Gabriel Albiac manda a Carmena al "manicomio" y pide cuentas al PSOE

Los atentados de París siguen centrando la actualidad de nuestra prensa y reviven los rencores del 11-M.

Pilar Díez

El Mundo nos pega un buen susto. "El IS planeaba atacar el distrito financiero y el aeropuerto de París". Uf, menos mal que no sucedió. Tras este titular, pide en el editorial que estemos tranquilos. "Debemos vencer el miedo y retomar nuestras actividades cotidianas (...) No podemos cambiar o abandonar esas rutinas porque hacerlo sería dar una vitoria al Estado Islámico (…) Las autoridades deben andar con pies de plomo para evitar generar alarmas injustificadas entre una población presa de la psicosis (...) Y los medios de comunicación también debemos informar con responsabilidad para evitar que el miedo se propague de forma gratuita". Que esto lo diga precisamente El Mundo tiene narices, el periódico que opta por la alarma, por el número más elevado de muertos aunque estén sin confirmar. Ayer elmundo.es daba tres muertos en la operación en Saint Denis y no se apeó del burro ni cuando el ministro de Interior francés dijo que sólo había dos. Sin ir más lejos, hoy lleva el siguiente subtítulo: "La policía desarticuló al grupo yihadista en la ciudad de Saint Denis tras siete horas de tiroteos y explosiones en los que fallecieron al menos dos terroristas". Y dale molinos. ¿Por qué 'al menos' cuando está requeteconfirmado que fueron dos y punto? ¿Es que les parece que tan sólo dos cadáveres deslucen su portada? A ver si nos aplicamos el cuento.

Albert Rivera estuvo ayer en el Foro El Mundo. "Francia canta unida el himno y aquí lo silbamos". El director David Jiménez avisa de que "El Mundo no va a pedir el voto por ningún partido". Básicamente es un pellizquito de monja a Pedro J. Ramírez, que siempre se decantó abiertamente por algún partido. "Creemos que nuestra obligación es contar la realidad a nuestros lectores. No necesitan que ni nosotros ni nadie les diga cómo ejercer su derecho democrático al voto. Ocurre que El Mundo no es un periódico de partido sino de principios". Este sopapo va por ti, Pedro J.

El País dice que "Francia acaba con uno de los comandos y evita otro ataque". Final feliz. "Rajoy consulta con los partidos la participación en la guerra contra el IS". Que ese marrón no se lo come el solito ni de coña con los del 'no a la guerra' con el machete preparado. El editorial se centra en lo facilón, criticar a Aznar. "No es fácil construir un consenso por el precedente de la guerra de Irak, en la cual participó España al lado de Estados Unidos y contra los deseos de amplios sectores, lo cual se vio agravado por la desastrosa gestión del Gobierno de José María Aznar respecto a los atentados del 11-M". Mira que son pendencieros estos de El País. "Rajoy prefiere evitar la repetición de tales escenarios". No dicen abiertamente -el lunes sí lo hacían- que haya que entrar en la guerra, pero sugiere formas de apoyar a Hollande, que al fin y al cabo es socialista. "Rehusar la ayuda que se demande equivaldría a abandonar a un aliado, que además ha apoyado considerablemente la lucha contra ETA. Se puede sustituir a los franceses en Mali, República Centroafricana o Líbano". Anda pues mira, eso parece mucho menos peligroso. "Cualquiera que sean las soluciones deben partir de la premisa de un tratamiento político riguroso. Los ciudadanos tendrían sobradas razones para castigar electoralmente al que no lo haga". Y esto lo dicen los patrocinadores del 'pásalo'. Un tal Niall Ferguson escribe un largo artículo en el que se permite decir que "la mayoría de los musulmanes que viven en Europa no son violentos, pero muchos tienen convicciones distintas de los principios de las democracias liberales". Si ese "pero" lo dice uno del PP lo linchan.

ABC cuenta que "la primera yihadista suicida en occidente complica la lucha antiterrorista". ¿Y que más dará que el suicida sea mujer u hombre? Pues dice que "obliga a los servicios de inteligencia a virar su estrategia, hasta ahora centrada en objetivos masculinos". El editorial defiende que no se suspenda el fútbol. "Vivir amedrentados formaría parte de un triunfo anímico de quienes quieren destruir nuestra civilización. Europa debe protegerse con todos los medios a su alcance para prevenir nuevas matanzas, pero no vivir sojuzgada por una histeria amplificada que altere el normal funcionamiento de las ciudades". Gabriel Albiac está en París y allí recibe las terribles noticias de lo que pasa aquí. En particular de que hay una anciana un poco tocada del ala empeñada en ir a darles la charleta a los del cinturón con explosivos y el kalashnikov. "Oído desde París, lo de Carmena suena demasiado a manicomio. Lo he tenido que buscar en media docena de medios de internet distintos, para poder convencerme de que no era una broma, ni una malevolencia extrema de perversos enemigos de la alcaldesa de Podemos". No, hijo, no, ya quisiéramos nosotros. "¿Estamos todos locos? ¿Tanto como para haber tolerado que una inteligencia en ese estado pueda manejar la compleja maquinaria del Ayuntamiento madrileño?". No, qué va, el culpable de que nos haya caído esta desdicha es Pedro Sánchez. "Pues al PSOE habrá que pedirle cuentas. No a esta desbarrante señora". ¿Y no seria mejor facilitarle un billete a Siria para que demuestre que se puede sentir empatía con los terroristas? Lo mismo los convence de que lo que hacen está feo.

La Razón dice que "el cerebro del 13-N adiestró comandos para atentar en España". Claro, es un terrorista muy profesional. Sin fronteras. Marhuenda desenmascara a los del 'no a la guerra', movimiento "que aglutinó a una parte de la izquierda en nuestro país" y "acabó siendo una plataforma política que dejó atrás los principios del pacifismo para convertirse de hecho en un movimiento anti-PP". La guerra les importaba una higa. "La izquierda refractaria debería en estos momentos difíciles no confundir una defensa legítima con una agresión a la población civil, algo que nadie desea y confiamos en que ellos tampoco". La izquierda no considera legítima ninguna defensa, Marhuenda, no te confundas, prefieren afanarse en buscar disculpas a la agresión a la población civil.

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