El "impuesto revolucionario" de la ANC

Militantes de la "Assemblea" exigen a los comerciantes que cierren el 11 y "colaboren" económicamente con la causa.

Pablo Planas

Se desconoce si las cantidades que están cobrando militantes de la ANC a los propietarios de establecimientos y negocios en la Diagonal y la Gran Vía constarán como donaciones, ventas o cuotas en la singular contabilidad de la organización separatista. Lo que se sabe es que los comerciantes, sean hosteleros, farmacéuticos o vendedores de souvenirs, están siendo conminados por personas que se identifican como miembros de la ANC a cerrar el próximo jueves, "decorar" la fachada de su local con la bandera estelada o, en su defecto, la señera, y aportar la "voluntad" para disponer del enorme privilegio de lucir en su puerta el cartel de "establecimiento colaborador".

Ciudadanos, a través de su portavoz Carina Mejías, denunció estos hechos el pasado 28 de agosto. Pero lejos de remitir, la campaña se ha intensificado y son cada vez más los comercios que exhiben el "sello" de "patriotismo", un cartel de tamaño folio en color amarillo con la "V" que simboliza la manifestación del 11-S y el logo de la ANC. Los asamblearios siguen en casi todos los casos el mismo patrón: primero se le pide al comerciante que cierre el 11 y después, la aportación económica. Si la "gestión" es satisfactoria, se le pega el cartel en el escaparate y ya no volverá a ser molestado.

En función de las características del negocio, la derrama puede superar los cien euros, que algunos comerciantes pagan ante la posibilidad de quedar "marcados" como no afectos a la causa nacionalista. Algunos de los "extorsionados" afirman que en el ambiente de la visita de los voluntarios de la ANC flotaba la amenaza latente de sufrir las consecuencias si se negaban a cerrar y/o pagar en forma de pintadas o destrozos en su local al paso de la manifestación.

En las zonas de la Sagrada Familia y la Monumental, que quedarán colapsadas por la exhibición separatista, la campaña está siendo particularmente intensa, según explican propietarios de bares y comercios turísticos.

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