Victoria Prego convierte a Bonilla en un héroe: "Ha doblado la cerviz a Susana Díaz"

Susana Díaz sigue dándose trompazos contra los partidos. Ahora intenta abrir un boquete en el PP para acceder a la presidencia.

Pilar Díez

El Mundo dice que "la negativa de Ciudadanos deja a Díaz en manos del PP". Quién se lo iba a decir a Susana, ¿eh? Las vueltas que da la vida. Victoria Prego le coloca al PP el marrón de sacarle las castañas del fuego a la lozana andaluza. "El PP es un partido de gobierno y no puede permitirse la frivolidad de forzar hasta lo insoportable la prolongación de la incertidumbre política en Andalucía", dice. Utiliza el viejo truco de dorarle la píldora a ver si le convence. "Bonilla ha hecho sufrir a la presidenta durante una temporada" y "ha hecho doblar la cerviz a Susana Díaz". ¿A cuándo te refieres, Victoria? ¿A cuando le dio con la puerta en las narices a la propuesta de dejar gobernar a la lista más votada en los ayuntamientos? ¿O a cuando le quitó por la cara un representante en la Mesa del Parlamento? Así que el PP tiene que facilitar la investidura de la socialista "en aras del interés general y quizá habiendo conseguido de ello algún gesto que pueda exhibir como trofeo político". Eso sí, que se olvide de ningún acuerdo sobre listas más votadas porque eso "que aseguraría la victoria del PP en muchas de las grandes ciudades andaluzas, privaría en la misma medida al PSOE de alzarse con el poder mediante pactos con otras fuerzas perdedoras. Y ahí se juega ya con los intereses del PSOE a nivel nacional". Pues de eso se trata, digo yo, de un intercambio de intereses. "Al PP le corresponde dar un paso al frente antes de llegar a empujar a Díaz hasta el borde del abismo y demostrar así a los electores que es el partido fiable que asegura ser", concluye en plan chantaje emocional.

El editorial hace chinchar a Podemos. "Iglesias ya no pretende asaltar los cielos sino gestionarlo. Podemos parece haber hecho una ecuación en la cual el centro ideológico sustituye a la izquierda radical como el principal caladero de votos". "Pero como no da soluciones concretas, Iglesias no logrará arrebatar a Rivera la imagen de la regeneración". Cuidado con enfadar a los podemitas, son peligrosos. Ya hemos visto las artes que se gastan con el montaje que le han liado a Rivera en Twitter.

El País, con una portada aburridísima, abre con el caso Púnica. "Granados y su socio ocultan 11 millones en paraísos fiscales". Sobre el lío andaluz dice que "el PSOE tantea al PP sobre la investidura" porque "el pacto anticorrupción con Ciudadanos se pospone". Nos cuentan los redactores a pachas de la información, L. Lucio y J.J. Mateo, que los socialistas se quejan de que Ciudadanos y Podemos "no saben construir, están fuera de la realidad". Qué resalaos. Patxo Unzueta abunda en esta idea y dice que es que "falta entrenamiento en materia de pactos", que hay que ir más al gimnasio. "Se comprende la cautela de Ciudadanos", pero si Podemos se suma "a la abstención para evitar la repetición de las elecciones sería una forma de acreditar un comportamiento responsable", dice zalamero. ¿Y desde cuándo Podemos vende comportamientos responsables?

ABC anuncia que "comienza la cuenta atrás" para las municipales y autonómicas. Bieito Rubido es muy duro con Podemos en el editorial. "Iglesias pretende asestar un golpe definitivo a la clase media con su propuesta de aumentar el IRPF a las rentas superiores a 50.000 euros, que son iniciativas propias de la izquierda más drástica y el populismo en sus fórmulas bolivarianas más grotescas" y "basadas en una filosofía soviética del Estado". Sobre Andalucía, advierte Gabriel Albiac a Ciudadanos. "Ciudadanos es la última esperanza electoral de una España no podrida" y está "a punto de consumar su error crítico" si apoya al PSOE en Andalucía. "Ciudadanos es hoy la única esperanza nacional de renovar el juego electoral en este país podrido. Si acepta también pudrirse, no quedará ya nada. Nada. Y los electores le pasarán cuenta en las generales".

La Razón da la clave de lo que va a pasar en Andalucía. "Díaz asume que no será presidenta hasta el 24-M". Está bien que se haya decidido por fin a contar escaños y tomar tierra. Martín Prieto dice que vaya chasco con la promesa andaluza. "Probablemente será investida porque nadie quiere repetir las elecciones, pero se disipó el mito de esta funcionaria sobrevaluada metida en un jardín y cocinando un mal gazpacho". Para La Razón son Podemos y Ciudadanos quienes "se enrocan", no Susana Díaz. Lucas Haurie tiene la malsana curiosidad de si lo de Rivera a su chico andaluz fue "una bronca" o "un debate". A él particularmente, le pone mucho más "la imagen de Rivera planchando a grito limpio a su barón andaluz". "Rivera considera un suicidio facilitar la permanencia del PSOE en la Junta" y eso le va a costar palos por todos lados, aunque ya debe tener callo. "Los detractores de Ciudadanos hallarán argumentos de toda laya para socavar a la formación emergente". Qué gusto no estar en la piel de Rivera.

En La Vanguardia vuelve la lata del catalán en las escuelas. "El PP abre la campaña con el conflicto por el catalán". Dice Enric Juliana que Wert "reaviva la batalla escolar ante el ascenso de Ciudadanos", que el temita da "titulares capaces de competir con la corrupción", que es una tradición que cuando las cosas vienen mal dadas se "aprieta el botón catalán" para crear tensión. Y sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con él. El PP está de vacile haciendo campaña y todo quedará en nada.

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