Los exámenes externos de Aguirre mejoran los resultados de los colegios madrileños

Un estudio demuestra que hacer pruebas y publicar las notas incentiva a los centros. Figar asegura que "es clave en la mejora de Madrid".

D. SORIANO

Una de las primeras medidas que Esperanza Aguirre decretó en el campo educativo cuando llegó a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, a finales de 2004, fue la introducción de exámenes externos. La idea es que estas pruebas sirvieran para controlar el rendimiento de los centros, ver qué se estaba haciendo bien o mal, y servir de guía a los padres a la hora de escoger el colegio de sus hijos. Desde el principio fue una decisión polémica y los sindicatos aseguraron que era una mera treta para intentar desprestigiar a la escuela pública. Incluso, se llegaron a convocar huelgas en los días previstos para la realización de las pruebas.

Pues bien, según el estudio de Fedea La educación en España, presentado este miércoles, ésta podría ser una de las claves que se esconden detrás de la mejora de los resultados de la educación madrileña. El informe, uno de los más exhaustivos publicados en España sobre la enseñanza, dedica uno de sus capítulos a analizar el impacto de las "pruebas externas estandarizadas en los resultados escolares". Y su conclusión es que puede verse una mejoría clara en lectura, materia en la que apunta a una mejora equivalente a entre 14 y 17 puntos PISA. En matemáticas, por el contrario, no encuentra "ningún impacto estadístico" (aunque los autores apuntan a posibles limitaciones en los datos para comparar, pues PISA sólo se centró en esta materia en 2003).

Evaluación

Son numerosos los estudios internacionales que han subrayado la importancia de evaluar a los centros. Es una forma clara de estímulo y una manera de aprender de aquellos que destacan. En la mayoría de los sistemas educativos más exitosos del mundo es una práctica habitual.

En Madrid, se hacen tres pruebas en 2º y 6º de Primaria y en 3º de la ESO. Son las llamadas Pruebas de Conocimientos y Destrezas Indispensables (CDI). Todos los colegios (públicos, privados y concertados) están obligados a realizarlas. Los examinadores y los que controlan las pruebas son externos a los centros. Las notas se cuelgan en una web, para que todos los ciudadanos pueden acceder a las mismas. Y a los padres se les envía a casa una carta con los resultados de sus hijos.

Antonio Cabrales, catedrático de la University College London, coordinador del informe presentado y uno de los mayores expertos de España en políticas educativas, ha destacado que desde el principio del análisis notaron "que Madrid empezaba a ir bien de forma diferenciada". Los resultados han podido verse en la última edición de PISA: la región ha sido la cuarta comunidad autónoma con mejores notas en Matemáticas, la primera en Competencia Lectora y la segunda en Ciencias.

En esta cuestión de los exámenes externos y la publicación de resultados, España es una anomalía. Sólo el 13% de nuestros alumnos acude a colegios en los que se realizan este tipo de pruebas. La media en la OCDE está en el 45%. Y sólo Cataluña y Aragón (ésta última en fase experimental) han aprobado la realización de exámenes similares a los de Madrid.

Lucía Figar, consejera de Educación de Madrid, aseguraba durante la presentación del informe que "no se puede evaluar con rigor lo que no se puede medir". Y se preguntaba por qué al resto de regiones les da tanto miedo retratarse, cuando sólo debería ser una herramienta con la que mejorar su sistema educativo.

En este sentido, el profesor Cabrales ha destacado que siempre que se habla de "autonomía" (una de las palabras clave de PISA) hay que dejar claro que debe ir acompañada de un control de resultados. Por ejemplo, si se permite a las escuelas que elaboren su plan de estudios o contratar a los profesores, como se hace en la mayoría de los países de nuestro entorno, hay que "pedir cuentas". Aquí está la clave, que aquellos que tienen libertad luego respondan por el uso que hicieron de ésta.

La pregunta en España sería por qué hay tan pocos datos sobre el sistema educativo. En este sentido, Figar estaba invitada este miércoles a la presentación porque Madrid es la región que, con mucha diferencia, más información ha ofrecido a los investigadores para que evalúen sus colegios y midan cómo se están desarrollando sus políticas. En otros países, esta realidad se da por descontada y nadie se plantearía que una región o ciudad ocultase datos y cifras de sus servicios públicos.

En este sentido, Figar ha visto cómo en otro de los capítulos del informe se realizaba una llamada de atención sobre una de las políticas estrella de la CAM: la educación bilingüe, que ya llega al 50% de los colegios públicos madrileños. Según los resultados de los investigadores, la introducción de esta medida no ha generado ningún perjuicio apreciable en matemáticas o lengua (pese a lo que se dijo en su momento). Eso sí, podría haber supuesto una caída en los resultados en el examen de cultura general, el equivalente a la asignatura de Conocimiento del Medio.

Figar ha asegurado que desde que vieron esta tendencia tomaron medidas para reforzar esta asignatura. Y ha achacado esta peor nota al hecho de que fue esta materia la que cedió sus horas al inglés en los colegios que decidieron centrarse en un segundo idioma. Por eso, ha afirmado que seguirán atentos a la evolución en el futuro cercano y ha apuntado a que el segundo puesto de Madrid en el examen de Ciencias de PISA es un indicador de que no hay un problema grave en esta cuestión.

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