Sale de prisión otro etarra al acumularle la Audiencia su condena en Francia

Se trata de Jesús García Corporales, que se había acogido previamente a la Vía Nanclares.

LD/ Agencias

El etarra Jesús García Corporales, alias 'Gitanillo', 'Legionario' y 'Josu', salió de la cárcel este viernes al mediodía después de que la Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional acordara descontarle a su actual condena la pena de cuatro años de prisión que cumplió en Francia.

García Corporales, preso desvinculado a la banda e integrado en la denominada 'vía Nanclares' de reinserción, formó parte a principios de la década de los noventa del 'grupo Madrid' de ETA, junto a históricos como María Soledad Iparraguirre, 'Anboto' y José Javier Arizcuren Ruiz 'Kantauri'.

La Sección Tercera de la Audiencia Nacional, que fue la primera en aplicar la acumulación de penas reduciendo diez años a la etarra Carmen Guisasola, decidió adelantar el licenciamiento de García Corporales al 26 de diciembre después de que en junio pasado acordara la reducción de sus condenas.

No puede modificar una medida firma

El tribunal considera que la ley que entró en vigor el pasado 3 de diciembre limitando la decisión marco europea que acordaba la acumulación de penas para reclusos con condenas en distintos países de la Unión Europea no puede modificar "extemporáneamente" una medida que ya es "firme".

"La entrada en vigor con posterioridad de una ley penal desfavorable no puede ser aplicada retroactivamente en perjuicio del penado", que ya ha "consolidado· su derecho, señaló la resolución, a la que tuvo acceso Europa Press.

En el caso de García Corporales, el tribunal subraya que "en el momento en que se acordó la acumulación a la presente pena refundida de la pena cumplida en Francia, no existía expectativa alguna de que la legislación fuera a modificarse en sentido contrario a lo dispuesto por la decisión marco, según esta había sido ya interpretada por el Tribunal Supremo".

García Corporales cometió su primer atentado el 24 de mayo de 1992 junto al estadio Vicente Calderón de Madrid, hiriendo a los miembros de una patrulla policial. También se le atribuye la colocación, el 30 de noviembre de 1992, del coche-bomba que causó la muerte del subteniente jubilado de la Guardia Civil Miguel Miranda.

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