Unos 200 aviones partirán desde Sevilla propulsados por biocombustible de huesos de aceituna

Por el momento, un avión de Vueling ha hecho un trayecto Sevilla-Valencia propulsado, en cierta medida, por estos combustibles.

Patricia Malagón

Las iniciativas para reemplazar al petróleo en un futuro cercano son cada vez más amplias. Desde los motores eléctricos, a los propulsados por hidrogeno, pasando por los de gas natural licuado y ahora también por los de huesos de aceituna. Puede parecer algo sorprendente, pero no menos cierto. Y es que, nada más y nada menos que 200 aviones partirán desde el Aeropuerto de Sevilla propulsados por un biocombustible generado por huesos de aceitunas.

Así las cosas, la compañía Cepsa ha sido la encargada de elaborar un biocombustible creado a partir de huesos de aceituna y de otros productos de la industria aceitera. Todo un éxito que ha llevado a Sevilla a convertirse en la primera ciudad del sur de Europa que alberga una iniciativa de este calibre. Y es que, Cepsa está desarrollando un biocombustible en su planta de Huelva reutilizando 1.500 toneladas de residuos de almazara.

Por el momento, un avión de Vueling ha hecho un trayecto Sevilla-Valencia propulsado, en cierta medida, por estos combustibles ecológicos. La idea que tiene Cepsa es que alrededor de 200 vuelos que despeguen desde Sevilla tengan un 5% de combustible elaborado por los restos de las aceitunas. Es decir, que el depósito de las aeronaves se recargaría mezclando ambos combustibles.

Eso sí, su producción actual no es capaz de satisfacer la gran demanda existente en el mercado. Todavía un litro de este biocombustible es cinco veces más caro que el elaborado a base de petróleo. Eso sí, se espera que una mayor apuesta por la fabricación de estos biocombustibles consiga abaratar los precios, ya que un litro de estos productos consigue reducir las emisiones de CO2 en hasta un 90%.

Por el momento, el combustible fabricado con restos de aceitunas está pensado para aviones y barcos, y no se plantea el uso para vehículos convencionales, al menos por ahora. Cabe señalar que es un proyecto en fase de prueba y que de su éxito dependerá un desarrollo mayor o menor en el mercado.

Cepsa, por su parte, ha anunciado que su objetivo para 2030 será la producción de 2,5 millones de toneladas anuales de este biocombustible para aviones. Pero, para ello, deberá recibir suministros de otras industrias, ya que la andaluza no será suficiente para abastecer de tanto producto.

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