Isabel San Sebastián: Rajoy "se ha centrado más en combatir a sus leales que a Podemos"

El frente popular ya se da por hecho menos algún optimista irredento y ahora tocan los buenos consejos a Rajoy.

Pilar Díez

El Mundo no acaba de caerse del guindo. "La izquierda rebaja sus líneas rojas para investir a Sánchez". "Podemos suaviza ahora la exigencia del referéndum y espera una propuesta del PSOE para negociar". Señor David Jiménez, la izquierda no tiene más línea roja que llegar al poder. El editorial parece redactado por un enemigo declarado de Rajoy. "Rajoy debe recuperar la iniciativa porque todo está abierto". "Nadie puede anticipar con un razonable grado de certeza quién va a gobernar este país o si habrá que acudir de nuevo a las urnas". No hay más ciego que el que no quiere ver. "El PSOE tiene dos problemas para fraguar esa alianza. La primera es la resistencia que suscita" entre los barones. "Parece dudoso que Susana Díaz, García Page, Fernández Vara y otros dirigentes den su aprobación a ese matrimonio político". Vamos a ver, angelitos ¿con quién gobierna García Page? ¿Y Fernández Vara? ¿Por qué gobierna Kichi en Cádiz? El "segundo obstáculo" ya es de carcajada. "Las profundas divergencias programáticas entre ambas formaciones". Divergencias programáticas, dice, ¿y eso qué es? Aquí no hay más programa que pillar cacho. Y sigue dale que te pego animando a Rajoy a hacer el ridículo. "No debe permanecer en su despacho hasta el día en que tenga que comparecer en el Congreso" para que le partan la cara. "Debe tomar la iniciativa sin asumir que carece de posibilidades porque no es cierto", dice el editorialista más perdido que el barco del arroz. Menos mal que Victoria Prego conserva el sentido común. "Las cosas ya están muy claras (…) Rajoy tiene las habas contadas. Y debe retirarse y no presentar su candidatura. Debería hacerse a un lado a tiempo y no presentarse a una sesión de investidura con un final conocido de antemano".

El País juega al despiste y dice que "dirigentes del PSOE recelan del pacto que intenta Sánchez". Que quieren "decidir sobre un acuerdo con Podemos, que suaviza sus líneas rojas". Que quieren "transparencia en los pactos". Y Sánchez dice que faltaría plus, que "acepta este escrutinio" siempre y cuando no se pongan tiquismiquis, que él también puede pasar el algodón a sus pactos regionales. "La posibilidad de un acuerdo aumentó ayer" después de que las franquicias de Podemos dijeran "que la consulta no es una línea roja". Que en realidad no tienen ninguna línea roja. El País no se mete en política en sus editoriales. Eso sí, deja a un profe de la UAB, Albert Branchadell, que nos venda las bondades de un referéndum. "La celebración de un referéndum consultivo es una posibilidad prevista por la Constitución que se puede pactar en una tarde (…) Una decisión es mejor que ninguna decisión". Ahora que los podemitas dicen que el referéndum era una pose se ponen ellos a bendecirlo. Ya son ganas de fastidiar.

ABC intenta pinchar a Susana a ver si reacciona. "La pasividad de los barones da alas a las aspiraciones de Gobierno de Sánchez". A Bieito Rubido le falta llorar. "Si nadie lo remedia vamos a tener un gobierno que quebrará la lógica de dejar presidir al más votado (…) Será legal pero le faltará legitimidad". "Tras quedar cuarto en su circunscripción y llevar el PSOE a mínimos históricos, Sánchez quiere quebrar el principio histórico que rige en las grandes democracias: quien gana gobierna". Isabel San Sebastián culpa a Rajoy de que los podemitas, "ahítos de odio, sedientos de venganza, cargados de revanchismo" vayan a gobernarnos. "Constituyen un peligro cierto". "En lugar de armarse política y emocionalmente" para luchar contra ellos "este PP prefirió concentrarse en combatir con todas sus fuerzas a quienes, desde la lealtad a unos determinados principios, le señalábamos lo mucho que se alejaba de lo que un día representó (…) Prefirió concentrar sus dardos en los mensajeros y rivales cercanos, en la creencia de que así lograría proteger su particular coto de votos. Un terrible error de cálculo que vamos a pagar todos muy caro". Pues en lo que toca al PP, ajo y agua. Ignacio Camacho aconseja a Rajoy que no sea bobo, que "la alianza de izquierdas está forjada" y presentarse a la investidura "sólo va a servir para que lo despidan a sartenazos (…) Lleva dos años sin entender, revés tras revés, lo que se está fraguando ante su vista". Ignacio, que no te enteras, ya dice Isabel San Sebastián que es que estaba muy ocupado cargándose a los suyos y apaleando, con sus terminales mediáticas, al único partido que le podía echar un cable. Cada uno recoge lo que siembra, ya lo dice la Biblia.

La Razón dice que no, que Rajoy quiere que le frían a sartenazos. "Rajoy defenderá ante el Rey su investidura pese a las dudas en el PP". Él mismo, si es masoca... Sánchez "forzará lo indecible para conseguir el apoyo de Podemos para su investidura saltándose la historia de su propio partido" con el "principio de que hay que echar a Rajoy de La Moncloa". "Los socialistas responsables deben reflexionar muy seriamente sobre este peligroso viraje". Ah, ¿pero es que hay de eso en el PSOE?

La Vanguardia, que es muy malona, dice que "el PP teme que el Rey no encargue formar gobierno a Rajoy por falta de apoyo". "Los populares temen que Rajoy salga debilitado si el Rey no le encarga Gobierno". Rajoy, no hagas caso, que La Vanguardia ya se está relamiendo con tu sangre en el pleno de investidura. Es un consejo humanitario.

A continuación