Susana Díaz culpó a Pedro Sánchez de forzar la retirada de Chaves y Griñán

Un libro cuenta los entresijos de la decisión y cómo sentó a los dos históricos dirigentes socialistas.

Pedro de Tena (Sevilla)

Es lo que se deduce de la lectura de un oportuno libro - no se sabe muy bien para quién - que sale a la luz este viernes publicado por la andaluza Editorial Almuzara. El texto está firmado por el periodista de Canal Sur, Manuel Pérez Alcázar, y lleva por título Tiburones y Delfines. En sus páginas se cuentan los entresijos de una batalla encarnizada y sin piedad entre los diferentes "señores" y "señoras" del PSOE por el poder andaluz y nacional. El libro está escrito desde la perspectiva interna del régimen y comienza con una inquietante cita de Pablo Iglesias, el "abuelo" socialista, que dice: "Nosotros estamos dispuestos a vencer —¿se entiende?—, no a defendernos. A matar y a dejarnos matar. A todo." Pablo Iglesias (El Socialista, 17 de octubre de 1923).

En el libro, se cuenta concretamente que Susana Díaz explicó a Manuel Chaves y José Antonio Griñán que el culpable de que tuviera que exigirles el acta de diputado si resultaban imputados era Pedro Sánchez y su carrera por competir con el Partido Popular a ver quién eliminaba a más imputados de las listas. 

El 7 de noviembre de 2014, meses antes de las elecciones andaluzas de marzo de 2015, "la presidenta de la Junta de Andalucía realizó unas declaraciones periodísticas que le acarrearían serios problemas en el futuro. Sin ser preguntada por el asunto, tras una visita al Hospital sevillano de Valme, Susana Díaz se comprometió a exigir el acta de diputado o senador a cualquier socialista que resultase imputado. Innecesariamente - dice el libro - Díaz ponía el dedo sobre los expresidentes Chaves y Griñán:

—¿Se refiere a los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán? —pidió que aclarase un periodista.
Me refiero a todos. Cualquier aforado, cualquier persona que resulte imputada va a tener que dejar el escaño...

Chaves a Griñán: "Pepe, Susana nos ha matado"

"Pepe, Susana nos ha matado. es como si nos hubiese clavado un puñal —dijo metafóricamente Chaves. Aquellas declaraciones marcaron un antes y un después en la relación de Susana Díaz con sus dos predecesores, especialmente con Manuel Chaves, cuenta el libro.

En realidad lo que había pasado es que Susana Díaz dio un paso más que Pedro Sánchez, que sólo se había referido al código ético del PSOE que no abarcaba a la mera imputación. Pedro Sánchez
se había limitado a decir que "serían contundentes" con los casos de imputados en el PSOE y se había remitido al código ético, que fijaba el momento para exigir el escaño en la apertura de juicio oral.

El cabreo de Chaves y Griñán y el de otros muchos altos cargos e históricos del PSOE fue monumental con Susana Díaz. Griñán, el padre de la criatura, fue más comprensivo y aceptó las explicaciones de Susana Díaz. Pero Manuel Chaves, a cuyo grupo de seguidores tanto Griñán como la nueva líder habían diezmado muy especialmente en diz, no quiso evitar el enfrentamiento.

El ex presidente obligó a Susana Díaz a darle explicaciones personalmente y le dijo, según el autor del libro, "m
e dejas al pie de los caballos. Tus declaraciones eran innecesarias, ahora has puesto el punto de atención sobre nosotros y esto va a ser un escándalo". Chaves llamó al que había sido su amigo, que ya no lo era, José Antonio Griñán. Además de lamentar las palabras de la presidenta de la Junta, meditaron si lo que les había ocurrido era una maniobra de Susana Díaz para herir, una vez más a Pedro Sánchez.

Según Díaz, el culpable de todo fue Sánchez

Al día siguiente, 8 de noviembre, Susana Díaz tuvo que matizar explicando que sólo pediría los escaños de Chaves y Griñán cuando se les imputase delito concreto. Pero, lo que es más llamativo es que tratara de culpabilizar a Pedro Sánchez e incluso le forzara a explicar en público si el PSOE correría con el gasto de la defensa jurídica de los aforados. La presidenta andaluza admitió que ella sí estaba dispuesta pero que la cosa era competencia de la Ejecutiva Federal. Es más, apuntó a Sánchez por abandonar a los cinco imputados socialistas pendientes del Tribunal Supremo: Chaves, Griñán, Zarrías, Vieta y Mar Moreno. 

El libro cuenta el argumento que le dio Susana Díaz a Griñán y que Griñán creyó. La hoy presidenta de la Junta y mandamás del socialismo andaluz argumentó "que la situación del país le dejaba poco margen frente al asunto". Díaz aseguró que Pedro Sánchez y su ejecutiva habían entrado en una carrera que parecía no tener límite y se había visto empujada a dar un paso adelante ante las presiones de Madrid. Pese a que muchos compañeros en el Senado desmintieron esa versión a Griñán, el expresidente andaluz prefirió creer que Sánchez había empujado a Susana Díaz a pedir sus escaños en caso de ser imputados.

Otros no fueron tan comprensivos. La decisión de Díaz recibió el rechazo del resto de aforados, especialmente de Gaspar Zarrías y de José Antonio Viera. "Históricos dirigentes del partido como Felipe González o el exvicesecretario general del PSOe andaluz, Luis Pizarro, hicieron público su desacuerdo. —Éste ya no es mi partido. Ya no conozco al PSOE —llegaron a decir algunos."

Apenas una semana después del informe de la Fiscalía, el 12 de noviembre, el Tribunal Supremo decidió abrir una causa contra los expresidentes andaluces y los tres exconsejeros que también eran aforados nacionales: los diputados José Antonio Viera y Gaspar Zarrías, y la senadora Mar Moreno. Designó como instructor de la causa al magistrado Alberto Jorge Barreiro.
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