El delirio de Correa: "Yo era la hostia, y si me apuras, lo sigo siendo"

Mientras veíamos en directo la desternillante declaración de Correa va la Academia sueca y nos supera en excentricidades con el Nobel a Bob Dylan.

Pilar Díez

El Mundo dice que "Correa admite comisiones para el PP pero evita acusar a la cúpula". ¿Acusar? Más bien la mimó. Dice el editorial que la declaración "supuso el retrato de una trama de corrupción en la que un grupo de delincuentes de guante blanco encontró el amparo de políticos sin escrúpulos". "Correa reconoció que el PP se financió irregularmente a través del cobro de un porcentaje de los contratos en obra publica, que entregaba a Bárcenas en la calle Génova". Total, Bárcenas ya está pringao hasta el cuello. "Sin embargo midió sus palabras hasta el punto de no implicar ni a a Rajoy ni a Aznar". Rajoy, de hecho, quedó como un superhéroe anticorrupción. "Sostuvo que dejó de trabajar con este partido cuando Rajoy llegó a la presidencia porque entre ambos no había química". Hilarante. O tongo, como dice Federico.

El País dice que "Correa confiesa ante el tribunal el cobro de mordidas para el PP". Dice el editorial que "Gürtel es un retrato del peor PP". ¿Pero no han oído a Correa? No me llames Gürtel, llámame Correa. El personaje "puso el foco en la etapa en que el PP estuvo dirigido por Aznar" –insistió varias veces en lo amigo que era de su yerno, Alejandro Agag–, y dijo que todo terminó "con el nombramiento de Rajoy como presidente del PP". Llegó Mariano y mandó a parar. Para partirse. A El País no le convence. "Rajoy y los suyos tienen mucho que explicar y que rectificar". Cuenta Íñigo Domínguez en un artículo titulado "Paco el opaco" cómo fue el paripé que nos ofrecieron ayer. Correa estuvo "dominando la escena" durante toda la declaración. "Llegó tan sobrado que se olvidó la gabardina en el control de seguridad", y "más que una confesión fue una concesión (...) Se dedicó a novelar su propia aventura, con un tema básico: yo, Paco Correa, era la hostia, y si me apuras lo sigo siendo". "Es rebelde porque el mundo le hizo así. 'Desde que soy pequeño apoyo las causas débiles'", dijo. Sí, eso fue un despiporre. Y cuando contó que "el único mitin de su vida fue uno de La Pasionaria con su padre" ya algunos estábamos tirados por el suelo de la risa. Otro puntazo fue cuando "relató una escena un poco de El Padrino, casi bíblica, cuando hizo llorar a José Luis Peñas, que le grabó dos años a escondidas, al decirle delante de su hija, en un paseo, que un día le iba a traicionar. Parecía oírse la mandolina". Tú es que eres un insensible, Íñigo, a mí se me saltaron las lagrimitas. Termina Íñigo diciendo que "a las siete horas aún quería seguir, y pasar allí la noche si se terciaba, aunque la fiscal ya estaba derrumbando su telenovela". ¿La Fiscal? Pero si la estuvo vacilando todo el día. 'Pregunte usted, señora fiscal, pregunte las veces que quiera y si algo no le queda claro yo se lo vuelvo a explicar'. Menuda tomadura de pelo.

ABC apunta directamente a Aznar. "Francisco correa: Génova era mi casa". "Admite que pudo llevar al PP unos mil millones en la etapa de Aznar: 'con Rajoy no había química'". En el editorial zanja la cuestión. "En su largo relato de ayer, Correa sostuvo que con la llegada de Rajoy a la presidencia del PP a la trama se le acabaron los negocios opacos del partido. Fue una directa exculpación de Rajoy de quien menos se esperaba". Oye Bieito, ¿crees que nos chupamos el dedo?

La Razón dice que "el argumentario interno del PP sobre la Gürtel apunta a la etapa de Aznar". Sí, y el trato con Correa también se notó pelín. El editorial es un clásico Marhuendense. "En el PP, ha reconocido Francisco Correa, se produjo un antes y un después tras la llegada de Mariano Rajoy al frente de la formación, que puso fin en Madrid a cualquier tipo de relación profesional con sus empresas. El acusado puede interpretar la ruptura en una cuestión de afinidades personales; está en su derecho. Pero la vista demostrará que en el mismo seno del PP se habían alzado demasiadas voces contra una manera de actuar por parte de algunos alcaldes, concejales y funcionarios que despertaban sospechas". Y ahí llegó Rajoy 'Luis, sé fuerte', el justiciero, el terror de la corrupción. "Si algo quedó claro ayer es que el PP, al menos desde la presidencia de Mariano Rajoy, llevó a cabo un proceso veraz de regeneración interna que extendió al conjunto de la vida pública española". Mira que estoy acostumbrada a la falta de pudor de este periódico y, nada, sigo sintiendo vergüenza ajena cuando leo algunas cosas.

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