'El Mundo' ataca a Libres e Iguales, "la derecha del PP"

La prensa se lanza en tromba exigiendo a Rajoy que negocie con Mas y sólo la "aldea irreductible" de ABC resiste.

Pilar Díez

El Mundo dice que "la derecha del PP ataca a Rajoy por permitir el 9-N". Estos madrugones me están afectando seriamente a la visión. ¿Estoy leyendo El Mundo o El País? Vuelvo a mirar. Ahí está la bolita, aunque con otro color. Pues sí, es El Mundo. Resulta que "la plataforma Libres e Iguales llegó a defender ayer que lo ocurrido en Cataluña descalifica al Gobierno de Rajoy para seguir cumpliendo su mandato constitucional. En la postura de Libres e Iguales sobre el debate territorial se reconoce una parte del PP", la "órbita de FAES", concreta Casimiro García Abadillo en su editorial. En esa órbita, según la información que firman Marisol Hernández y Marisa Cruz, están reconocidos ultras como Mario Vargas Llosa, Albert Boadella, Félix de Azúa o Arcadi Espada, que firma hoy una columna situada a la izquierda del editorial de Casimiro. Qué lío, diría Rajoy. Casimiro quiere mandar como Cebrián y Godó y dice que "Rajoy debe fijar posición y explorar ya una solución política en Cataluña (…) El Gobierno debe tomar la iniciativa y definir de una vez con claridad qué quiere y hasta dónde está dispuesto a llegar en la cuestión catalana". Uff, no provoques, si fuera por él... "La negociación política es necesaria y el PP no puede permitirse el lujo de eludir su responsabilidad como partido de gobierno", y Rajoy "debe fijar posición con una propuesta consecuente y constructiva". Y añade que "quienes insinúan que la pantomima de consulta perpetrada por Artur Mas y sus socios debió impedirse manu militari y suspendiendo la autonomía catalana demuestran un distorsionado sentido de la proporción". Y además son unos fachas, le ha faltado añadir. Unas páginas más allá, Jorge de Esteban, del consejo editorial de El Mundo, dice que fue un "error suprimir la reforma del Código Penal que establecía en los artículos 506 bis, 521 bis y 576 la prohibición de convocar referéndums en las comunidades autónomas, señalándose, en caso de convocarse, las penas de prisión de tres a cinco años y la inhabilitación absoluta". No contento con este ataque a Rajoy digno de la peor "derecha del PP", Esteban añade que "lo que sí se ha podido hacer" en Cataluña es "aplicar el artículo 155 de la Constitución", demostrando un distorsionado sentido de la proporción que ya le vale, que diría el director de su periódico.

El País dice que "Mas amenaza con elecciones si Rajoy no negocia un referéndum". Elecciones, qué horror, que terrible amenaza. Menos mal que Cebrián le da órdenes claras y contundentes a Rajoy en el editorial. "Rajoy debe tomar la iniciativa, llamar a Mas, desoír a los radicales y dar salidas sin admitir ultimátums". ¡AR! Para facilitarle las cosas al presidente ya se ocupa él de atizar a los discrepantes. "La moda de último minuto es reclamar mano dura y vituperar al Gobierno por la presunta dejación de sus quehaceres". "Aunque vaya contracorriente hay que subrayar bien alto que -en este caso bienvenida- la cautela de Mariano Rajoy no constituyó para nada un exceso de prudencia. ¿O acaso lamentan que no haya habido imágenes de policías sellando urnas y a Artur Mas esposado?". ¿Contracorriente? Pero si desde el lunes la prensa parece un ejército de soldaditos bien instruidos.

Miguel Angel Aguilar, un peligroso radical, dice que el domingo vio "desamparo de quienes confiaban en el cumplimiento de la ley, desolación en las filas del PP, comprobación de que Rajoy es solo palabrería, ánimo en los afines de Albert Rivera de Ciutadans, impresión de haber funcionado la disuasión del débil al fuerte, suma del nacionalismo hispanófobo, de la ola populista que azuza la crisis y del utopismo activo que forman el caldo tóxico del independentismo". ¿Y qué querías? ¿Que quitaran las urnas? Radical, que eres un radical. O un derecha del PP, que lo mismo da.

La Razón dice que "la fiscalía denunciará a Mas y a tres de sus consejeros por desobediencia". ¿Que te va a que no? Marhuenda lleva el editorial a la portada para salvarle la cara a Rajoy. "La Ley, solamente la ley", dice muy solemne. "No se debe caer en el fácil expediente de transferir la responsabilidad al presidente del Gobierno exigiendo respuestas supuestamente contundentes, pero de dudosa viabilidad jurídica y cuyas consecuencias políticas, difíciles de medir, podrían acabar favoreciendo a lo impulsares del desafío". Pues claro que no, Marhuenda, responsabilidades al presidente, a quién se le puede ocurrir semejante disparate. La gente es que es la leche, exigir respuestas a Rajoy, ¿a dónde vamos a ir a parar? A quien hay que pedir cuentas, según el editorial es al "Tribunal Constitucional, a la Fiscalía y a los jueces". Y a la señora de la limpieza de los colegios electorales si me apuras, pero a mi Rajoy que no me lo toquen. Y es que, según un artículo, este ya firmado, Marhuenda no ve el éxito de Mas por ninguna parte. "¿Dónde está el éxito?", dice despistado. Es verdad "que el aparato mediático del gobierno catalán se apresuró a vender la gran victoria", en "erigir a Mas en un heroico patriota que está legitimado para negociar con Madrid" y que "los periodistas afectos están muy satisfechos", pero chico, él por más que mira y mira no ve el éxito por ninguna parte.

La Vanguardia dice que "Rajoy deja la respuesta al 9-N en manos del fiscal". Ahora bien, Enric Juliana ya le avisa al más puro estilo nacionalista catalán de lo que le puede ocurrir como se descontrole. "Si hay querella contra Mas, el Partit del President sufrirá un empujón hacia arriba proporcional a la pena demandada. Si la acción judicial se dirige contra funcionarios y empleados públicos, la campaña de solidaridad será monumental". ¿Ha quedado claro? Pero "el presidente no prevé ningún gesto hacia la Generalitat a corto plazo". ¿Verdad que no, presidente?

ABC lo dejo hoy para el último porque es como la aldea gala de Asterix. "La Fiscalía ve delito en la organización del 9-N", titula su portada. "En los últimos días, los movimientos del gobierno han sido incompletos y han transmitido una imagen de desistimiento ante el nacionalismo que debe revertirse con una política digna de llamarse nacional -sin exageraciones, pero también sin complejos- y patriótica. Porque patriotismo es defender el patrimonio común de los españoles, es decir, su soberanía nacional y la Constitución que pactaron. Rajoy siempre vertebró su discurso con un mensaje que alimentaba las mejores expectativas: como presidente no estaba en su mano permitir una agresión a la Constitución. El simulacro del 9-N decepcionó esas expectativas y el desconcierto provocado por la demostración separatista", dice Bieito Rubido, un radical de la derecha del PP. Pero no es el único. Ramón Pérez-Maura dice que "quienes esperábamos una reacción de La Moncloa al día siguiente nos vimos ayer absolutamente desamparados". Ignacio Camacho se queja de que "el domingo se celebró con impunidad y a plena luz un masivo acto prohibido por el que nadie ha exigido una responsabilidad". Y Hermann Tertsch cree que "el gobierno ha tolerado lo intolerable. Nos han querido engañar para huir como siempre del conflicto. Y nos ha herido en la dignidad de forma imperdonable. El Gobierno de Rajoy ha fracasado en su compromiso más importante e ineludible". ¡Dios mío, Casimiro! ¡Un nido de derecha del PP atacando a Rajoy!

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