Errejón también trabajó con Alberto Montero en la fundación CEPS

Íñigo Errejón y Alberto Montero no sólo son amigos y líderes de Podemos, también coinciden en la fundación CEPS.

Pedro de Tena (Sevilla)

Además de miembros de la dirección de Podemos, Alberto Montero, el profesor contratante de Íñigo Errejón en la Universidad de Málaga y éste, coinciden también en la Fundación CEPS (Centro de Estudios Políticos y Sociales), de la que Montero es presidente y Errejón miembro de su Consejo Ejecutivo, donde coincidieron con Pablo Iglesias. La Fundación está vicepresidida por Fabiola Meco Tébar. El resto del Consejo Ejecutivo está formado por Luis Alegre Zahonero, Antonio de Cabo, Adoración Guamán Hernández, Manolo Monereo, Alfredo Serrano Mancilla y Roberto Viciano Pastor. Montero, miembro del Consejo Ciudadano de Podemos, junto con otro economista, Nacho Álvarez, dice ser el coordinador del programa económico de Podemos para las elecciones generales y niega ser comunista ni marxista. Sólo socialista, admite, incluso socialdemócrata "de los 80".

Montero reconoce en una reciente entrevista concedida a la revista El Observador de Málaga que se dedican, sobre todo, al asesoramiento de los regímenes populistas devenidos en socialcomunistas que llegaron al poder en la década los 90.

Textualmente dice: "Es una fundación que nace a finales de los 90 promovida en un primer momento por profesores españoles de Derecho Constitucional que pretendían generar un think tank de pensamiento alternativo. Se fueron acercando a los procesos constituyentes que se dieron en América Latina. Se acercaron como observadores a Colombia en el 91, a Venezuela en el 98… A raíz de esa relación que se establece se genera una demanda por los gobiernos que habían llegado allí al poder, necesitaban asesoramiento. Desde 2001 se pasó a asesorar a esos gobiernos, en alcaldías como la de Bogotá, a gobiernos como el de Ecuador, etc. Se ha estado trabajando con la mayor parte de ellos hasta ahora, ya que allí se han conformado cuadros técnicos y ahora consideran que cuentan con la capacidad de gestionarse, por lo que se han dejado de renovar muchos contratos de forma amigable. Ambas partes entendíamos que no éramos necesarios los unos para los otros".

Reconoce Montero que en la Fundación tienen un contrato con el Banco Central de Venezuela y otro en un centro de estudios sociológicos y que asesora al régimen de Evo Morales en Bolivia a través de otros programas, no de la fundación.

Montero afirma que esta fundación no es la FAES de los rojos, "que el trabajo que se ha ido haciendo en América Latina es de bajo perfil y sirve para ofrecer una visión alternativa de lo que estaba ocurriendo allí y no ha ido más allá de un trabajo de divulgación y análisis. No es opaca, porque las fundaciones no tienen ánimos de lucro y no estamos vinculados a ningún partido".

Salir del euro

Uno de los planteamientos más radicales del equipo económico de Podemos, en lo que coincide con el ascendente Alberto Garzón de Izquierda Unida, es en la salida de España del euro. En una entrevista anterior Alberto Montero lo decía así:

"Los únicos que decíamos que había que salirse del euro éramos Pedro Montes, antiguo economista del Banco de España, y yo. Este círculo se ha ido ampliando progresivamente. Juan Torrres, Vicenç Navarro, o el propio Alberto Garzón, también se van dando cuenta de que no hay instrumentos para gestionar la crisis dentro del marco del euro. Y poco a poco, más gente va llegando a las mismas conclusiones. Cuando muchos dicen que este no es un discurso movilizador, digo que ya, que sí, pero es que tampoco trato de movilizar. Simplemente soy partidario de reformar esta Europa. Y que sea la Europa de los ciudadanos, no la del capital. Es algo de lo que advertimos hace años. No se nos tuvo en cuenta. ¿Ahora qué? ¿La cambiamos, cuando antes ni siquiera fuimos capaces de frenarla? ¿La moldeamos completamente después de diez años? ¿Después de haber sufrido el alienamiento masivo de la mayor parte de la población? No es que sea un discurso movilizador. Planteo las opciones posibles y son las dos malas. Tenemos que elegir entre mantenernos en el euro con un proceso de ajuste y de pauperización de la población que no sabremos hasta dónde llegará (los análisis que hacen los bancos de inversión dicen que esto acabará en estallidos sociales, ya no hablan de variables macroeconómicas), o un ajuste corto y breve en el tiempo. Ese ajuste corto es salir del euro. Hay vías menos traumáticas, como introducir una moneda paralela y que una de ellas solo funcione en el interior."

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