Pedro Sánchez vuelve con ganas de montar gresca en el PSOE

El PSOE es una olla a presión a punto de estallar. Y por si no tuvieran bastante, vuelve Pedro Sánchez con ganas de montarla.

Pilar Díez

El Mundo dice que el PSOE vive un infierno. "Dirigentes del PSOE proponen la abstención de 11 diputados". Dice el editorial que "el PSOE está atrapado en una de sus peores encrucijadas en décadas (…) Se han enconado tanto las posiciones y una parte considerable de la militancia está tan en contra de una abstención que el equipo de Javier Fernández cada vez ve menos posible que adopte una decisión unánime que comprometa a todos los diputados socialistas". Raúl del Pozo ve la cosa tan liada que sentencia: "El PSOE no está dividido, está muerto".

Federico Jiménez Losantos le canta las cuarenta a Irene Montero por resucitar los plebeyos y los patricios. "Lo intolerable es que quieran reimplantar el término plebeyo, inseparable del despotismo (…) Solo un señorito universitario puede depreciar los siglos de lucha por la igualdad y la libertad, el concepto de ciudadano que abolió el de plebeyo, impuesto, naturalmente, por el noble (…) Los podemitas, cipayos de la casta feudal separatista para liquidar la soberanía nacional española, se dicen plebeyos para aplebeyarnos y dominarnos. Jamás, jamás, jamás". No entiendo cómo todavía alguien se indigna de las bobadas que dicen los podemitas.

El País dice que "el PSOE agotará los plazos para afianzar la abstención". El editorial exige a Rajoy que tome la iniciativa en Cataluña, aunque sin pringarse en concretar cómo. "El Gobierno no es un despacho de abogados del Estado en excedencia que deba limitarse a tramitar recursos, denuncias y querellas. Si no hace política, si no busca soluciones políticas a los problemas políticos enquistados ¿para qué sirve? (…) La apelación del gobierno a lo tribunales en ausencia de cualquier mediada política, es una judicialización disparatada, que además abona la estrategia tensionadora de los mas extremistas". Bueno, los separatistas no necesitan mucho abono para tensionarse.

ABC desvela que "promotores revelan la financiación de PP, PSOE e IU con vivienda protegida". Vamos, que tonto el último en sacar tajada. José María Carrascal dice que "el PSOE sufre una crisis de identidad, que es lo peor que puede ocurrir a un individuo o un partido político". Pero que dejen ya de marear la perdiz, les va a dar lo mismo. "El PSOE debe decidir entre Rajoy y nuevas elecciones. Si una cosa es mala, la otra es peor. Aunque eso depende de gustos. Y sobre gustos no hay nada escrito. En política sobre todo".

La Razón dice que "la gestora quiere un comité rápido y sin excesiva transparencia", que ya dieron bastante espectáculo la última reunión. Marhuenda dice que el PSOE se merece el trago por el que está pasando. "La decisión del no es no a Rajoy no fue solo cosa del destituido Pedro Sánchez, sino que se tomó por unanimidad en el Comité Federal. Ahora hay que desdecirse y, como es lógico, crecen las resistencias. Con el problema de que se agotan los plazos. Hay errores –y ese 'no' sectario lo fue– que son difíciles de soslayar", dice haciendo leña del árbol caído. Pilar Ferrer anuncia la vuelta de Sánchez con el hacha de guerra. "Sánchez agita a la militancia desde Malibú". ¿Malibú? Este tío vive como un marajá, oye, qué envidia, siempre de vacaciones. Y vuelve con ganas de montar gresca en su partido. "Mejor cuarenta diputados que un voto a la derecha", dicen los radicales sanchistas. Pues va a haber tortas para hacer las listas. "La reacción de la gestora ante estas maniobras no se ha hecho esperar" y acusan a Sánchez y los suyos de "profunda deslealtad al partido, ignorar los intereses de España y aferrarse solo al escaño. Denuncia intrigas turbias hacia Javier Fernández y Susana Díaz (…) Sánchez regresa a Madrid con un rostro bronceado" y con ganas de liarla parda. Se van a zurrar de lo lindo. Nos espera una semana entretenida.

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