La lucha entre la Fiscalía y Castro por imputar a la infanta entra en su recta final

El fiscal acusará al yerno del Rey de delitos penados con hasta 23 años de prisión, pero no le imputará blanqueo, lo que favorece a la infanta.

Libertad Digital

El fiscal Anticorrupción acusará a Iñaki Urdangarín de seis delitos castigados con penas de hasta 23 años de cárcel, mientras que acusará a Diego Torres de cinco, uno menos que el duque de Palma, penados con un máximo de 19 años. Lo que sí será igual es la multa que pedirá que paguen y que asciende a 3,5 millones de euros, según señala El Mundo. La cantidad es sensiblemente inferior a la fianza que se les impuso, 8,2 millones.

En concreto, acusa al marido de la infanta Cristina de prevaricación, malversación, fraude, falsedad y dos delitos fiscales. A su antiguo socio, por su parte, le acusa de prevaricación, malversación, falsedad, fraude y uno fiscal. Los dos se librarán -añade el diario de Pedro J.- del blanqueo de capitales porque la legislación en ese momento, 2004 y 2008, no castigaba con precisión el autoblanqueo. "Esta postura facilitaría a la larga que la hija del Rey pueda librarse de este tipo penal al no atribuírselo a sus máximos protagonistas", señala.

Además, Urdangarín, Torres y los demás imputados deberán devolver íntegramente las cantidades recibidas de los erarios autonómicos (valenciano y balear). El popular Jaume Matas, presidente de Baleares de 1996 a 1999 y de 20032 a 2007, y que será acusado de malversación, prevaricación y fraude, también tendrá que poner parte de los fondos sustraídos. En concreto, añade El Mundo, se baraja una multa para él de 500.000 euros.

No obstante, tanto Eduardo Inda como Esteban Urreiztieta, señalan que todas estas previsiones quedarán en "papel mojado si llegan a buen puerto las negociaciones que, pese a lo que mantiene el fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, siguen abiertas". Y es que éste fue tajante cuando lo negó: "No hay abierta ni va a haber ninguna negociación para cerrar un pacto en el denominado caso Nóos".

No es el único periódico que este domingo trata el asunto. Destaca el despliegue de La Razón: seis páginas para tratar de apuntalar el argumento de por qué la hija del Rey no debe ser imputada por el juez instructor. "25.000 folios de sumario y ningún indicio contra la infanta", es el titular principal de este periódico, que resume la postura de la Fiscalía. "No intervino en la generación de rentas", es el título elegido para la segunda noticia, donde se exponen los argumentos de la Abogacía del Estado, también contraria a esta imputación. Finalmente, el diario de Francisco Marhuenda afirma que el juez José Castro "anunciará si imputa a la infanta la semana de Reyes". Según esta información, el magistrado "sabedor de que, si da el paso de imputar a la hija del Rey por delito fiscal o blanqueo deberá hacerlo con los informes en contra de la Agencia Tributaria, Castro quiere sopesar muy bien su decisión, consciente también de que, en caso de adoptar la medida que le reclama Manos Limpias, estará nuevamente en manos de la Audiencia de Palma, quien ya "tumbó" su anterior imputación". "Fuentes próximas al magistrado -señala La Razón- apuntan que Castro se inclina por acordar la imputación 'aunque la decisión final no está tomada. Puede haber sorpresas'".

Pero si hay un artículo que trata de desprestigiar al juez en todo este especial que le dedica el citado diario es el firmado por Pilar Ferrer y que se titula 'El justiciero cuestionado'. Comienza retratando al magistrado de esta manera: "(...) Llega a los juzgados con la camisa entreabierta el rostro impenetrable. Rara vez se pone corbata y llega a lomos de su bicicleta". Dice de él que "escribe sus autos con un punto de cinismo" y tras mezclar su trayectoria profesional con la personal ("separado de su primera esposa, tiene desde hace años una novia con la que convive y se deja ver a hurtadillas) y sus hobbis ("También le gustan el fútbol (…) y el ajedrez, lo que motiva su instinto persecutor en un 'jaque-mate' a veces, según expertos juristas, exento de rigor". Dice Ferrer que "se define de izquierdas", lo que según la autora le llevó a imputar en 1992 a dos ediles del PP, sumario éste que le "sacó del anonimato". Y es que afirma que "desde instancias judiciales" todos "coinciden en su estilo populista y forma de instruir similar 'a lo Garzón'".

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