Susana Díaz llama al orden a Pedro Sánchez tras sus últimas ocurrencias

Los motivos son la sobreexposición mediática de Sánchez o lanzar propuestas no debatidas internamente, como los "funerales de Estado".

Pedro de Tena (Sevilla)

La primera sospecha explícita saltó en una entrevista concedida por Susana Díaz al diario El País hace unos días, en la que la lideresa socialista andaluza declaraba: "Pedro Sánchez tiene una estrategia y yo otra". Este martes, ABC añade que "tres meses después de auparle al liderazgo, Susana Díaz carga contra sus ocurrencias y la política territorial del partido, y avisa: seguirá hablando".

Según ABC, los motivos de este distanciamiento son la sobreexposición mediática de Sánchez –intervención en el programa Sálvame incluida–, que le ha obligado a rectificar mucho de lo dicho en estos tres meses; lanzar propuestas no debatidas internamente, como los "funerales de Estado" para víctimas de la violencia de género, que luego hay que retirar por irrealizables...

Una de las "ocurrencias" de Pedro Sánchez fue colmar la aspiración nacionalista de tener la exclusiva de la política lingüística -clave del soberanismo-, pero Susana Díaz es clara en su entrevista con el diario de Prisa cuando afirma que no acepta que Cataluña sea una nación. Con estas palabras: "Eso es reconocer soberanía de origen y no lo comparto".

De hecho, la deriva del socialismo catalán es uno de los factores que explica la lejanía política entre Sánchez y Díaz. Según ABC, por encima de todo, a Díaz no le gusta que Pedro Sánchez siga sin poner freno a la deriva territorial de un PSOE arrastrado por el discurso "nacionalista" del PSC.

Susana Díaz no parece proclive a aceptar que la política territorial del PSOE no cuente con el socialismo andaluz y su posición sobre el tema. Recuérdese que consideró un error de Zapatero el haber reconocido a Cataluña como nación en el Preámbulo del Estatuto de la Comunidad. Y no se olvide que la Secretaría de Política Federal de la Ejecutiva, así como la portavocía en la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados, están bajo la autoridad de la "mano derecha" de Díaz, el diputado Antonio Prada.

Tampoco hay que olvidar que Susana Díaz, en el pasado congreso socialista de julio, obligó a Sánchez a desalojar de la presidencia del Consejo Político Fedeeral al asturiano Javier Fernández, a quien se lo había prometido, para ponerse ella misma en su lugar.

Por ello, a Susana Díaz no le gustó nada la intervención de la diputada del PSC Meritxell Batet, el pasado 22 de septiembre, donde dijo que el PSOE estaría dispuesto a reconocer a Cataluña como "nación" en una reforma constitucional. De hecho, Susana Díaz ha confirmado que no le gusta nada el "federalismo asimétrico".

La Razón también se hace eco de la "frialdad" de las relaciones entre Pedro Sánchez y Susana Díaz. De hecho, esta afirmó en el programa de Onda Cero "hay cosas que compartimos y otras que no, a los partidos se nos pide democracia interna, que no tengamos una disciplina férrea, que podamos confrontar en lo que no estemos de acuerdo", y recalcó que Sánchez es "autónomo" como secretario general para tomar las decisiones que quiera y ella también lo es para decir "en un momento dado" que algo no le gusta.

Más trascendencia tiene que Susana Díaz haya eludido expresar su apoyo concreto a Sánchez en unas futuras primarias para optar a la presidencia del Gobierno.

Y bien sospechoso que es respecto a la existencia de estas diferencias que el secretario de Organización, César Luena, se haya referido precisamente a la situación para señalar que no hay crisis en el liderazgo de Pedro Sánchez y que las críticas de Díaz a la gestión de los primeros tres meses son "una garantía" de que el PSOE está vivo "y funciona". "Hay absoluta sintonía -de Sánchez y Díaz- en la estrategia de fondo y apoyo mutuo; el debate es algo natural que fortalece el proyecto".

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