Convergència: "Podemos es el caballo de Troya de la casta española en el proceso"

El nacionalismo catalán considera al partido un experimento del "españolismo" para evitar la independencia.

Pablo Planas (Barcelona)

La irrupción de Pablo Iglesias en la escena política catalana ha soliviantado al mundo nacionalista, del periodismo a la política. La última reacción se ha producido casi una semana después del primer mitin de Iglesias en Barcelona y viene de la mano del coordinador general de Convergència, el número dos de Mas en el partido, Josep Rull, quien ha declarado que "Podemos es el caballo de Troya en el proceso de la casta española".

La angustia nacionalista ante lo que definen como "efecto Podemos" es tan acusada que la lista conjunta para las autonómicas que demanda Mas a ERC no es ya la forma de celebrar unas plebiscitarias que refuercen el 9N sino la única manera de frenar al partido de Pablo Iglesias, según las palabras de Rull a la Agència Catalana de Notícies (el "servicio público de noticias" que creó ERC durante el Tripartito y mantiene Convergència).

"Cuanto más normales sean las elecciones, más facilidades para que Podemos avance", declaró Rull, quien además de definir a tal partido como "caballo de Troya de la casta española", advirtió de que "la expresión que representa, que es importar un modelo español ignorando la realidad de Cataluña, se puede salir". De ahí la urgencia de convocar elecciones y de que los partidos independentistas concurran a ellas bajo una lista única para dotarlas del significado de un referéndum separatista, según el dirigente nacionalista.

A pesar de que Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero, así como otros dirigentes de Podemos, se han mostrado partidarios del derecho de autodeterminación e identificados con planteamientos de Bildu y del separatismo catalán, el nacionalismo les reprocha tibieza en el alcance de las consecuencias del "derecho a dedicir" y recela de la "españolidad" de los líderes mediáticos de Podemos.

Las coordenadas de la retórica de Pablo Iglesias no coinciden con los ejes del proceso separatista, por lo que en Convergència se aprecia su desembarco en Cataluña como un "cambio de paradigma que supera el marco del conflicto entre Cataluña y España y recupera el de izquierda y derecha, del voto de castigo al voto del miedo", según los teóricos del partido de Mas.

En unas elecciones "normales", apunta Rull, Podemos tendría más incidencia que en unas plebiscistarias con una candidatura nacionalista conjunta, objetivo al que se resiste ERC. A pesar de la evidente falta de acuerdo y sintonía entre Mas y el dirigente republicano, Oriol Junqueras, Rull insiste en que habrá acuerdo y se anticiparán las elecciones autonómicas, lo que, de producirse, equivaldrá ver a Mas y Junqueras en una misma papeleta.

Cabe la opción de que haya autonómicas antes de tiempo sin la lista única que reclama el presidente de la Generalidad bajo el argumento estratégico de que el tiempo favorece los planteamientos antisistema de Podemos y engorda sus expectativas de voto. Cuantos más meses pasen, más se diluiría el valor como referéndum separatista de esas elecciones ante la dispersión de voto que provocaría Podemos. El Euskobarómetro, por ejemplo, también registra un fuerte crecimiento del partido de Iglesias en el País Vasco, lo que ha soliviantado al nacionalismo de esa región.

En el caso catalán, CiU y también ERC contemplan sin disimular sus recelos el recibimiento entusiasta que la izquierda radical, desde la monja Forcades y Ada Colau (la activista antidesahucios que se presentará a las próximas municipales bajo la marga "Guanyem", Ganemos) hasta las CUP, ha dispensando a Podemos.

En su primer mitin catalán, Iglesias cargó en primer lugar contra David Fernàndez, el líder de las CUP, por la foto de su abrazo durante el 9N con Artur Mas. "A mí no me veréis dándome abrazos con Rajoy o con Mas" fue el titular inicial de su mitin. La reacción de Fernàndez no ha sido la de enseñarle la chancla, como a Rato, sino tenderle la mano, disculparle el exceso y compadrear con quienes parece que se erigen en dirigentes de Podemos en Cataluña: Gemma Galdón, Gemma Ubasart y Marc Bertomeu, todos ellos partidarios de la independencia de Cataluña. La posible creación de un "frente popular" antisistema ha disparado todas las alarmas en ERC, que había logrado encarnar la "izquierda nacional" catalana y atraerse todo el voto socialista y comunista en la Cataluña interior.

La preocupación ante Podemos tampoco es menor en el PSC, que teme perder los feudos del extrarradio de Barcelona, a pesar de que el grueso del electorado se considera más español que solamente catalán. La ambigüedad de Pablo Iglesias y los suyos sobre la cuestión nacional no es incompatible con los mensajes al electorado socialista de esos municipios, muy castigados por la crisis, los desahucios y el desempleo.

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