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La UVE, la desconocida unidad militar que controla el armamento del antiguo bloque soviético

Inspectores españoles fueron los primeros en entrar en una instalación militar del Este tras la caída del Telón de Acero.

J. Arias Borque

En un populoso barrio de Madrid, a unos metros del Hospital Militar Gómez Ulla, se encuentran las instalaciones de la Unidad de Verificación Española (UVE), una de las unidades más desconocidas de nuestras Fuerzas Armadas y cuya misión principal es comprobar que se cumplen los compromisos adquiridos por los países que firmaron el Tratado de las Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (FACE) y participaron en la posterior negociación de Viena.

El objetivo de este acuerdo, sellado por un total de 56 países poco después de la caída del Muro de Berlín, era limitar el armamento convencional que existía en Europa y proceder a eliminar el excedente. Todo ello, para volver a generar confianza entre los países que habían conformado dos bloques antagónicos durante la Guerra Fría. Por un lado, los países que formaban parte de la OTAN. Por el otro, los miembros del Pacto de Varsovia.

Los países están obligados a facilitar a los otros información sobre el armamento convencional que tienen sus respectivos ejércitos, permitir que los aviones de los otros países puedan fotografiar sus unidades militares desde el aire (previo aviso e indicación de la ruta de vuelo) y, además, cada país está obligado a aceptar como mínimo una visita de evaluación anual por parte de inspectores de los países del otro bando de la Guerra Fría. Estas visitas no pueden superar las 12 horas de duración ni interrumpir las labores cotidianas de la unidad.

En marzo de 1990 se constituyó, por orden del Ministro de Defensa español, un grupo de trabajo que propuso un primer diseño de organización de un sistema de verificación de los acuerdos y asignó cometidos a sus principales organismos: la Dirección General de Política de Defensa (DIGENPOL), el Estado Mayor de la Defensa (EMAD) y los Cuarteles Generales de los Ejércitos. Además, creó la Célula de Verificación en cada uno de ellos. Un año después, en octubre de 1991 se crea oficialmente la Unidad de Verificación Española fruto de una Orden Ministerial de Defensa.

Se empieza entonces a configurar la unidad con unos militares españoles con un perfil un tanto especial. El idioma mínimo que deben hablar todos sus componentes es el inglés, pero debido a que hay que desplazarse al antiguo bloque del Este para realizar las tareas de comprobación de armamento se necesitan que hablen también el ruso y que tengan un importante conocimiento del armamento de fabricación soviética. Actualmente, la unidad cuenta con el 90 por ciento de los militares españoles rusoparlantes.

Es así como como un equipo de observadores españoles fue el primero occidental en entrar en una instalación militar de un país del antiguo Telón de Acero. Aquellas primeras inspecciones no fueron trabajo fácil. "La acogida en el Punto de Entrada era fría, sin conversación, el ambiente era tenso, gélido, únicamente caldeado por comentarios aislados sobre el viaje o sobre el tiempo que hacía, que también era frío", recordaba este viernes el actual Coronel Jefe de la UVE, el coronel Francisco Lanza.

"Quedan en la memoria de las ‘viejas glorias’ de la unidad las interminables nueve horas que se tardaba en volar de Madrid a Moscú en el Nurtanio del Ejército del Aire, que pasaban a base de tortilla española prefabricada y partidas de mus o dominó, o la ocasión en que, volando a Armenia, el avión se cruzó con los cazas rusos que regresaban de Chechenia. Algunos incluso recuerdan cuando sobrevolando Abjasia se recibió un aviso del controlador para subir a la máxima altitud para evita ser derribados por las fuerzas rebeldes", continuaba.

Pese a ser una de las unidades más desconocidas de las FAS, la UVE ha celebrado este viernes su XXV aniversario, en un acto en el que han estado presentes hasta una cincuentena de militares que han estado destinados en la misma, responsables de la unidad homónima en otros países (como Francia, Alemania o Hungría) y que ha estado presidida por el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, almirante general Fernando García Sánchez.

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