Génova vigila la campaña de Albert Rivera y cree que está cometiendo errores

El presidente se encierra en Moncloa para preparar el debate con Sánchez, aunque el PP reconoce que su mayor preocupación es Rivera.

P. Montesinos (Alicante)

Aunque se niegue públicamente, hoy por hoy, Albert Rivera centra prácticamente todas las preocupaciones del equipo de campaña del presidente. Allí donde va Mariano Rajoy, sus interlocutores de las estructuras regionales y locales reconocen que Ciudadanos les está haciendo mucho daño -en algunas zonas clave, como Levante o Andalucía, la reducción de escaños se prevé importante- y que incluso algunos de sus militantes se han pasado al partido naranja. Si bien, a una semana de las elecciones, la dirección intenta transmitir tranquilidad, y desliza que Rivera está cometiendo errores y "desde hace días" no sube en sus encuestas.

A ojos de la cúpula nacional, "la frescura" del líder de Ciudadanos "se está arrugando". Dan sus argumentos, toda vez vigilan cada paso que da para después intentar dejarle en evidencia. "Cada propuesta que hacen acaba siendo una ocurrencia, van a una por día", sostienen, y ponen como ejemplo sus planes con respecto al IVA, la polémica sobre el Holocausto o su postura y posteriores matizaciones sobre la violencia de género. “Están generando desconfianza e incertidumbre” y su posible votante “acabará eligiendo la opción segura, que es la nuestra”, zanjan desde el PP.

Así quedaría constatado en los trackings, los sondeos de poca muestra que elaboran diariamente, aunque en Génova se resisten a dar cifras concretas. "Subimos poco a poco", no paran de repetir los dirigentes que acompañan al candidato. Y continúan con las críticas dirigidas a Rivera. "No tiene equipo, y eso también está calando", enfatizaron las fuentes consultadas. Ya lo dijo Pablo Casado en una entrevista en este diario: "No sé quién es el número dos de Rivera en Madrid" y "no han imprimido ni un solo cartel de sus candidatos provinciales, nadie conoce a los números uno de España salvo a Juan Carlos Girauta".

En cada una de sus intervenciones, Rajoy pone el foco de atención en esas presuntas carencias de Rivera. "Sería un error apostar por la nada… oyendo algunas cosas, yo me admiro. No sé si estoy en otra onda", llegó a declarar el jueves en Las Palmas de Gran Canaria. "Un partido y un Gobierno no se improvisan, los partidos no se inventan aunque a veces nos llevemos berrinches… este no es un laboratorio, aquí pueden salir a hablar 5.000 en un minuto", añadió, tratando de vender que Ciudadanos es el partido de una sola persona.

El candidato se cuida de no mentar en ningún momento a Rivera, aunque sus principales mensajes vayan contra él y sus teloneros sean mucho más claros. "Aquí no hay fotocopias, hay que votar al original, hay que votar a Mariano", en palabras de José Manuel Soria. En Orihuela (Alicante), antes de dar por concluida la jornada por las consecuencias del atentado de Kabul, Rajoy volvía a disparar: "Nos presentamos a estas elecciones para ganar y para gobernar, no para formar un tripartito", destacó.

El debate con Sánchez

Cerrada la primera etapa de la campaña, Rajoy se centra ahora en el cara a cara con Pedro Sánchez, que se celebrará el lunes. Una apuesta por revitalizar el alicaído bipartidismo, se admite en privado. Este sábado, el presidente despejó su agenda -no ha habido luto nacional por los dos policías fallecidos en Afganistán- para encerrarse en el despacho y preparar el debate con su equipo de confianza, en el que destaca Soraya Sáenz de Santamaría, Jorge Moragas y Pedro Arriola. "Todavía no lo he preparado de verdad", afirmó el protagonista el viernes por la noche, en conversación informal con periodistas. El domingo intentará llenar la plaza de toros de Las Rozas, uno de los pocos feudos que le queda en Madrid, y se espera que se centre en el líder socialista.

En Génova muestran cierta seguridad en que Rajoy salga bien parado del lance televisivo. Aunque, si algo no va según lo esperado, Moragas se reserva la posibilidad de incluir modificaciones de última hora en la estrategia para dar impulso a la campaña. El propio candidato ya dijo que todavía se reserva algún anuncio importante. En caso contrario, tras el debate, se volverá a poner el foco en "las recetas del pasado" (PSOE), pero también y especialmente en los "experimentos" (Ciudadanos). Y es que, como confesaba un barón regional, "cada voto que perdemos va a Rivera". Según la dirección, esa hemorragia está, de momento, taponada.

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