El PP pide al PSOE que la investidura sea cuanto antes y promete que no habrá "ni condiciones ni exigencias"

Los populares están mucho más cómodos con Javier Fernández que con Pedro Sánchez. "Algo ha cambiado", dicen desde Génova

Alicia González

El Partido Popular ya ha puesto las cartas encima de la mesa a la espera de que el PSOE quiera levantarlas. Mariano Rajoy dio la clave el sábado en Zaragoza. El presidente del Gobierno en funciones dejó a un lado las condiciones y la amenaza de unas terceras elecciones para mostrarse dispuesto a conseguir día a día los apoyos necesarios si se le permite comenzar la legislatura y en eso incidió este lunes el vicesecretario de Comunicación de los populares, Pablo Casado, desde la calle Génova.

Tras el comité de dirección del partido, presidido por el propio Rajoy, Casado reclamó a los socialistas que la investidura pueda celebrarse "cuanto antes" pero lo hizo sin querer meter presión al PSOE. En todo momento durante la rueda de prensa se mostró muy respetuoso con los tiempos de los socialistas: "Queremos gobernar cuanto antes. Si es hoy mejor que mañana pero no depende de nosotros. La pelota está en manos del PSOE".

Un cambio de tono que viene, en buena parte, por el hecho de que el interlocutor de los populares ya no es Pedro Sánchez con el que la relación cada vez era peor. El Partido Popular está mucho más cómodo con Javier Fernández y no dudan en reconocerlo. "Algo ha cambiado", dijo Casado cuando le preguntaron por el presidente de la gestora del PSOE.

Rajoy y Fernández han hablado ya varias veces desde este último fuera nombrado máximo responsable del PSOE tras la marcha de Sánchez y lo seguirán haciendo hasta lograr alcanzar un acuerdo. "Ahora hay un cauce de comunicación y no hace falta ni retuitearlo ni anunciarlo en streaming", dijo Casado afeando las formas del anterior secretario general de los socialistas.

"Estamos seguros de que llegarán a un acuerdo", precisó el dirigente popular que se mostró convencido de que PP y PSOE se pueden llegar a entender en muchas cuestiones. El plan del PP, por tanto, es claro: primero la investidura y luego abrir "cauces de diálogo". Algo que, como explicó Casado, ya ha sucedido en Comunidades Autónomas como la propia Asturias de la que Fernández es presidente o Extremadura donde el Partido Popular ha ofrecido su apoyo al PSOE para que puedan sacar adelante los presupuestos autonómicos.

Según el dirigente popular aún hay tiempo para que los socialistas se pongan de acuerdo y no se mostró inquieto por el hecho de que el PSOE aún no haya fijado la fecha para la reunión en la que deben decidir si se abstendrán o no: "Si nos enredamos en fechas o en intereses partidistas la gente no lo va a entender". Por ello se mostró convencido de que ambos partidos serán capaces de centrarse en el "interés general" de los españoles y no en lo que les puede dar "rédito" político.

De hecho, rechazó que la abstención vaya a generar "coste político" alguno a los socialistas. A su juicio, el legado del PSOE está muy por encima de asuntos como éste. Así las cosas, prometió "diálogo y negociación" porque en el PP, enfatizó, son conscientes de que un gobierno en minoría "requiere cesiones". Por eso, prometió que sabrán ser generosos: "no habrá ni condiciones ni exigencias".

Eso sí, Casado no quiso ahondar en qué tipo de cesiones estaría dispuesto a hacer el PP. Tampoco quiso desvelar si Mariano Rajoy habría propuesto a algunos miembros de Ciudadanos entrar en el futuro gobierno. No lo descartó pero sí dejó claro que el presidente ahora mismo no está pensando en cómo será su próximo Ejecutivo en caso de que finalmente pueda ser investido.

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