Busqueta Franco, el nuevo diputado de las CUP que asesoró a Chávez y detesta a Mas

Licenciado en Economía y pastelero de oficio, es un teórico de la renta básica y aboga por "subvertir" el capitalismo en los Países Catalanes.

Pablo Planas (Barcelona)

Josep Manel Busqueta se apellida Franco de segundo, lo que no oculta en absoluto, a diferencia del primero de la lista de Podemos en Cataluña, Josep Lluís (Franco) Rabell. Busqueta, de 42 años, licenciado en Economía y de oficio pastelero, no tiene complejos con su apellido materno porque a independista no le gana nadie, ni en su pueblo, Sant Andreu de Llavaneras, ni en las Candidaturas de Unidad Popular, las CUP, en las que ha figurado como número 3 por Barcelona. Él y Anna Gabriel, la número dos por la capital catalana, son los estrategas de la formación y quienes negocian con Juntos por el Sí para solventar el problema Mas.

Antonio Baños ha sido la cara de la candidatura, un periodista desenvuelto cuyo discurso se ha basado en dos proclamas: independencia y no a Mas. Sin embargo, Gabriel y Busqueta son los responsables de unas negociaciones que de frustrarse podrían acabar en la convocatoria de unas nuevas elecciones.

El presidente de la ANC, Jordi Sànchez, admitía la hipótesis este jueves en BTV, la televisión municipal de Barcelona, aunque insistía en que estaba "absolutamente seguro" de que las CUP no provocarían el descarrilamiento del proceso.

A pesar de los buenos augurios, el partido asambleario se queja de la presión de los medios convergentes para que acepten investir a Mas president y pretende fórmulas alternativas tan singulares como una "presidencia coral" con cuatro personajes de la misma relevancia.

El nacionalismo tradicionalista y los medios de comunicación públicos y los concertados "aconsejan" a las CUP que apoyen al candidato de Juntos por el Sí, Artur Mas. En la plataforma del president se escudan en un acuerdo secreto que fija que su candidato es Mas, pero se teoriza sobre la contingencia de que el president dé un paso atrás para salvar el proceso e incluso se apela a su patriotismo.

Junqueras y Romeva defienden de cara a la galería la opción Mas, pero a nadie se le oculta que consideran la corrupción y la gestión convergente como auténticos lastres. La suma de CDC y ERC no ha dado los resultados esperados a pesar de todas las cesiones de Oriol Junqueras. Convergencia pende de los republicanos y se ha convertido en un parásito de ERC, pero si la presión sobre las CUP es brutal no menos férreo es el marcaje sobre Junqueras.

En este contexto, Busqueta Franco es el verso suelto, la nota disonante y el representante de un sector de las CUP que puede hacer saltar por los aires la "hoja de ruta" separatista. Para Busqueta hay cosas innegociables. Él es un marxista convencido, exasesor del gobierno de Hugo Chávez, uno de los ideólogos bolivarianos, ecologista, anticapitalista y firme partidario de la tesis de que el separatismo es un movimiento popular que va de abajo a arriba, hecho que convierte al "corrupto" Artur Mas en un personaje perfectamente prescindible. Las presiones no le afectan, ni tampoco el espaldarazo del TSJC a Mas con la citación a declarar el 15 de octubre, 75 aniversario del fusilamiento de Lluís Companys.

Anna Gabriel se muestra más dispuesta a negociar, pero Busqueta, como Baños, se mantiene en sus trece de no apoyar a Mas. La posibilidad de una fractura en las propias CUP está sobre el tablero. A pesar de ser la fuerza menos votada con representación parlamentaria, es clave para resolver el crucigrama parlamentario. Y Busqueta Franco, economista, pastelero y asesor de Hugo Chávez, no acaba de ver claro votar a favor de Mas.

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