Santiago González sospecha que Mas nos está vacilando

Las portadas despiden a Suárez con emoción aunque Cataluña recupera el protagonismo perdido durante dos días.

Pilar Díez

El Mundo dice que "el TC acuerda anular la declaración soberanista del Parlamento catalán". "CiU considera que se tata de una sentencia hecha por 'agitadores políticos' que han avivado la 'catalanofobia'". ¡Anda!, la catalanofobia, hacía mucho que no se usaba. Con lo bien que lo vendieron para hacerse las víctimas cuando el estatuto. Dice Casimiro que "la sentencia del Constitucional es clara y no admite interpretaciones interesadas", como si fueran a molestarse en interpretarla. "Como siempre que una resolución de un tribunal no les da la razón arremeten contra él y se niegan a acatar sus sentencias". ¿Y entonces qué?

Lucía Méndez aclara el misterio de Margallo y Cataluña. "Margallo, punta de lanza ante Mas. Lidera la estrategia del gobierno para aislar el secesionismo en la esfera internacional". Resulta que el ministro no habla a su bola, sino que lo hace por encargo de Rajoy "para acorralar a Mas en la UE". Santiago González cree que el gobierno pretende "que nuestros socios de la UE nos saquen las castañas independentistas del fuego". Así que si el ministro de Exteriores se ocupa de asuntos internos "a mí ya no me extraña que Mas haya designado al consejero de Agricultura para defender el soberanismo en el Congreso pero ¿no tendrán Margallo y Rajoy la impresión de que les/nos están vacilando un poco?". Pues ahora que lo dices...

También cuenta El Mundo que "activistas de Resistencia Galega lideraron el 22-M los ataques a la policía". Federico Jiménez Losantos dice que "hemos visto como una turba de extrema izquierda tomaba la capital y la policía tenía orden de no defenderse ante sus agresiones porque el ministro del Interior, gran amigo del presidente y gran enemigo del orden público, no quería que unos dizque observadores de la OSCE, échale siglas al pavo, pudieran decir que los policías españoles son salvajes opresores de la pacífica exhibición de sensibilidades políticas distintas a la de Rajoy, que, como no tiene ninguna, son prácticamente todas". Qué gracejo, Federico. El ministro "sacrifica el orden público al qué dirán los observadores y los verificadores de la ETA" y para colmo, "abren expediente a los policías a los que rompieron los dientes por haber utilizado, dicen, material antidisturbios contra los que querían matarlos".

El País también dice que "el Tribunal Constitucional anula la declaración soberanista catalana", pero precisa que "supedita el derecho a decidir a una reforma legal". O sea, que se puede celebrar el referéndum "mediante una reforma de la Constitución". "Cataluña no es soberana, pero puede aspirar a serlo", deja claro como el agua María Fabra.

"¡A ver si aprendéis de Suárez!", titula la información sobre el sepelio. "Gritos a los políticos en el entierro para que sigan el ejemplo del expresidente". Hasta le dedican un editorial adulador. Suárez recibió "un merecido reconocimiento" a un "dirigente valiente, dialogante y honesto" que "supo encabezar digna y eficazmente la operación política más delicada en la que han participado varias generaciones vivas de españoles". Para haberle dado hasta en el cielo de la boca cuando era presidente no está mal como acto de contrición.

No trata mucho informativamente la movida del sábado en Madrid, pero sí le dedica un editorial. "El enorme despliegue policial se vio desbordado por cientos de personas que, organizadas con tácticas de guerrilla urbana y bien provistas de objetos contundentes, atacaron a grupos de policías y causaron graves heridas a algunos de ellos", que viniendo de El País debieron estar a punto de matarlos. "Los organizadores de este tipo de protestas harían bien en separarse nítidamente de la violencia". Eso sí, no vaya a ser que les tachen de esquiroles "también hay que aclarar si la policía intervino en la plaza de Colón antes de que terminase el acto legal".

La Razón dice tajante que "el TC prohíbe a Mas celebrar la consulta independentista". Marhuenda está aliviado. "El TC ha hablado". "La sentencia del TC invalida la base legal en la que se sustenta el separatismo". Las "reacciones de CiU" pasándose por el arco del triunfo la sentencia "es mejor no tenerlas en cuenta", son simples "exabruptos" de gente mal educada. Y tiene dos teorías sobre el hecho de que Mas mande a "dos consejeros de segundo nivel" al Congreso. "O tiene miedo al debate claro y directo sin la retórica identitaria o está reconociendo que su proyecto secesionista no tiene salida". No sé Marhuenda, yo soy muy mal pensada y veo más lo de Santiago González: nos está tomando el pelo.

"El Constitucional anula por unanimidad la declaración soberanista de Mas", dice ABC. "Mas y su frente separatista tiene ya el certificado de ilegalidad que antes o después iban a recibir para su proceso de independencia", dice Bieito Rubido muy satisfecho. Ahora todo va a cambiar porque "el gobierno tiene ya la declaración constitucional necesaria para aplicar al proceso separatista en Cataluña todas las respuestas legales adecuadas", que antes de esto tenía las manos atadas, naíta podía hacer el pobre Rajoy, pero ahora se van a enterar de lo que vale un peine. Y como Mas ya ha respondido a mi plin lo que diga ese tribunal, "el Estado no tendrá más opción que emplear en ese choque (el de trenes) todos, absolutamente todos los recursos que la Constitución y las leyes ponen en sus manos". Estamos impacientes por ver a Rajoy en acción.

La Vanguardia barre para casa. "El Constitucional niega la soberanía a Catalunya" pero, ajajá, "admite que se puede convocar una consulta si se ajusta a la legalidad". Y en el editorial dice que eso está chupado. "Es como decir que la consulta podría llegar a celebrarse previo acuerdo político (…) La pelota vuelve a estar en el tejado de los políticos". Vamos, como siempre.

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