El nacionalismo se jacta de que Rajoy renuncia a su condición de presidente en Cataluña

Cuadros intermedios del PP catalán lamentan que Rajoy anteponga asistir a una boda al contacto con la realidad catalana.

Pablo Planas (Barcelona)

La exhibición de contundencia retórica de Mariano Rajoy en su fugaz visita a Barcelona 20 días después del referéndum separatista no ha impresionado a los nacionalistas, que ajenos al discurso del líder del PP mantienen los contactos de cara a adelantar los comicios autonómicos. Que Rajoy se presentase en Barcelona como presidente del PP y renunciase a su condición de presidente del Gobierno, así como la duración de la estancia del dirigente conservador en Barcelona, de dos horas, han marcado la valoración de la cita, tanto en el bloque de partidos separatistas como en Ciudadanos, que ha reprochado a Rajoy el carácter exclusivamente partidista de su escala en la Ciudad Condal.

En esta fase del proceso catalán, las elecciones que planea Mas serían la consulta con censo, papeletas y urnas reglamentarias que se ha ensayado el 9N, según el frente secesionista. CiU y la Assemblea Nacional Catalana presionan a ERC para que acepte integrarse en una candidatura única con la independencia como bandera, condición de Mas para dar el paso definitivo.

El líder de ERC, Oriol Junqueras, dará a conocer este martes su propuesta, que consiste en que lo único sea un programa que cada partido separatista haría suyo de tal manera que la lectura de los resultados no arrojara dudas del tipo de si Unió es más federalista que soberanista. En cualquier caso, con partido único o un único programa, ERC ha deslizado que no dejarán escapar la oportunidad de realizar unas elecciones plebiscitarias. El principal problema es que CiU quiere que tales elecciones se lleven a cabo antes de la municipales de mayo de 2015 y ERC pretende que se hagan después, puesto que los sondeos locales auguran un notable incremento de la presencia y el mando en plaza del partido republicano.

En CiU se admite que la operación de lista única de Mas cuenta con detractores incluso dentro de la federación. Duran, por ejemplo, se acaba de dar de alta en el Colegio de Abogados de Barcelona ante las nuevas perspectivas de la política catalana. El planteamiento de Junqueras es más "practicable", sostienen, pero el hecho de que la idea de Mas coincida en gran parte con la documentación sobre la proclamación del Estado catalán de la ANC otorga una cierta ventaja al presidente de la Generalidad. La candidatura de Mas integraría juristas, profesionales de reconocido prestigio y muy pocos políticos, lo que satisface a la ANC, pero irrita a los cuadros medios de CiU y a la dirección de ERC.

Prospere o no el proyecto de Mas, la postura de Rajoy sobre el proceso catalán permanece invariable. Mantiene el discurso sobre la preservación de la soberanía nacional pero garantiza el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) con el que una Generalidad en quiebra socava la convivencia, divide a los catalanes y paga TV3, la propaganda separatista en las escuelas y los medios, los simposios "históricos" del odio a España, las papeletas del 9N, los actos como el organizado el pasado martes por Artur Mas, las organizaciones como la ANC y la publicidad y los remitidos separatistas en los medios extranjeros.

El frente separatista ha aprovechado la fugaz visita y el marco del discurso de Rajoy para ratificar su tesis de que el Gobierno aún está noqueado por los efectos del 9N y carece de capacidad de respuesta. Una nota publicada en la edición digital catalana de El País y que no aparece en la versión nacional da cuenta del contexto. Se titula "Rajoy, perdido en un centro de oficinas" y en ella se afirma: "Separados del mundo por las aguas del puerto de Barcelona, la militancia popular acude a escuchar a Mariano Rajoy en autocares del partido, con los amigos, en una reunión de gente que difícilmente se encuentra fuera de un mitin del PP. Rajoy insiste en que conoce muy bien Cataluña. La conoce tan bien que este es su decimosexta visita a tierras galas como presidente del Gobierno. Otra cosa es si se puede considerar 'visita a Cataluña' estarse dos horas en el centro de oficinas World Trade Center de Barcelona, aislado del mundo real".

El ambiente de la comparecencia de Rajoy fue el habitual de las citas de partido, con entusiasmo, aplausos e intensidad emocional, pero algunos cuadros intermedios del PP de Cataluña lamentaron que la tan cacareada visita sólo durase dos horas. Otros, más ácidos, decían que menos era un mensaje en plasma. Entre algunos barones regionales también había malestar porque habían acudido a Barcelona el viernes ante la perspectiva de que Rajoy podía convocarles de improviso a una cena en la capital catalana. No hubo tal. Rajoy llegó el sábado por la mañana en vuelo regular y cuarenta y cinco minutos tarde sobre el horario para el que estaba previsto su discurso. Habló, saludó y se marchó a una boda, la de Jaime González Castaño, diplomático, vocal asesor de Presidencia del Gobierno y según el Abc, "el hombre que le lleva su maletín".

Aún así, en el PP de Cataluña se destacaba el espaldarazo a Alicia Sánchez-Camacho y se auguraban nuevas visitas de Rajoy a Cataluña, comunidad que podría visitar más adelante no sólo como líder del PP, sino como presidente del Gobierno.

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