Máxima tensión entre Puigdemont y Colau por el desfile "paramilitar" del 11S

La alcaldesa se niega a que unos aficionados a la "recreación histórica" salgan disfrazados de voluntarios de 1714 desde el Ayuntamiento.

Pablo Planas (Barcelona)

La alcaldesa Colau tiene la particularidad de sacar de sus casillas a casi todo el mundo, pero especialmente a convergentes, republicanos (ERC) y cuperos. Su última hazaña consiste en la prohibición de que un grupo que se declara de "aficionados a la recreación histórica" salga disfrazado del Ayuntamiento para dar lustre "militar" y "solemne" a los actos del "Onze de Setembre". Lo venían haciendo desde 2011 y hasta el año pasado, ya con Colau en la alcaldía y Xavier Domènech, ahora diputado, como comisionado de "memoria histórica". En esta ocasión, el criterio a aplicar ha sido otro, el de Ricard Vinyes, el sustituto de Domènech, que considera que dada la solemnidad del 11-S no cabe un desfile "de época".

La Coronela es el nombre del grupo y era el de las milicias urbanas que defendieron Barcelona del asedio de las tropas borbónicas. En la actualidad, una treintena de personas conforman el "regimiento" con uniformes y armas simuladas de la Guerra de Sucesión. A ellos se les une una decena de "miquelets", los mercenarios de la revuelta de los segadores. Es la primera vez que los nuevos "soldados" catalanes, surgidos al calor del proceso separatista hace cinco años, se topan con una traba administrativa.

Sin embargo, el presidente de la Generalidad, Carles Puigdemont ha reaccionado raudo y presto y pondrá a su disposición la Generalidad como base del desfile y depósito de pertrechos, pendones y estandartes. Les recibirá con todos los honores y los "milicianos" partirán desde el Palau hacia la estatua a Rafael Casanova para dar color a la ofrenda floral de partidos, asociaciones, gremios, medios de comunicación públicos y subvencionados y clubes de fútbol.

Puigdemont presidirá la recepción y la ceremonia, cuyos detalles se están perfilando y a continuación marcharán las tropas a rendir homenaje al "conseller en cap" Casanova, más mítico que real héroe de la resistencia contra el Borbón en 1714. No se descarta que la administración catalana sugiera que se presenten voluntarios para engordar las escasas tropas.


Y Franco, sin cabeza

La penúltima bronca de Colau con los separatistas surgió por el anuncio de una exposición cuya obra estrella será el Franco a caballo del escultor Josep Viladomat, que se instalará temporalmente delante del Museo del Borne, el llamado "Valle de los caídos" del nacionalismo.

A pesar de que la escultura, que reposaba en un almacén municipal, fue decapitada por unos desconocidos en 2013 y se expondrá tal cual quedó, el separatismo clama al unísono contra la exhibición ante el Borne del jinete sin cabeza.

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