Miles de personas exigen en Barcelona que se cumpla la Constitución

PP y C's apoyaron la convocatoria de Som Catalunya, Somos España y compartieron pancarta: "Juntos por un futuro democrático y plural".

Pablo Planas | Barcelona

Una menos cuarto del mediodía en Barcelona. Plaza de San Jaime. A un lado el edificio que alberga la Generalidad de Artur Mas y ERC. Al otro, el Ayuntamiento de CiU. Y la Marcha Real, vulgo himno nacional, suena a toda pastilla a través de unos grandes altavoces. El himno de España. No es la primera vez. Es la tercera. Pasó el 12 de octubre y el año pasado, tal día como el de la Constitución, también. Aún así, sigue sonando extraño: entre lo inédito (ese himno en Cataluña sólo se puede escuchar, de tanto en cuanto, en el circuito de Montmeló) y lo revolucionario. Es el punto final de la manifestación convocada por Som Catalunya, Somos España para reivindicar el texto y pedir que se cumpla. Esto también puede sonar raro, pero en Cataluña es fama, ya se sabe, que la Carta Magna es papel mojado en materia de enseñanza y podría estar a punto de serlo en el resto de los ámbitos públicos. En la pancarta principal, el lema es "Juntos por un futuro democrático y plural".

La convocatoria ha vuelto a resultar un éxito, como el año pasado o como en el pasado 12 de Octubre. No tan numerosa como en la Fiesta de la Hispanidad, pero sí más que el anterior 6-D. Los organizadores se resisten a dar cifras. No es una cuestión de números, alegan. Tienen razón. La mayoría de los medios de comunicación catalanes ha silenciado durante los últimos días la cita. ¿Una manifestación constitucionalista? ¿Dónde? Salvo notas aisladas dentro de crónicas políticas, la preparación de la convocatoria no ha suscitado un particular interés en la prensa local. Más bien todo lo contrario. Y aún así, miles de personas, alrededor de unas quince mil, se han juntado en otra exhibición de dignidad y han sacado a pasear las banderas de España y las senyeres sin estrellas. La clandestinidad, a veces, provoca una corriente de simpatía. El silencio, sobre todo cuando es tan evidente, también moviliza.

Un grupo de jóvenes habla desde el escenario. Mucha gente aún no ha llegado a la plaza. Muchos, una mayoría, se quedan en las calles adyacentes. Da igual, el equipo de sonido es muy potente. Los chicos y chicas hablan de España, de Cataluña, de las ventajas de estar juntos, de que ellos no votaron la Constitución pero saben que sus libertades dependen de ella, que quieren separarnos a la fuerza. Y lo hacen alternando el catalán y el castellano, viva Cataluña y visca Espanya. Los políticos, por una vez, forman parte del público, en primera línea, eso sí, pero sin acceso a los micrófonos. Alicia Sánchez Camacho había organizado una chocolatada previa y Albert Rivera había convocado a los medios en la plaza de Urquinaona. Más políticos: Alejo Vidal-Quadras, Matías Alonso (de C's), Alberto Fernández, Ramón de Veciana, de UPyD, y Xavier García Albiol, del PP.

Como el pasado Doce de Octubre, es un acto "civil", en el que no hay protagonistas, ni siquiera el impulsor y artífice principal, José Domingo, exdiputado de Ciudadanos y ahora al frente de "Som Catalunya, Somos España". Se confirma que no ha acudido nadie del PSC a título oficial. Hay asistentes que afirman ser militantes socialistas. El perfil es tan variado que abarca desde jóvenes insolentes que se decantan por el PP o Ciudadanos a jubilados del Baix Llobregat que siempre votaron socialista. El voto "españolista" se desdibuja, ya no sólo está relacionado ni con los barrios altos de Barcelona ni con las ciudades de la periferia; ya es imposible distinguir quien vota a unos u otros.

La "mani" de la Constitución en Barcelona forma parte de la fundación de Ciudadanos. Ellos fueron los primeros en celebrar el día más allá de los actos institucionales. Eran los años finales del tripartito, a partir del 2008. Nunca fueron actos multitudinarios hasta el año pasado, justo después de las últimas elecciones autonómicas y en la fase inicial de la deriva secesionista. Tampco hubo publicidad, pero alrededor de siete mil personas acudieron a la convocatoria. El PP no se sumó.

Esta vez, la dirección de los populares catalanes ha decidido apoyar activamente la reivindicación de la Constitución en las calles de Cataluña. Puede que la proximidad del décimo aniversario del Pacto del Tinell (el 16 de diciembre de 2003) haya activado algún resorte. Diez años después de aquel acuerdo para formar el primer tripartito y excluir de la vida política al PP han pasado muchas cosas en Cataluña. Mas se fue al notario en 2006 para decir que él tampoco contaría jamás con el PP. El independentismo ha crecido y según los nacionalistas, Cataluña nunca había estado tan cerca de romper con España. Diez años después, el constitucionalismo también ha crecido. De la nada. La irrupción en la política catalana de Ciudadanos es un ejemplo. Que el PP haya estado en la manifestación, también. Hay incluso quien cree que la foto del líder sociaslita catalán Pere Navarro con Rivera y Sánchez-Camacho es otro ejemplo del "brote" constitucional ante el plan Ibarretxe en versión Mas.

Nada está escrito de antemano, pero lo que ya es historia es que el himno español ha sonado en modo concierto al aire libre en la plaza de San Jaime, en el patio de Junqueras y Mas.

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