La acusación de Matas sobre Arenas cae como una bomba en el diálogo C's-PP en Andalucía

Sabida es la sensibilidad de C's cuando la presunta corrupción afecta al PP y su manga ancha cuando es al PSOE. 

Pedro de Tena (Sevilla)

Sobre el engranaje de un diálogo emanado del acuerdo nacional PP-Ciudadanos para la investidura de Mariano Rajoy, acaba de caer la figura de Javier Arenas, ex todo en el PP andaluz y casi ex todo en el PP nacional. La cuestión es la afirmación del exministro y expresidente del PP de Baleares, Jaume Matas, sobre el papel del "campeón de Olvera" en el amaño del concurso que benefició a OHL, la empresa de Villar Mir, para la construcción de un hospital público.

Según El Mundo, Matas confesó al fiscal que Arenas le llamó para decirle que el extesorero del PP, Álvaro Lapuerta, hoy aquejado de demencia sobrevenida, quería verle y transmitirle el interés del PP nacional en que el concurso fuera ganado por OHL.

Aunque Javier Arenas ha negado la existencia de tal llamada y ha subrayado su falta de afinidad con Jaume Matas, el ya de por si difícil diálogo entre PP y C's en Andalucía sufre un importante sobresalto. Sabida es la sensibilidad exquisita de Ciudadanos cuando la presunta corrupción afecta al PP y su manga ancha cuando casos mucho más graves afectan al PSOE.

Realmente no era un diálogo fácil porque se produjeron las declaraciones Juan Marín, el líder de Ciudadanos en Andalucía, en las que subrayó que Juan Manuel Moreno, el presidente del PP de Andalucía, le había hecho varias "faenas" en el pasado y aseguraba que no se fiaba de él. O sea, que hablar, han hablado, pero no oficialmente. Ahora se trata de escenificar, como consecuencia del acuerdo nacional para la investidura, un diálogo que tiene muchas papeletas para no cuajar.

De momento, ayer mismo, PP-A y Ciudadanos (C's) en Andalucía aprobaron estudiar la creación de tres grupos de trabajo. En ellos, se tratará de encontrar puntos comunes para presentar enmiendas conjuntas a los Presupuestos de la Junta de 2017. Y en eso, Matas mencionó a Arenas.

La prensa andaluza ha atendido a la novedad de que dos partidos andaluces con presencia parlamentaria, por fin y oficialmente, se sienten a hablar. Pero olvidan que el PP e IU hablaron, y de qué modo, cuando Chaves no consiguió la mayoría absoluta habitual el año 1994. Hablaron tanto y tan concrétamente, que el presidente del Parlamento fue Diego Valderas, coordinador después de IU en Andalucía durante años con los votos del PP. Pero entonces, el PP era un partido claramente anticorrupción y su presencia en los juzgados era nula.

Ahora, PP y Ciudadanos se sentaban para hablar, no de cargos porque no suman, sino según Ciudadanos, de política fiscal, empleo, RTVA y ley electoral. La novedad está, más que en el diálogo, en la posibilidad de limitar los poderes del régimen del Sur. Pero, naturalmente, el partido decisivo es Ciudadanos porque el PP no puede por sí mismo influir en nada. O sea, es la primera vez que Ciudadanos se aviene a dialogar oficialmente con el PP al margen de la Junta de Andalucía, a cuya presidenta apoya con una docilidad felpudiana. Pero la irrupción de Arenas en el panorama puede dar al traste con los propósitos iniciales.

Ya era difícil que fructificara porque Juan Marín, que, por cierto, fue candidato del AP de Manuel Fraga en Sanlúcar de Barrameda en 1982, ya había dejado caer que de "pinza" contra el PSOE, nada de nada. Con ello rememora que aquella "pinza" de 1994 PP-IU conllevó un descalabro electoral de los "pinzones" en las elecciones de 1996 y una nueva mayoría absoluta para Manuel Chaves, que se desquitó a gusto de aquel apretón político.

El problema es que mientras el PP andaluz busca acuerdos para condicionar los presupuestos andaluces para 2017, Juan Marín se empeña en decir que Susana Díaz no tiene ninguna inestabilidad que temer. O sea, que probablemente, salvo sorpresa, esa sí, mayúscula, los acuerdos no se producirán o serán inocuos para la Junta de Andalucía. La acusación de Matas sobre el ex presidente del PP puede tener un efecto letal sobre las conversaciones entabladas dado el "horror" de Ciudadanos al PP andaluz.

Antes de producirse, el diálogo estaba ya minado por desconfianzas mutuas y por la estrategia nacional de ambos partidos. De Ciudadanos ya se conoce su afán "centrista", de mantener la posición equilibrista en la política nacional. En Madrid apoya al PP y en Andalucía, al PSOE y en los demás puntos de España según. Del PP se conoce que Ciudadanos es un peligro para su granero de votos y que trató de impedir la investidura de Susana Díaz acusando de "venta" a Ciudadanos.

Por otra parte, subrayó ABC, Ciudadanos quiere acuerdos sobre asuntos que van a perjudicar al PSOE, pero asimismo al PP. Por ejemplo, ley de RTVA, en cuyo consejo de administración PP y PSOE son dominantes; el reglamento del Parlamento, que da poder a los partidos minoritarios y la propia ley electoral andaluza, hija legítima de la ley electoral general, que beneficia como es sabido al bipartidismo. Y, además, quieren hablar de financiación autonómica y una ley andaluza de educación, que tampoco gusta al PP. O sea, en todos ellos el PP saldría trasquilado.

El PP prefiere acuerdos económicos que influyan en los presupuestos, pero para que salgan adelante necesitarán el concurso del PSOE andaluz, algo improbable. En caso de tensarse la cuerda, pocos dudan de que se romperá por el lado más débil.


Susana, intocable

Juan Marín lo ha expresado con toda claridad: "Un cambio de Andalucía sólo lo va a provocar que la presidenta andaluza, Susana Díaz, no cumpla lo que ha firmado con C's", y por ello, advirtió a los populares que "no pretendan que intentemos gobernar ambos desde la oposición, porque ese no es el objetivo de ese encuentro". Ah, entonces, ¿para qué?

Juan Manuel Moreno, relata El Mundo, dijo querer aportar "su grano de arena" a los próximos presupuestos andaluces y lamentó que el PSOE andaluz "no quiera" sentarse con ellos. "Le he dicho al PSOE-A si quiere que nos sentemos a hablar de verdad sobre Andalucía y sus problemas, pero la soberbia -de la presidenta andaluza, Susana Díaz- le impide sentarse con el PP", señaló. Ahora, Moreno tendrá que sufrir el "grano de Arenas" en pleno dialogo.

El PP andaluz quiere acuerdos con repercusión presupuestaria en Educación, Sanidad y política fiscal en la esperanza de que si los logra el PSOE no tenga más remedio que aceptarlos para impedir una crisis institucional. Pero Ciudadanos de Sanidad y Política Fiscal no dice una palabra. O sea, que, si ya estábamos probablemente en un paripé mediático de diálogo antes que en un sincero acercamiento para cambiar algo en Andalucía, ahora, la irrupción de la acusación de Matas sobre Arenas cae como una bomba sobre el escenario.

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