Condenada a dos años de prisión por publicar chistes sobre víctimas de ETA

La Audiencia Nacional cree que comete delitos de enaltecimiento del terrorismo y de humillación a las víctimas.

LD / Agencias

La Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha condenado a dos años de prisión, la máxima pena que era posible imponer, a María Lluch Sancho por los delitos de enaltecimiento del terrorismo y humillación a víctimas de la banda terrorista ETA como Irene Villa y Miguel Ángel Blanco, haciendo uso de su cuenta de Twitter con pseudónimo Madame Guillotine.

El tribunal atiende a la petición del Ministerio Fiscal que pedía la imposición de la máxima pena atendiendo a la gravedad de los comentarios vertidos en Twitter por Lluch Sancho, nacida en Valencia y de 24 años, que, según la sentencia, "rezuman pura maldad sin paliativos" al referirse a víctimas del terrorismo con unos "niveles de crueldad, vejación, humillación y falta de piedad de proporciones superlativas".

Además de la prisión de dos años, la Audiencia Nacional inhabilita a María Lluch Sancho del ejercicio de cargo público durante el tiempo de la condena e impone la inhabilitación absoluta durante ocho años. También tiene que pagar las costas procesales según una sentencia que puede ser recurrida ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo.

La Sección Cuarta se refiere a la jurisprudencia que existe sobre la materia en el Tribunal Supremo para desoír a la defensa de la tuitera, que alegó que Lluch Sancho no conocía «absolutamente de nada» a miembros de ETA sobre los que dijo que derramaba lágrimas tras su fallecimiento. Según la condenada, sus frases estaban motivadas por la intención de mostrar su "solidaridad hacia el problema vasco", resultándole indiferente la organización terrorista, una conducta que el tribunal "reputa paladinamente por incierta" y "alejada por completo de la realidad".

La Sala de lo Penal tampoco atiende a la defensa cuando alegó que la tuitera, que también llevó sus comentarios a otras redes sociales como Flickr, desconocía que causarían dolor en las víctimas. De hecho, responde al hecho de que Irene Villa no se sienta inquietada por estas frases argumentando que esto último "no constituye óbice para el castigo de la acusada", porque entre el colectivo de víctimas de ETA se encuentran multitud de personas que sufrieron terribles mutaciones. El que Villa no se sienta afectada por los comentarios no implica que otras víctimas no sienta "en sus propias carnes la profunda humillación que, objetivamente, comporta tan denigrantes frases", sostiene la Audiencia Nacional.

La condenada intercalaba los chistes sobre Villa o Blanco con otros mensajes ensalzando a ETA, como una foto de una cristalera de un restaurante que tenía colgado el texto "Gora ETA/Viva ETA". "Salir a cenar y encontrarte con esta pintada. Estoy como en casa. Gora ETA militarrak/Viva ETA militar", escribía junto a la imagen.

Los hechos son similares por los que la Audiencia Nacional, en este caso el juez Santiago Pedraz, investiga al concejal por Ahora Madrid en el Ayuntamiento de la capital Guillermo Zapata. En este caso, se le imputa un delito de humillación a las víctimas del terrorismo que habría cometido por reproducir hace más cuatro años en la red social Twitter chistes sobre Irene Villa y el Holocausto.

Cuando declaró ante el juez, Zapata alegó en su defensa que lo que escribió sobre Irene Villa -"Han tenido que cerrar el cementerio de las niñas de Alcàsser para que no vaya Irene Villa a por repuestos"-, era una muestra de humor negro. El mismo argumento lo empleó la joven ahora condenada.

Sin embargo, para el tribunal "las expresiones y comparaciones referidas a Miguel Ángel Blanco e Irene Villa presentan niveles de crueldad, vejación, humillación y hasta falta de piedad de proporciones superlativas dirigidas a dos concretas víctimas de actos terrorista que adquirieron gran notoriedad pública, por la generalizada solidaridad que despertaron en la ciudadanía".

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