Hermann Tertsch avisa a Rajoy de que "se arrepentirá siempre"

Diversidad de temas aunque prima la huelga en la educación y homenajes a Manolo Escobar.

Pilar Díez

El Mundo abre su portada con las otras consecuencias de la sentencia del TEDH. "Libertad exprés de un violador por la doctrina de Estrasburgo". Dice Pedro J. que el fallo "está creando desconcierto" en la justicia española. Pues yo nunca les había visto tan activos, caramba. Qué estrés. Critica el director de El Mundo el desahogo del fiscal vasco al que se le hace cuesta arriba llamar asesina y terrorista a Inés del Río. "El fiscal general del Estado debería separar de sus funciones" a este elemento. "Calparsoro no puede seguir al frente de su cargo, ya que demuestra un rasero moral impropio de una persona que ejerce el ministerio público".

Sobre la huelga en la educación, dice El Mundo que "los antiLomce lograron paralizar la enseñanza a pesar de la división". Eso sí, para ello utilizaron sin freno "barricadas y coacción". Hombre, pues así cualquiera.

Federico Jiménez Losantos cuenta que en Moncloa "andan molestísimos porque el magro alivio económico no cala en la opinión pública". Que creía que "la caída de la prima de riesgo convertiría a Mas y Junqueras en amigos de la jota, que el freno al crecimiento del paro haría de Bildu un coro de seráficas monjitas y que las bandas enmascaradas que toman la universidad se iban a disolver si mejoran las estimaciones de recaudación fiscal". Y qué va, está la cosa que arde. Dice Jiménez Losantos que "no es la primera vez que la Derecha española cae en la tentación de creer que arreglando los problemas económicos se solventan los políticos" que esto ya pasaba en el tardofranquismo. "¿Piensa el rajoyismo que un 0,1 por ciento de crecimiento asegura la continuidad del régimen?", se pregunta.

El País dice que "padres y alumnos protagonizaron la huelga contra la ley Wert", e ilustra la información con la misma foto que El Mundo. ¿Hicieron los muchachos un posado para la prensa? Están monísimos, con puños en alto, pañuelos a lo look subcomandante Marcos, palestinos tan de moda hace 30 años. Hay cosas que nunca cambian.

Abre El País su sección de España criticando que "Rajoy califica de 'injusta' la sentencia (de Estrasburgo) y manda al PP a la protesta en Madrid". En el titular de al lado atiza al presidente por bocazas. "Una reacción crítica inusual en Europa. Nunca un Gobierno ha calificado de injusta una resolución europea". Pues mira, en algo tendríamos que ser los primeros. Y a Aizpeolea se le cae la lagrimita por cómo se han tirado el rollo los amigos de los etarras. "Sortu no homenajeará a los excarcelados". Pero si es que son de buena gente. De verdad que me he emocionado. "En estos momentos de crispación, lógica en las víctimas e interesada en ámbitos de la derecha política y mediática radical, hay que valorar la actitud de Sortu", dice. Sin palabras, me deja. Algunos deberían visitar al psiquiatra con urgencia.

ABC lleva la contraria a El Mundo y a El País. "La huelga en la educación agita la calle pero no vacía las aulas". "Fracaso de la movilización política contra Wert". Hermann Tertsch avisa a Rajoy. "Hay instantes de los que uno puede arrepentirse durante mucho tiempo. Hay instantes de los que un político puede tener que arrepentirse siempre". Se refiere Hermann a las "duras, inoportunas y frívolas" palabras que el presidente dedicó a las víctimas con aquello de "llueve mucho". Según Hermann fue el "momento estelar del espectáculo de falta de empatía" de Rajoy. Nunca se sabe Hermann, seguro que puede superarse.

La Razón abre su portada con el Rey. "El Rey volverá al taller la semana del 25 de noviembre". Pues es un buen momento. Esta vez seguro que Elena Valenciano se cuida muy mucho de meterse con él. "La huelga con 'sangre' entra: los piquetes diseñaron una hoja de ruta para boicotear las clases", titula. Coincide con ABC en que la huelga fue un "fracaso". "La coacción fue una herramienta de uso común, favorecida por un clima de impunidad en los recintos universitarios y alguno escolar realmente inquietante. Los piquetes camparon casi a su anchas y actuaron con modos matoniles para imponer por la fuerza lo que no podían por la razón".

La Gaceta da una lección de imparcialidad y, ni pa ti ni pa mí la perra gorda, ofrece en su portada el baile de cifras de participación en la huelga con sendas fotos de un aula llena y otra vacía. "Entre el 20 y 80%". Dice el editorial que "las huelgas en educación son tan fáciles de hacer como difíciles de justificar". Cierto. A los chavales es facilísimo convencerles de que no vayan a clase, se lo digo yo. Y si les pones un pañuelito, les das una banderita republicana y un megáfono se lo pasan mazo pipa. Y ni te digo si les das un contenedor y un mechero y está la chica que te mola delante. "En realidad no son los estudiantes", dice La Gaceta, "sino los alevines de políticos de izquierda que se hacen pasar por ellos y usan la universidad para aprender a colocar barricadas mientras escalan en la sección juvenil del partido o del sindicato". Y hay que admitir que se lo han aprendido de matrícula. Se ve que tienen buenos maestros.

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