La fiesta de Puigdemont irrita al entorno de Mas y a la dirección del PDC

Malestar entre altos cargos de la etapa de Mas y en la nueva cúpula convergente por la "frivolidad" de Puigdemont.

Pablo Planas (Barcelona)

Los vídeos y fotografías de Carles Puigdemont con el jefe de los Mossos, Josep Lluís Trapero, Joan Laporta y otros personajes en la casa de Pilar Rahola en Cadaqués han agudizado la desconfianza de los fieles a Mas respecto a su sucesor y la desorientación en el Partit Demòcrata Català (PDC), el nuevo nombre de Convergencia.

El momento es particularmente inoportuno para exhibirse en pantalones cortos y guitarra en mano, coinciden altos cargos de la Generalidad que proceden de la etapa de Mas. Son los denominados "quicos", convergentes a las órdenes de Francesc Homs cuando éste era el consejero de Presidencia y portavoz del gobierno autonómico. La "publicación" en Twitter por parte de Rahola de las controvertidas escenas da pie a ácidos comentarios sobre la exasesora áulica de Mas, su peso en el partido y la imposibilidad de desvincularse de su figura.

La seriedad de Artur Mas frente a la "frivolidad" de Puigdemont es otro de los argumentos que atizan el descontento y el pesimismo. Es consideración cada vez más extendida entre el funcionariado convergente que el exalcalde de Gerona no se toma en serio su cargo y que la imagen de proximidad que pretende propagar va en contra del sentido institucional de la presidencia de la Generalidad.

La credibilidad del "proceso" también queda tocada, según fuentes del PDC. Las previsiones de la ANC y Òmnium sobre la movilización del próximo "Onze de Setembre" no son precisamente halagüeñas y la fiesta de Cadaqués no anima a los militantes a una participación masiva ni transmite tensión política.
 

La hipótesis del avance electoral
 


Preocupa, además, la reacción de la CUP con la cuestión de confianza y los presupuestos de por medio. El guateque-paella difundido en las redes sociales con Laporta, Trapero, Rahola y la periodista de TV3 Helena García Melero, entre otros personajes de la "corte" de Puigdemont, "afecta a la credibilidad y seriedad" del partido, de la institución y del proyecto político, constatan los nacionalistas.

Aumenta, además, el temor a un avance electoral que barrería casi por completo al PDC en favor de ERC. Todo depende de que la CUP avale a Puigdemont y los presupuestos mientras los republicanos no sufren el más mínimo desgaste ni el efecto Rahola.

La formación antisistema guarda silencio, de momento. La semana pasada pidió reunirse infructuosamente con Puigdemont para abordar una cuestión de confianza que pretenden ajena a los presupuestos. En Junts pel Sí, en cambio, se considera que ambas cuestiones van de la mano y que no se puede obtener el aval para gobernar y carecer de presupuestos.

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