Así blanqueaban Marjaliza y Granados su patrimonio oculto

Los cabecillas de la Operación Púnica urdieron un entramado societario entre Valdemoro, Suiza y Singapur.

Fernando Lorente

El empresario David Marjaliza se erigió en uno de los dirigentes más influyentes para la corrupción sobre los políticos del municipio madrileño de Valdemoro y alrededores, según describe el juez Velasco en el sumario. Lo hizo gracias a la ayuda de Francisco Granados, quien ha desarrollado una actividad política continuada desde el año 1999 hasta el 2014 (alcalde de Valdemoro, secretario general del PP en Madrid o consejero de Presidencia). Durante los años del boom inmobiliario, Marjaliza y otros empresarios de su entorno obtuvieron grandes beneficios por el crecimiento de la localidad. Recalificaciones, ventas de parcelas y licencias de obras fueron objeto de "amaño con el apoyo de funcionarios de Urbanismo y de Contratación".

Granados facilitó sistemáticamente siempre desde sus distintos cargos políticos las órdenes y presiones sobre funcionarios técnicos para adjudicar irregularmente a favor de su amigo Marjaliza, tal y como sostiene el magistrado. Quebrantó la Ley y socavó el erario municipal. El delito de blanqueo investigado inicialmente está precedido por cohecho, malversación de caudales públicos, fraudes contra la Administración Pública, prevaricación, tráfico de influencias, revelación de secretos, negociaciones prohibidas, fraude fiscal, organización criminal y falsedad en documento privado y oficial.

Eloy Velasco habla de un aprovechamiento "torticero y venal", injusto y mediante soborno, de las adjudicaciones. La explotación generó un volumen millonario de beneficios a Marjaliza, Granados y sus esposas que posteriormente blanquearon para ocular su origen delictivo. Para transformar las ganancias ilícitas en activos regulares, utilizaron un "sistema triangular de flujo de fondos entre España, Suiza y Singapur" y la justificación de la operación como compra de obras de arte. El modus operandi que propone la investigación encaja en el estándar de blanqueo de capitales al uso, encubriendo al propietario real de los activos.

Cuentas en el extranjero

Gracias a la información remitida por Suiza, se ha conocido la existencia de una cuenta abierta por Granados y su esposa en el país helvético con 1.5 millones de euros procedentes de la entidad Credit Lyonnais, ingresados de forma fraccionada entre 2000 y 2006. Se canceló en 2007, transfiriendo los fondos a otra cuenta en Suiza a nombre de la sociedad costarriqueña Droz&Co cuyo beneficiario es Marjaliza. Existían en ella cuatro subcuentas en diferentes divisas.

Por otra parte, las cuentas abiertas a nombre de Marjaliza y su mujer en el BNP Paribas suizo recibieron, entre 2003 y 2006, 4.1 millones de euros. El capital fue transferido a otra cuenta abierta en el año 2006 en dicha entidad, a nombre de la mercantil Sheraton Trading SA que, según una Comisión Rogatoria, recibió entre 2006 y 2011 más de 5,7 millones de euros. Dicha sociedad, que podría estar dirigida por Marjaliza en la sombra, señaló como origen de los fondos depositados en sus cuentas los beneficios de ventas inmobiliarias, sin justificación documental.

Retorno a España

Los fondos de las cuentas suizas de la sociedad Droz&Co (Marjaliza) fueron transferidos presuntamente a una cuenta a nombre de otra sociedad llamada Millenia Trading PTE LTD en Singapur, constituida para recibir fondos del país helvético. Desde esta posición retornan en 2013 a España 4.2 millones de euros a cambio de tres operaciones de exportación de obras de arte declaradas a la Hacienda Pública. Figuraban como vendedoras de las mencionadas obras las sociedades Inversiones y Estudios Urbanos SL, Aruba Arte y Gestión SL y Anahid Gestión SL, todas ellas vinculadas a Marjaliza y que, según el juez, recibieron ese importe global de 4.2 millones de euros.

Los fondos se ingresaron en una cuenta de Valdemoro que presentaba como titular a la sociedad Inversiones y Estudios Urbanos, propiedad de Marjaliza y su hermana. Apunta Eloy Velasco que esta última compañía derivó un 3% de la cantidad percibida a una sociedad en Singapur que intermedió en toda la operación, algo que levanta la sospecha sobre una posible comisión.

Tal y como detalla el magistrado, el destino declarado de las obras de arte de las tres operaciones de exportación identificadas en España fue Suiza de nuevo. Toda la operación fue un "artificio" para justificar el retorno del dinero desde Singapur a España, estando vinculadas tanto las sociedades que supuestamente venden las obras como quien las compra a Marjaliza. Dichas obras no fueron trasladadas a Singapur sino que han sido consignadas en un almacén especializado en Suiza, cuya existencia ha conocido la Justicia española en base a una serie de investigaciones.

Otros mecanismos

Para disimular su intervención directa en dichos negocios y ocultar los beneficios de los mismos a terceros, la trama se sirvió de cuatro procedimientos. En primer lugar, de cuentas bancarias en el extranjero en territorios donde opera el secreto bancario o donde el control de los fondos expatriados resulta muy complicado para la administración española. Solo en Suiza, Marajliza y Granados habrían operado con 19 cuentas diferentes.

En segundo término, diseñaron un complejo entramado empresarial para dificultar el control de la administración sobre la verdadera titularidad de los bienes y en el que figuran a terceras personas (empleados, familiares,...) como administradores o propietarios de las empresas (en algunos casos con acuerdos privados que le habilitarían a recuperar el control de la sociedad cuando lo deseare).

Como pone de manifiesto la exportación de obras de arte, inversiones en bienes cuyo valor no es objetivable y, por último, ocultación física de los bienes ya sea en cajas de seguridad o en zulos ocultos en inmuebles de su propiedad.

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