Gistau equipara las "majaderías" de Pedro Sánchez con las de Mariló

Cataluña sigue mandando en la actualidad nacional pero Pedro Sánchez está consiguiendo abrirse un hueco entre los columnistas con sus genialidades.

Pilar Díez

El Mundo abre con una entrevista al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. "Mas y Junqueras nos quieren llevar a otro octubre de 1934", dice en plan quejica, como si con él no fuera la cosa. Pues es usted un ministro, haga algo. Casimiro opina que es que en el Gobierno "produce estupefacción el desprecio de la legalidad con que se conduce Artur Mas" y han entrado en un estado de parálisis total. "Unió escenificó ayer la fractura que existe en CiU al decidir no secundar a Convergencia en la campaña en favor de su consulta. El planteamiento de Unió es coherente y pone a Mas en una situación interna complicada". Esto me suena. Que si Mas está solo, que si el bloque soberanista se tambalea, que si Junqueras se ha cabreado con Mas. Pero ahí le tienes, oye, más chulo que un ocho.

A Federico Jiménez Losantos se le han encendido todas las alarmas con la última ocurrencia de Cebrián de abrir una edición de El País en catalán. "Hoy se anuncia un acto de enorme simbolismo que el separatismo catalán celebrará como una claudicación de España en toda regla (…) ¿A qué viene elpaís.cat? No hace falta mucha imaginación para verlo como un acto de acatamiento de la ilegalidad en que se ha instalado Mas y de legitimación de una Cataluña independiente en la que empresas como la de Cebrián seguirán ganando tanto dinero como ahora o más", augura Federico. "Hay gestos que valen más que mil palabras y así sucede con este reconocimiento de la futura república de Cataluña como si fuese la de México y, más grave aún, como si el Gobierno de España no se opusiera, en teoría, a esa independencia. En la práctica, dado que El País es el diario de cabecera de Rajoy y la SER su emisora favorita, el digital prisaico podía llamarse moncloa.rip. Se entendería igual".

El País dice que "los inversores extranjeros se blindan ante la deriva catalana". "Imponen cláusulas ante una posible salida del euro y piden a los bancos sus planes en caso de independencia". Que si quieren que vacilen a Rajoy, pero con las cosas de comer no se juega. El editorial presenta elpaís.cat que ha puesto los pelos de punta a Federico. Dice Cebrián que ha decidido abrir un País en catalán porque es "una realidad lingüística potente y tangible". Anda, pues como el gallego. ¿Para cuando el país.gal? "Fomentar la lengua catalana responde a una orientación editorial de nuestro periódico en favor de una España plural y diversa en la que la ciudad de Barcelona ejerce una indiscutible cocapitalidad económica, cultural y también política con Madrid". Purito peloteo a los nacionalistas. ¿Así que cocapitalidad, eh?

ABC cuenta que "Jordi Pujol Jr. quiere vender su mansión y ganar seis millones". El chabolo tiene mil metros cuadrados, dice. A mí es que no me viene bien ahora, preguntaré por ahí. Rubido abronca a Duran Lleida por ser como es. "Ni siquiera en un momento decisivo para el desafío soberanista Unió es capaz de superar esa calculada ambigüedad", "se trata de nadar y guardar la ropa, siempre más cerca de la postura de Mas y sus socios radicales, pero dejando la puerta entreabierta por si acaso se puede conseguir alguna ventaja en el Parlamento de Madrid", dice con la amargura del desengaño. "UDC intenta seguir a lo suyo, navegando a favor de todas la corrientes y mostrando su tibieza que no conduce a ninguna parte". Duran Lleida, vamos.

David Gistau está perdiendo la paciencia con Pedro Sánchez, porque España necesita un líder socialista normalito, con un coeficiente de inteligencia medio, y el PSOE "no puede permitirse tener de guardia un equipo que parece la píldora del día después porque se dedica a a emitir comunicados para reparar las majaderías con las que su secretario general se descuelga en cuanto alguien pone un micrófono en 'On'. Y luego venga todos a reírse de Mariló, como decía Ruiz Quijano".

La Razón dice que "el gobierno negocia con el PSOE prohibir las tarjetas a los cargos públicos". A buenas horas. Inasequible al desaliento, el periódico de Marhuenda intenta convencernos de las buenas intenciones del Gobierno. "Las reformas puestas en marcha por el Gobierno deben servir de base para un gran acuerdo" contra la corrupción. Hala vete, chaval. Ya no nos cuelan ni una más.

La Vanguardia tampoco se cree ya nada del Gobierno. "Unió deja a criterio de la militancia el voto sobre la independencia". "Mas confía en que el Gobierno central se abra al diálogo tras votar el 9-N". ¿Pero no habíamos quedado en que el Constitucional había prohibido la votación? Pues no parece que nadie le haya hecho mucho caso.

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