en la tribuna del Congreso de los diputados, Joan Tardá ha vuelto a hacer referencia a Quebec, Escocia o Franco, elementos habituales en las alocuciones del portavoz separatista catalán. Sus primeras palabras no dejaban lugar a dudas sobre el sentido de su intervención: "Referéndum o referéndum", decía desafiante mirando a la bancada del PP.

Tardá retaba a Rajoy a aplicar el artículo 155 de la Constitución, que permitiría suspender la autonomía catalana, porque desde Cataluña se convocará de forma unilateral un referéndum secesionista si el Gobierno no quiere pactarlo.

En su intervención en el debate de investidura del candidato del PP a la presidencia del Gobierno, Tardá ha dejado claro que la consulta independentista se convocará de todas formas, aunque el nuevo Ejecutivo no quiera negociarla.

Y lo harán incluso aunque "arrastrados por su empecinamiento en negar la negación" el Gobierno optase por aplicar la Ley de Seguridad Nacional o el artículo 155 de la Carta Magna.

"No les tenemos miedo", ha enfatizado Tardá y ha asegurado que seguirán desacatando las resoluciones del TC: "No nos someteremos a sus inhabilitaciones" y advierte de que incluso están dispuestos a llegar a la ONU y al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. "Y el mundo entero sabrá que ustedes pretenden retenernos por la fuerza".

En su argumentario, Tardá ha llegado incluso a hablar de las "repúblicas ibéricas" y ha proclamado orgulloso desde la tribuna de oradores "¡Viva Andalucía libre y republicana!". "Seguiremos proclamando vivas a las repúblicas ibéricas", añadía.

Otra de las afirmaciones lapidarias de Tardá, que ha logrado arrancar el tímido aplauso de alguno de sus compañeros, ha sido la de que al PP le gustaría que "hubiera violencia" en Cataluña y afirmaba, "no tenemos miedo". Pero los reproches no terminaban ahí: "no les perdonamos a ustedes que comparasen el proceso independentista catalán con ETA" y advertía de que lo que los 'opresores' españoles buscan es "la castración química" del parlamento catalán.

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