Medicina Legal de la Complutense: "La casa de los horrores"

El "equipo Perea" que informa sobre Prim ya encontró tres astrágalos izquierdos en sólo dos cadáveres del "caso Bretón".

Francisco Pérez Abellán

En el ambiente científico circula cada vez con mas aire la convicción de que el "informe Bernardo Perea" de la Complutense sobre Prim es pura improvisación y fárrago. Ese recurso archimanido de que los surcos del cuello del general Prim, huellas inconfundibles del mecanismo de su muerte, fueron producidas por la ropa que vestía cuando lo enterraron, es lo primero descartado en la Comisión de Investigación Prim.

En el "informe Perea" no hay ni una sola foto porque como no tienen que demostrar nada científico, y basta para lo que afirman hacer exhibición de sus cargos y carreras como demuestran en su informe hasta el hartazgo, no ponen fotos, al contrario que la Comisión Prim que lo demuestra todo con imagen para que no quede duda, y el resto de las instituciones científicas, desde que se inventó la fotografía. Ya en el catastrófico y discutido "informe Bretón" de parte de los mismos autores, en el "capítulo huesos", no figuraba nada mas que una foto, que por cierto no aportaba nada.

La doctora María del Mar Robledo y Ioannis Koutsourais viajaron a Cataluña varias veces solo para revisar toda la ropa que vestía Prim cuando lo inhumaron, medirla y comprobarla. Ninguna de las prendas apretaba la carne del general ni las señales de su cuerpo coinciden con las dobleces. La posibilidad fue descartada de forma reiterada y científica. Por si fuera poco, nuestro profesor de Investigación Criminal, uno de los mejores policías de todos los tiempos, ratificó con su experiencia que los surcos del cuello de Prim pertenecen al rastro de una estrangulación a lazo.

En el muy breve "informe Perea", tal vez esencia cero, no hay ningún trabajo de medición ni comprobación de ropa alguna, ni de las supuestas marcas que hubiera podido dejar, y como es habitual, en el descuido de los actuantes, se hacen afirmaciones sobre meras suposiciones, sin refrendarlo con trabajos de medición y comprobación. El "equipo Perea" de la Complutense no pasaría ni una evaluación de bachiller.

Lo cierto es que el hecho de que el "informe Perea" no haya sido capaz ni de describir correctamente las heridas del cuerpo de Prim, objeto de estudio, supone la invalidación de cualquier trabajo forense. El trabajo, viciado desde el principio por que "si o sí, trata de rebatir a toda costa la estrangulación a lazo de Prim", totalmente acreditada por el excelente estudio de la doctora Robledo, se compone de diez hojas, la mayoría de relleno, las que se suelen poner en los peritajes que se cobran para hacer bulto, y otra suelta de breves y pobres conclusiones, con muy poca sustancia.

Los tres primeros folios son de presentación del trabajo y descripción de los nombres y cargos de los miembros actuantes, hay otra de "solo firmas" en la que Perea firma dos veces, como ponente y como director, otros dos son simples fotocopias del TAC realizado por nosotros en 2012, en el Hospital Sant Joan que nada añaden, y una final de conclusiones. Total, que puede decirse que el informe entregado a la prensa contando con la simple descripción del cuerpo "visitado", que no estudiado, se resume en un único folio, el "informe Perea es solo un folio", en cuya realización han intervenido nada menos que seis forenses, que no han sido capaces de aportar nada nuevo, y que para concluir algo coherente, han tenido que sacar la vieja e insostenible teoría del médico del franquismo Alfonso de la Fuente Chaos sobre la muerte del general, directamente del baúl de los recuerdos.

El "informe Perea" de la Complutense tiene el espesor de un folio, en el que no se explica nada, y hay errores de bulto. Especulábamos ayer sobre el escaso peso del mismo, pero hoy lo sabemos de cierto: en un gramaje de 80, en DINA4, tiene un peso total de 4,98 gramos. Científicamente volátil e impreciso. 4,98 gramos de ciencia.

Lo cual no es nuevo, puesto que en el informe de la Escuela de Medicina Legal de la Complutense sobre "el caso Bretón", el de los niños asesinados en Córdoba por su padre y quemados, aunque los niños eran dos, aparecían tres huesos astrágalos izquierdos, correspondientes a tres individuos (como se sabe, cada persona tiene dos astrágalos, que es un hueso del pie, uno izquierdo y otro derecho). Detectado el fallo garrafal, como ahora por la prensa, tuvieron que corregirlo de prisa y corriendo, dado que los de esta Medicina Legal son "la casa de los horrores". Y no solo de los horrores, puesto que la Escuela en la actualidad, con Bernardo Perea de director, esta denunciada en dos juzgados de Madrid por supuesta falsedad en peritajes.

Aquel "informe Bretón", de infausto recuerdo, lo hicieron nada menos que tres de los forenses ahora actuantes: el inevitable Bernardo Perea, jefe del servicio, José Antonio Sánchez y Enrique Dorado Fernández. ¡Y sacan tres astrágalos izquierdos de los huesos de dos niños! ¡Y descubren menos heridas de Prim que las reales! ¡Estos forenses de la Complutense deberían dedicarse a otra cosa! El rector Carrillo, hijo del viejo líder comunista recientemente fallecido, debiera darse una vuelta ya por la Escuela de Medicina Legal antes de que el desprestigio la ahogue.

Sobre la forma de actuar del equipo, dado que ni la escritora y rica heredera María José Rubio -que como vieron ayer ignora la sintaxis, que por cierto no se presentó a ver el triunfo de su equipo, el de "los tres astrágalos", para ella "el mejor del mundo", tal vez por prudencia, o porque no se acaba de fiar-, ni el vinatero Pau Roca, solicitando un puesto en las listas del PP, ni el gemólogo Carles Tubella, pueden dirigir una investigación sobre la causa de la muerte de Prim, todo queda en manos del odontólogo Perea, que no tienen vocación de policía de la historia.

Y por tanto podríamos decir que la conclusión de que Prim murió de la infección de sus heridas no tiene conexión con lo actuado y no se deriva de la actuación del equipo forense sino de una reflexión posterior surgida de la necesidad de que "dado que no habían conseguido nada nuevo", algo había que decir, pero serían incapaces de defenderlo ante un público de entendidos, aunque le echaron valor para que pasara en una rueda de prensa de periodistas no científicos. Con 4,98 gramos de peso total específico. Han echado sobre sí el halo del desprestigio.

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