Carmena, la benefactora de los 'okupas'

El desalojo del antiguo Colegio Mayor San Juan Evangelista, en la ciudad universitaria, ha vuelto a dejar en evidencia al Ayuntamiento de Madrid.

Gonzalo Heredero

Las 300 personas que lo habitaban y que han sido hoy sacadas de sus instalaciones, habían convertido el inmueble en un refugio de ladrones y en lugar de trapicheo de drogas como prueba el hecho de que la policía ha encontrado allí diez bicicletas del servicio público municipal BiciMad, 128 gramos de cocaína, pequeñas cantidades de hachís, una planta de marihuana y sustancias alucinógenas, una carabina y 25 perros, muchos de ellos utilizados para peleas. Y esta es la gente a la que da cobijo el Ayuntamiento de Manuela Carmena.

Del malestar que ha provocado el desalojo del Colegio Mayor, también conocido como el Johnny, da fe lo que ha dicho el concejal de Desarrollo Urbano Sostenible, José Manuel Calvo, que al conocer la noticia se preocupaba únicamente por que la operación se estuviera desarrollando con todas las garantías de los que ocupaban ilegalmente el edificio.

Eran más de 300 que vivían repartidos entre las seis plantas del inmueble. Incluso los agentes descubrieron que cinco personas vivían en un habitáculo montado en la piscina, frecuentada por muchos universitarios hace años. El auditorio, muy conocido por albergar el festival de flamenco, estaba lleno de excrementos de perros y algunos de los ocupas alquilaban habitaciones a personas externas. Disponían de luz eléctrica de manera totalmente gratuita, ya que la seguía pagando la Universidad Complutense, propietaria del inmueble. Del desalojo han estado pendientes técnicos de la Universidad, que han estado tomando fotos de los habitáculos para conocer los daños y cerrar el edificio lo antes posible para evitar nuevas entradas ilegales.

Manuela Carmena se ha convertido en la gran benefactora de estos colectivos a quienes ha propuesto una nueva ayuda. Quiere permitir que aquellos que son desalojados de una chabola puedan construirse su propia vivienda sobre terreno público. Es decir, que ahora el consistorio tiene intención de reformar edificios municipales en desuso para dárselos a sus amigos ocupas, estudia también pagarles las facturas de luz y gas y por si fuera poco darles suelo público para que puedan construir sus casas.

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